IMPORTANCIA DE LA REPRODUCCIÓN

El objetivo final de todo ser vivo, inclusive el hombre, es la perpetuación de la especie. Para lograrlo, deben cumplir con la función de reproducción, que consiste en la capacidad de todo ser vivo para producir otro individuo semejante, por lo que esta función se convierte en un hecho biológico trascendente, de gran importancia para la supervivencia de la especie, ya que perpetúa la vida más allá del individuo.

Cada individuo presenta al nacer características distintivas, ya que la principal función de la reproducción es transmitir, de generación en generación, el material genético: ácido desoxirribonucleico (ADN). El organismo que se produce se denomina progenitor o pariente en línea recta ascendente. El organismo procreado es el descendiente o hijo.

Generalmente se reconocen, según las especies, dos tipos de reproducción: la multiplicación vegetativa o asexual y reproducción sexual.

La reproducción asexual es una forma de conservación de la especie, y la reproducción sexual es un mecanismo de mantenimiento y variación para la adaptación a los cambios del medio ambiente. En la reproducción asexual los descendientes son iguales a los progenitores e iguales entre sí, mientras que en la reproducción sexual los padres son diferentes a los descendientes y al mismo tiempo éstos son distintos entre sí.

La reproducción de los seres vivos está relacionada con la división celular. Esto es mucho más evidente en los organismos unicelulares, en los que la división constituye una verdadera reproducción.

Fuente:
Santillana Media-Biología, 1 Curso, Primer Ciclo, SEE. Pág. 121.
Edición 2005.