FLORINDA MUÑOZ SORIANO (MAMÁ TINGÓ) - Enciclopedia de Tareas

FLORINDA MUÑOZ SORIANO (MAMÁ TINGÓ)


Dirigente campesina. Nació en Villa Mella, Distrito Nacional, en el seno de una familia de campesinos pobres. Se casó en los años treinta (30) con un campesino de nombre Felipe. El padre de su esposo les entregó una parcela en Hato Viejo, Yamasá.

Mamá Tingó trabajó la tierra junta a su marido. Los moradores de Hato Viejo dicen que era una mujer dedicada con afán al trabajo. De ese matrimonio nacieron diez hijos, sobreviviendo siete de ellos.

Cuando murió su marido, Mamá Tingó siguió trabajando la tierra junta a sus hijos. Posteriormente se casó con un campesino pobre, Jesús María de Paula.

A principios de 1974, el terrateniente Pablo Díaz Hernández reclamó las tierras que ocupaban desde hace más de medio siglo los campesinos de Hato Viejo. Díaz Hernández alegaba que había comprado las tierras.

Mamá Tingó, que se había integrado a la Federación de Ligas Agrarias Cristianas (FEDELAC), encabezó la lucha de los campesinos en defensa de las tierras que consideraban suyas. A pesar de su avanzada edad, participó con calor en la dirección de estas movilizaciones campesinas a favor de una más equitativa distribución de las tierras en nuestro país.

El terrateniente puso alambradas y hombres armados en las ocho mil tareas de terreno. Sus tractores arrastraron las cosechas de los campesinos. También pretendió lograr que los campesinos vendieran la tierra; pero Mamá Tingó insistió en que la tierra les pertenecía. El 1ro de noviembre de 1974, los campesinos de Hato Viejo asistieron al tribunal de Monte Plata, donde se ventilaba el problema de la tierra. La causa fue reenviada porque el terrateniente Pablo Díaz no asistió. Al regresar a su casa, Mamá Tingó fue informada de que Ernesto Díaz (Durín), capataz de Pablo Díaz Hernández, había cortado las sogas de los cerdos que criaba la dirigente campesina.

Mamá Tingó fue a amarrar sus cerdos; pero el capataz del terrateniente, que permanecía escondido, (según la versión de los familiares de Mamá Tingó) disparó contra ella con una escopeta. Herida en la cabeza, Mamá Tingó se enfrentó con un machete a Ernesto Díaz, pero otro disparo le destrozó el pecho. Mamá Tingó tenía 60 años cuando fue asesinada en Hato Viejo.

La policía arrestó a varios familiares de Mamá Tingó que declararon posteriormente: “A nosotros nos tienen como que somos perros, que no somos gente. Que nos hacen las cosas, nos matan la familia, y entonces nos apresan”. (Declaraciones de Bonifacia, hija de Mamá Tingó, “Doña Tingó vivió trabajando y murió sin haber vivido”, por F.S. Ducoudray, Revista ¡Ahora!, No.574, 11 de Noviembre de 1974.

El victimario de Mamá Tingó salió en libertad bajo fianza varios meses después.

Florinda Muñoz Soriano es considerada un mártir de los campesinos dominicanos.
Fuente:
Mujeres Dominicanas Heroicas y Destacadas. Elvis D. Cartagena. Pág. 9