DESCUBRIMIENTO DEL OXIGENO

J.R. PRIESTLEY, ministro inglés de una iglesia que se encontraba al lado de una fábrica de cerveza, se interesó por el gas que burbujeaba cuando fermentaba la malta.

Demostró que ese gas era dióxido de carbono, CO2, lo disolvió en agua y comprobó que formaba un agua con burbujas agradable de beber, inventando así el agua de soda. Su mayor descubrimiento ocurrió al calentar HgO, monóxido de mercurio. Obtuvo dos vapores, uno de los cuales se condensó en gotitas de mercurio (Hg). Recogió este gas en un recipiente y comprobó que si introducía trozos de madera incandescentes, ardían con llama brillantes; si introducía ratones vivos, se volvían muy activos. Priestley inhaló un poco de aquel gas y se sintió muy ligero y cómodo.

A este gas, Priestley lo llamó aire desflogistizado, pero naturalmente era oxigeno. Él fue la primera persona en utilizar mascarilla de oxigeno.

Priestley comunicó sus observaciones a Lavoisier, el cual repitió sus experimentos. Lavoisier calentó dentro de una retorta por un lapso de tiempo de doce días consecutivos, al cabo de los cuales vio que el mercurio estaba cubierto de polvo rojo. El gas contenido no era comburente. Cuando volvió a calentar el polvo rojo de la retorta obtuvo mercurio y un volumen de gas igual a la disminución observada en la campana. Este segundo era comburente, llegando a la conclusión de que este gas procedía del aire encerrado en la campana que se había combinado con el mercurio.

Fuente:
Química 2, 3ro de Bachillerato, 1er Curso, 2do Ciclo, Educación Media. Primera Edición 2005.Editora: Claudia Llibre. SEE. Santillana, Serie Ambar. Pág.24