EL GOBIERNO UNIONISTA


Ignacio María González asumió la presidencia en febrero de 1874. Los azules apoyaron su candidatura y le ganó las elecciones al ex-vicepresidente de Báez, Manuel Altagracia Cáceres.

El movimiento unionista desembocó en la formación de una tercera fuerza política, el Partido Verde o los Rojos desteñidos, llamados así, porque González había pertenecido al partido rojo.

La popularidad de González creció al anular el arrendamiento de Semaná realizado por Báez en 1873. La Samaná Bay Company se había retrasado en el pago de la cuota anual que estipulaba el contrato. Este incumplimiento le dio al gobierno la justificación necesaria para anular el arrendamiento.

González negoció un tratado de Paz, amistad, comercio y navegación con Haití con el que trató de resolver los problemas relativos a la definición de la frontera. En el aspecto económico, inició una política de incentivo a la inversión extranjera. Otorgó licencias para la siembra de caña y la producción de azúcar, así como la producción textil, de chocolate, sal, ladrillo, entre renglones.

Los rojos iniciaron una conspiración para imponer a Manuel Altagracia Cáceres. Los azules, temerosos de los baecistas, apoyaron a González y derrotaron a los partidarios de Cáceres asentados principalmente en el Cibao.

El presidente, desconfiado de la situación de inestabilidad, se hizo proclamar, el 10 de septiembre de 1874, encargado supremo de la nación. Así adquirió poderes dictatoriales, los cuales fueron avalados por la nueva constitución de marzo de 1875. Este giro autoritario marcó el distanciamiento definitivo con los azules.

González basó su estabilidad en la compra del favor de militares y políticos a quienes mantenía a través de subvenciones dádivas. La situación económica era grave y los pocos fondos existentes se gastaban en la compra de favores políticos y el pago de los militares, a quienes no podía mantener descontentos para conservar su apoyo.

Los azules, aglutinados en el Cibao, lanzaron manifiestos en contra de González logrando movilizar a toda la opinión pública e incluso a los rojos. La situación económica era grave y los pocos fondos existentes se gastaban en la compra de favores políticos y el pago a los militares, a quienes no podía mantener descontentos para conservar su apoyo.

Los azules, aglutinados en el Cibao, lanzaron manifiestos en contra de González logrando movilizar a toda la opinión pública e incluso a los rojos. La situación de tensión y rechazo político llegó a ser tan grande que la oposición, reunida en las afueras de Santo Domingo, firmó el Acuerdo de El Carmelo, mediante el cual se forzaba a González a renunciar a la presidencia formándose un consejo de Secretarios de Estados hasta que por medio de elecciones, se eligiera un nuevo presidente.

Ignacio María González, no tuvo más remedio que reconocer su derrota. Los azules, con el control de la situación y a instancias de Luperón, decidieron llevar a la presidencia a Ulises Francisco Espaillat.

Fuente:
Sociedad 3. Historia y Geografía de la República Dominicana, Primer Grado, Segundo Ciclo. 3ero Media, Educación Media -Santillana. Pág. 94, Primera edición 2001. © by Santillana, S.A, Editado por Santillana, S.A, Impreso por Editora Corripio. Rep. Dom. SEE.