martes, 1 de junio de 2010

LOS SÍMBOLOS PATRIOS DOMINICANOS

LA BANDERA

La Bandera es el más sublime símbolo de la libertad y la soberanía nacional.

Nuestra bandera o enseña nacional, concebida por el patricio Juan Pablo Duarte, en el juramento que hicieron los fundadores de la sociedad secreta La Trinitaria el 16 de julio de 1838, fue confeccionada y bordada por Concepción Bona y Hernández, y flotó airosa por primera vez el 27 de febrero de 1844, durante la proclamación de la Independencia en la puerta del Conde.

Se compone de los colores azul ultramar y rojo bermellón, en cuarteles esquinados y alternos de tal manera que el azul debe quedar en la parte superior del asta, separados por una cruz blanca, de un ancho igual a la mitad de la altura de cada cuartel, llevando en su centro el escudo de armas de la República Dominicana.

El color azul de nuestra enseña nacional representa "ideales de progreso y libertad"; el rojo "la expresión de la sangre derramada por los héroes de la Patria"; y el blanco simboliza "la paz y unión entre todos los dominicanos. Aunque para algunos autores el significado de los colores de nuestra bandera puede variar, según su apreciación personal.

EL ESCUDO

El escudo de armas de la República Dominicana es el emblema que solo o junto a la bandera representa el esta do libre, independiente y soberano.

Desde el inicio de la República figuraba en los documentos oficiales expedidos en 1844 por la Junta Central Gubernativa, pero es en la primera Constitución dominicana, votada el 6 de noviembre del mismo año en la ciudad de San Cristóbal, donde por primera vez se da una versión oficial del escudo de armas. Se han registrado unas diecinueve versiones del escudo hasta llegar al actual establecido durante el gobierno del Doctor Adolfo A. Nouel, en el año 1913.

Nuestra Constitución o carta sustantiva, en su artículo 32 establece que "el escudo de armas de la República tendrá los mismos colores de la bandera nacional dispuestos en igual forma, llevará en el centro el libro de los Evangelios, abierto, con una cruz encima, surgiendo ambos de entre un trofeo integrado por dos lanzas y cuatro banderas nacionales sin escudo, dispuestas a ambos lados; llevará un ramo de laurel (la inmortalidad) del lado izquierdo y una palma (la libertad) del derecho, estará coronado por una cinta azul ultramar en la cual se leerá el lema trinitario: DIOS, PATRIA Y LIBERTAD, y en la base habrá otra cinta de color rojo bermellón con las palabras:
REPÚBLICA DOMINICANA. La forma del escudo nacional será de un cuadrilongo, con los ángulos superiores salientes y los inferiores redondeados, el centro de cuya base terminará en punta, y estará dispuesto en forma tal que si se traza una línea horizontal que una las dos verticales del cuadrilongo de donde comienzan los ángulos inferiores, resulte un cuadrado perfecto.

El escudo está en el centro de la bandera (Art. 31 de la Constitución), en la banda que usa el Presidente de la República, en el frente de los kepis de los oficiales de las Fuerzas Armadas y de la Policía Nacional y en los documentos oficiales.

HIMNO NACIONAL

El Himno Nacional Dominicano fue escrito originalmente en el 1883 por Emilio Prud'Homme (Letra) y José Reyes (Música).

Acerca de su origen, José Reyes declaró en una ocasión que habiendo llegado a sus manos el Himno Nacional Argentino, publicado en el periódico parisino El Americano, sintió el deseo de hacer una composición análoga para su país y con tal motivo, en 1883 invitó a su amigo Emilio Prud'Homme a que escribiera un himno a la patria, para él ponerle la música. Poco tiempo después, el poeta Prud'homme escribió las estrófas y el músico compuso su himno.

Por su parte, Prud'homme comentaba de José Reyes que su gran aspiración, su doble sueño de patriota y artista era componer un himno que les llegara al corazón a sus compatriotas y avivara cada vez más en ellos el sentimiento de la nacionalidad, para que amaran intensamente su suelo, su cielo, sus montañas, sus ríos, su hogar nativo, sus glorias nacionales, sus libertades, su independencia, su integridad y su honor nacional. Creía Reyes que cuando los dominicanos tuvieran un himno que sintieran y cantaran con amor, afirmarían tanto en su alma el sentimiento de la patria, que llegarían a estar completamente seguros, en sí mismos, de ser dominicanos para siempre.

La primera versión de los versos de Prud'homme fue publicada el 16 de agosto de 1883 en el semanario capitaleño El Eco de la Opinion.
El 17 de agosto de 1883 el himno así compuesto fue estrenado en una velada que celebró la prensa nacional en la Logia Esperanza de Santo Domingo. Lo cantó un grupo de jóvenes con el acompañamiento de una pequeña orquesta, en la que el propio José Reyes tocó el celIo. La composición fue bien recibida por el público y desde entonces comenzó su lento proceso de popularización.

Meses más tarde, se decidió trasladar al país los restos de Juan Pablo Duarte desde Caracas (Venezuela), donde había fallecido en 1876. Para esa ocasión, El Eco de la Opinión sugirió que se recibieran los nobles despojos del patricio dominicano con un aire triunfal, proponiendo al efecto el himno patriótico del maestro J. Reyes.
Así, el 27 de febrero de 1884 el canto patriótico de Reyes y Prud'homme fue interpretado a lo largo de todo el trayecto recorrido por la procesión que llevó en andas los restos del Padre de la Patria, partiendo desde el puerto de Santo Domingo hasta la Santa Iglesia Catedral, donde fueron inhumados entonces.

En 1897, el periódico El Teléfono, de la capital, publicó una edición del texto de Prud'homme, corregida por su propio autor. El poeta mismo quiso revisar su obra, considerando que la primera versión adolecía de fallas propias de su inexperiencia juvenil, ya que aunque tenía veintisiete años al momento de escribir su himno, en 1883, se había visto forzado a adquirir tardíamente su formación literaria, debido a su humilde condición social. Esta segunda versión sería la definitiva.
Atendiendo a una iniciativa del diputado Rafael García Martínez, el 30 de abril de 1897 el Congreso Nacional comenzó a analizar los méritos del canto patriótico de Reyes y Prud'homme, con el fin de que esta composición fuera oficializada como himno nacional de los dominicanos, medida que fue adoptada por el cuerpo legislativo en la sesión del 7 de junio del mismo año.

Aunque el presidente Ulises Heureaux no convirtió en ley esa resolución del Congreso, probablemente motivado por su disgusto con la vertical actitud de Emilio Prud'Homme frente a su gobierno dictatorial, ello no impidió que el pueblo dominicano mantuviera su preferencia por este himno, que se siguió interpretando en los actos oficiales.

Además, virtualmente se reconocía el caracter oficial de la obra de Reyes al asignársele a éste una pensión del gobierno por haber escrito el Himno Nacional Dominicano y, por otra parte, varios ayuntamientos del país, incluyendo el de la capital, designaron con su nombre y el de Prud'Homme sendas calles, por igual razón.
No fue sino hasta el 30 de mayo de 1934 cuando el presidente de la República Dominicana, Rafael Leonidas Trujillo Molina, mediante la Ley número 700, declaró himno oficial de la República el compuesto por el maestro José Reyes con letra del poeta y educador Emilio Prud'Homme.