COMPONENTES DE UNA SOLUCIÓN QUÍMICA

Una solución está formada por uno o más solutos y el disolvente o solvente.

El soluto es las sustancias que se disuelve para formar la mezcla, y siempre se encuentra en menor proporción que el disolvente, que es el medio de dispersión. Por ejemplo, en una solución formada por 5 Ml de alcohol y 95 ml de agua, el soluto es el alcohol y el disolvente es el agua. La mezcla de ambos forma la solución.

Características de las Soluciones
Las soluciones son físicamente homogéneas, es decir, una vez mezcladas las sustancias que la conforman no puede observarse a simple vista la composición de las mismas. Por ejemplo, en una solución de agua de sal (cloruro de sodio) no podemos identificar, a simple vista, el agua o la sal.

La proporción en que se encuentran las sustancias en disolución puede variar sin que por ello se altere su condición de mezcla. Por ejemplo, una solución de sulfato de cobre en agua seguirá siendo una solución de esa sal, aunque agreguemos más o menos agua o más o menos ácido.

Las propiedades químicas de las sustancias que constituyen la disolución no varían, toda vez que vuelvan a separarse. Por ejemplo, el agua salada es una disolución de sal común (NaCl) en agua. Por medio de una evaporación podemos separar la sal del agua, y ambas sustancias mantendrán sus características físicas.

Las propiedades físicas de una disolución, como el punto de fusión o ebullición y la presión de vapor, son diferentes de las propiedades del soluto y del disolvente. Por ejemplo, el agua pura hierve a 100 0C, pero si le agrega sal común (NaCl), su punto de ebullición aumenta.

Aunque es frecuente asociar una disolución con el hecho de disolver una sustancia en un liquido, existen muchas sustancias que, a pesar de no ser líquidos, son disoluciones. El acero, por ejemplo, es una disolución, ya que es una mezcla homogénea de hierro y carbono-


Fuente Consultada
Santillana, Química 1, del primer curso del Primer ciclo de Educación Media