TEORÍA DE LAMARCK


La teoría original de la evolución orgánica expuesta en forma lógica se debe a Juan bautista Lamarck, el famoso zoólogo francés, cuya filosofía zoológica se publico en 1809. Lamarck, como muchos biólogos de su tiempo, suponía que los seres vivos están animados de una fuerza innata y misteriosa con la cual luchan frente a las dificultades del ambiente. Aceptaba también que las adaptaciones a ese ambiente, una vez fijadas, se propagaban a las generaciones su cesivas, o sea que los caracteres adquiridos se heredan.

Al desarrollar el concepto de que aparecen nuevos órganos como respuesta a las necesidades de la lucha con el medio, dedujo que su tamaño e importancia se relaciona con la ley de “uso y la falta de uso”, lo cual también se hereda en el curso de la generaciones, Lamarck explicaba el origen del gran cuello de la jirafa por la necesidad de los antecesores para alcanzar las hojas de los árboles para alimentarse, una vez escaseaba la hierba a ras del suelo.

La teoría la marquista de la trasmisión hereditaria de caracteres adquiridos es atractiva. Explicaría la adaptación de muchos vegetales y animales al medio, pero en definitiva es inaceptable, puesto que las pruebas genéticas son decisivas en el sentido de que los caracteres adquiridos no se heredan. Se ha procedido a innumerables experimentos destinados a la demostración de que dichos caracteres se propagan por herencia, pero todos han terminado en fracaso. De lo que hoy está probado en el mecanismo de la herencia resulta evidente que no puede haber tal trasmisión, ya que las características que se adquieren han de estar solo en las células del cuerpo, en tanto el rasgo tendría que ser transmitido por los gametos, el óvulo y el espermatozoo.