EL SEXO COMO EJERCICIO

En el animal consiste en el acto sexual o cópula, realizada bajo la presión del impulso. Su fin es conservar la especie.

En el hombre consiste también en el acto sexual o cópula; peor el hombre, en razón de su inteligencia y el peso de la cultura, utiliza muchas otras formas de satisfacción sexual, como por ejemplo la acumulación de estímulos sexuales, las imaginaciones; además, formas de conducta más o menos naturales, como la masturbación, la homosexualidad, etc. En el animal esa actividad sexual está dirigida por la naturaleza; en el hombre está dirigida también, y en una gran medida, por la cultura. Finalmente, a nivel humano la cópula es la culminación del amor-entrega de un hombre y una mujer, y sólo en este caso tiene sentido verdaderamente humano. Sin ese amor de donación de sí, la cópula no pasa de ser un recurso de manipulación. (V. Frankl, Psicoanálisis y Existencialismo, tema: el sentido del amor).

En resumen:
El acto sexual, en los animales, es pura relación corporal, impulsada por la tendencia, con vistas a la procreación y que no deja apenas relación de intimidad familiar. En el hombre, en cambio, el acto sexual es relación de personas, con vistas tanto a la procreación como a la complementación mutua de esas dos personas.

En perspectiva humanística (L. Prohaska, El proceso de la maduración del hombre, V, Maduración de los sexos, pp. 153-190).

El hombre es un ser profundamente insatisfecho en sí mismo; quiere y busca en la perfección, la llenumbre, la superación de su aislamiento e imperfección; precisamente la fuerza del sexo humano radica en esa necesidad de complemento: de la soledad que el hombre halla en el fondo de sí mismo brota el anhelo de la mujer, del tú complementario; así la relación sexual es esencialmente personal; entrega-aceptación mutua. Si el hombre no llega a este punto, ello indica que apenas se ha desarrollado sobre el animal. Y en este caso, y así lo da la experiencia, el mismo placer ira perdiendo poco a poco su fuerza de atracción.

SENTIDO ULTIMO DEL SEXO HUMANO
En esta concepción humanística, el sentido último del sexo humano parece claro: empujar al hombre a salir de sí y entregarse al otro; es decir, amar. Supuesto que el hombre solo se realiza en la entrega a algo (entrega psicológica) o a alguien (entrega moral), el sexo es una fuerza fuertísima que pide al hombre la entrega u olvido de sí en el otro.

Con la entrega viene el complemento mutuo a nivel, ya fisiológico (ayuda física y relación sexual), ya psicológico (mutua premiación de cualidades), ya espiritual (acompañamiento mutuo).

Fuente:
Hacia la realización del hombre. Fundamentos de Psicología. Mateo Andres S.J. 6ta. Ed. 2005. Ediciones MSC. 1994