ANEXIÓN Y GUERRA RESTAURADORA


La anexión a España fue llevada a cabo por los sectores conservadores nucleados alrededor de Pedro Santana. Esta significó el restablecimiento del sistema colonial. Mientras los demás países de América luchaban por afianzar sus respectivas repúblicas, nosotros retornábamos al coloniaje que aplicaba sobre dos de las Antillas Mayores, Cuba.

Las contradicciones con el gobierno español en desembocaron en el inicio de la guerra restauradora a mediados de 1863. La guerra restauradora tuvo un carácter anticolonial y patriótico. Fue una guerra que reunió a ti res del pueblo dominicano que rechazaron radio minio español.

Los restauradores representaron la continuación tarjo y de los principios liberales. Por este motivo las figuras principales presentes en la elaboración de la constitución liberal de 1857 jugaron un papel determinar el gobierno restaurador. La restauración ha sido, con i rada por Eugenio María de Hostos como la verdadera independencia del pueblo dominicano y, sin duda alguna, marco el surgimiento de una verdadera conciencia nacional.

EL 16 DE AGOSTO

La llamada anexión de la República Dominicana a España fue por lo que respecta a la República, un cambio absoluto de personalidad. Cambio absoluto: es decir, que no fue simplemente la personalidad internacional del Estado, sino la íntima personalidad del pueblo, lo que se quiso al cambiar la independencia por la dependencia, la república por la monarquía... Pero debajo de aquella masa incoherente, a la cual por incoherente se pudo impunemente anexar, había una entidad dotada de extraordinaria fuerza biológica que conoció el peligro de su vida, que se conoció condenada a muerte, que quiso vivir, que no quiso morir, y que al protestar con la fuerza del derecho y de las armas contra la fuerza del engaño y del poder, por primera vez dio cuenta de sí misma, se reveló a sí misma y se reveló al mundo.

Tercer y último gobierno de Santana

Santana inició su tercera gestión con enormes dificultades económicas y políticas como resultado de la Revolución del 1857. Además, corrían rumores de la posibilidad de una nueva invasión haitiana.

Su gobierno tuvo que enfrentar las continuas conspiraciones de los seguidores de Báez. Este último se encontraba fuera del país desde su derrocamiento en 1858, pero desde su retiro promovía estas cons¬piraciones contra Santana.

Santana también heredó problemas relativos a las emisiones de papel moneda hechas por Báez durante su gobierno de 1857. El papel moneda había quedado totalmente devaluado.

En 1859 los cónsules de Francia, Inglaterra, España y Holanda, descontentos con la tasa de cambio fijada por el gobierno, se ausentaron del país y exigieron una mayor indemnización para ellos mismos y sus súbditos, que poseían papel moneda emitido por Báez. Si bien en un principio el gobierno se negó, las presiones diplomáticas fueron tales, que Santana tuvo que ceder para que se restablecieran las relacio¬es con esos países.

Preparativos de la anexión

Las gestiones de protectorado de España iniciado tempranamente. En 1859, fue enviado el General Felipe Alfau para gestionar e ante la reina Isabel II. Lo que fue un protectorado pasó a ser la pura y simple te todo ese año se mantuvieron k que, en algunos momentos, parecieron estancarse.

Los santanistas, por su parte, esperaban beneficiarse con la filiación a una gran poten Contaban con que ésta no sólo rei y privilegios sociales, sino que los

Bases de la anexión

El acuerdo de anexión se firmó bajo las siguientes bases:


Conservación de la libertad individual, sin que jamás pudiera restablecerse la esclavitud en el territorio dominicano.

La República Dominicana habría de considerarse como provincia de España y de disfrutar como tal de los derechos de éstas.

Habrían de utilizarse los servicios del mayor número posible de aquellos hombres que le habrían prestado importantes servicios a la patria desde 1844, especialmente en el ejército, y que podían prestarlos en lo sucesivo a su Majestad.

Amortización inmediata del papel moneda circulante en la República.

Que se reconocieran como válidos los actos de los gobiernos que se habían sucedido en la República Dominicana desde su nacimiento en 1844.

Este último punto significaba que España debía respetar una serie de beneficios e intereses establecidos desde 1844 por los grupos dirigentes propiciadores de la anexión.

Además, España se comprometía a iniciar la construcción de obras públicas, como las carreteras, ferrocarriles, puertos, etc., necesarias para el desarrollo económico y social.