EL PRERROMANTICISMO EUROPEO

Entre 1770 y 1830 —la llamada edad de Goethe—, la literatura y la filosofía alemanas realizan un significativo aporte a la cultura universal. La actividad intelectual de este período se preocupa por el hombre como ser vivo, portador de humanidad. Johann Wolfgang von Goethe y Friedrich Schüler en literatura, y Johann Gottfried von Herder, Johann Gottlieb Fichte y Georg Wilhelm Friedrich Hegel en filosofía perfilan las dos tendencias que concretarán el ingreso definitivo de la nación alemana a los tiempos modernos.

Esto ocurre cuando se supera el atraso cultural ocasionado por la Guerra de los Treinta Años (1618-1648), la división territorial que evitaba la presencia de un centro cultural unificador estratégico, como Londres o París, la inexistencia de una burguesía consolidada que se preocupara por la "cultura", y el insuficiente desarrollo del idioma. Este lento proceso de mo-dernización cultural encuentra uno de sus hitos en el Sturm und Drang (Tempestad y empuje), movimiento que, a partir de 1770 representa el "despertar" de las letras alemanas.

El Romanticismo es el nombre que recibió este movimiento estético que estalló primero en Alemania e Inglaterra hacia el último cuarto del siglo XVIII y luego en el resto de Europa al filo de 1800, propagándose impetuosamente a partir de 1830 y alcanzando su evolución final hacia 1850. Fue un generalizado fenómeno de renovación radical en los objetivos poéticos. Así como la Revolución Francesa quebró los principios rígidos e inmutables del mecanismo político dieciochesco, de igual manera el Romanticismo asoló las regulaciones estrictas de la doctrina clasicista, instaurando una concepción más libre y dinámica.

En un principio, se evaluó al Romanticismo alemán como un adelanto de lo que sería el desplazamiento del gusto estético propio de los autores surgidos un siglo después.

En relación con la sensibilidad y el estilo, el Romanticismo alemán exaltó la facultad imaginativa y un impetuoso desborde emotivo, una hegemónica expresión individual y subjetiva en contraste con la circunspección del formalismo clásico, la búsqueda de lo exótico, lo pintoresco y lo apasionado; un retorno al arte medieval, la entronización de la naturaleza y, por eso, el rechazo de la artificialidad mundana en beneficio de la vida rústica. El Romanticismo recupera lo religioso y con ello se opone al secularismo racionalista, y escéptico del siglo XVIII. Todos estos rasgos caracterizarán también al Romanticismo del siglo XIX.

Fuente:
Lengua y Literatura, 2do de Bachillerato, 2do Grado/ 1er Ciclo. Educación Media, Serie Ambar, Santillana. Pág. 29, Editor: Manuel García- Cartagena (Dominicano).
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