martes, 12 de abril de 2011

EL ROMANTICISMO EUROPEO

Los escritores románticos europeos rechazaron la estrechez de la expresión literaria del Neoclasicismo. Muchos de ellos mostraron marcado interés hacia el pasado nacional, especialmente hacia la Edad Media. Esta preocupación por el pasado, que se complementa con el interés por el folclore y la cultura popular —base de la corriente costumbrista romántica—, no suponía desdén por el presente. El escritor romántico adoptó una i postura liberal y concibió con frecuencia la literatura como un compromiso social.

Se puede advertir que el siglo XIX se manifiesta como el siglo de la clase burguesa europea: desde su consolidación y apogeo hasta la crisis terminal. Este proceso comienza en 1789 con la Revolución Francesa, que marca el inicio del ciclo de la progresiva apropiación del poder político por parte de esta clase, y no concluirá propiamente sino en 1914, con la Primera Guerra Mundial.

Después de los sucesos de 1789, la burguesía europea impuso una nueva polarización social. Tras adquirir todas las características de un sector dominante, robusteció su situación y olvidó a los grupos que la habían llevado al poder, reemplazando el antiguo lema ideológico (Libertad, Igualdad, Fraternidad) por pautas diferenciales basadas en el patrimonio material y el prestigio social. A esto contribuyó el aprovechamiento de los progresos científicos en la mecanización y en el desarrollo tecnológico de las manufacturas, lo cual estimuló, desde el siglo XVII, un industrialismo arrollador que modificó las condiciones de producción y provocó un profundo vuelco en la organización de las comunidades.

La literatura inglesa de este período reúne un plantel de primerísimos poetas: Samuel T. Coleridge, autor de la Balada del viejo marinero, donde al tono legendario se le suma un sentido misterioso; William Blake, quien en Las bodas del Cielo y el Infierno ahonda también en el misterio desde una invención casi mística; y, sobre todo, George G. Byron, más conocido como Lord Byron, personalidad de vida típicamente romántica y autor de poemas como El corsario y Don Juan. Mención aparte merece el escocés Walter Scott, creador de la novela histórica, con títulos como Quintín Durwardo Ivanhoe. En estas novelas históricas, como en las de otros muchos autores que cultivaron el género —Víctor Hugo, Alejandro Dumas—, lo histórico cede paso a lo fantástico y lo sentimental o folletinesco, con la intención de llegar a un público amplio.

Fuente:
Lengua y Literatura, 2do de Bachillerato, 2do Grado/ 1er Ciclo. Educación Media, Serie Ambar, Santillana. Pág. 55, Editor: Manuel García- Cartagena (Dominicano).