LA SALUD Y EL ENFERMO MENTAL.


El Enfermo Mental se encuadra médicamente como un ser asocial, a veces delincuente o criminal, otras como idiota, u otras patologías que requieren hospitalización especial. Pero también, prisión, casos de corrección y/o castigo.

Históricamente, antes de la Era Moderna, ha predominado en el tratamiento de estos pacientes, el hacinamiento en su internación, la ausencia de medicación, y muchas veces el mal trato.

Este enfermo servía frecuentemente para cruel diversión de presos y de soldados, o de espectadores ociosos. Yacían mezclados todos los tipos de patologías, en hospitales generales…(En el siglo XV ya en España se había construido el primer Hospital para Locos).

La Locura estaba considerada distinta a la Moral. La Demencia= maldad, animalidad.

El médico renacentista suizo Paracelso (1493-1541), mago, alquimista, pensador, clasifica a los enfermos mentales en:

1. “Lunatici”: según las fases lunares.
2. “Insani”: por herencia
3. “Vesani”: por la adicción a la bebida o los alimentos, y
4. “Melancholici”: por un vicio de su naturaleza interna.

K. G. Jung estudió su obra en “P. como médico” y “P. como fenómeno espiritual” (1942). Autor de “Botánica Oculta” y “La Gran Cirugía” entendía que los 4 pilares de la Medicina eran: la Astrología, las Ciencias Naturales, la Química y el Amor. Encarnó un luminoso progreso científico, en relación con la Ciencia Antigua y la Escolástica Medieval.

En el siglo XIX surge el Concepto Médico de la SALUD MENTAL. Consecuentemente, predominó el tratamiento asistencial por profesionales, en los lugares apropiados, sanatorios, hospitales mentales, con la adopción de tratamientos con base científica.

Se estructura la Jurisprudencia de la Alienación: determinación de la capacidad del Sujeto como Persona Jurídica. El hombre alienado es reconocido como incapaz. Su Locura limita su existencia jurídica.

La Ciencia se une con la Filantropía, El Alienado es considerado irresponsable, por lo tanto, con una subjetividad limitada.

Philippe Pinel (1745-1826) significó con su teoría y práctica un hito fundamental. Se desarrollan los principios de la Terapia Laboral, la no restricción mecánica. Directamente, en 1793 suprime los hierros.

Clasifícanse los enfermos mentales en 4 grupos:

a) Manías
b) Melancolías
c) Demencias
d) Idiocia.

En su “Nosografía filosófica” (1798) subraya la pertinencia de la Observación, la Duda, y la negación de los Dogmas. J.-J. Rousseau (1712-1778) extiende su influjo en sus pensamientos de liberación. El Pre-Romanticismo insufla ese pensamiento Humanitarista en la mirada médica.

El paciente es atendido en Asilos Abiertos, ocurre la Visibilidad Social de los Locos, no su encierro, ocultación o negación.

En 1801, publica otro estudio, revelador y también liberador, “Tratado médico filosófico sobre la alienación mental o la manía”. Allí enfoca a la Locura como Historia Clínica, con un enfoque individual (Freud) y no como Enfermedad. Se ensayan los primeros diagnósticos de las patologías mentales: positivos y diferenciales.

Se ha señalado el influjo importantísimo del Humanismo Médico árabe del siglo VII, en esta cientificidad y humanización crecientes en su diagnóstico y tratamiento.

Klaus Döerner (1933), autor del magistral estudio “Madmen and the Bourgeoisie: a Social history of insanity and Psychiatry” (1969), traducido en 1974 como “Ciudadanos y Locos. Historia social de la Psiquiatría”, distingue las influencias del movimiento Romántico, espiritual y artístico, en las Reformas Psiquiátricas.

Sobre todo ensaya una sólida Sociología de la Psiquiatría. Y se ocupa del aspecto destructivo de la Dialéctica de la Ilustración o Iluminismo (“Aufklärung”).

Desde un Sentido Positivo el enfermo Mental es considerado desde el campo racional de la enfermedad y no desde una metafísica del mal.

Surge una Visión Botánica: clasificación de géneros y especies, sistematización, principios organizadores de cada síntoma.

Con una perspectiva Negativa, significó la Patología Mental: privación, aislamiento, abandono, irracionalidad, limitación y desorden.

Para el centrado pensamiento de Immanuel Kant (1724-1804), uno de los dos o tres más grandes Pensadores en la Historia Humana (Platón, Aristóteles…), el loco se curará haciéndose dueño por sí mismo de sus propios sentimientos enfermizos.

Desde su rigorismo moral, se instituye una Culpabilización de la Locura.

Descalifica a la Locura como trasposición de los límites de la finitud humana: establece una Canónica de la experiencia posible, según lo expresa anónimamente en el opúsculo “Anti-Swedenborg” 1766. El horizonte de nuestra experiencia posible enmarca los límites de lo que es pensable.

En varios de sus escritos, además del referido, el Filósofo de la Ilustración trató este tema: “Versuch über die Krankheiten des Kopfes” 1764, “Träume eines Geisterschers, erläutert furch Träume der Metaphysik” 1766 y en su “Anthropologie in Pragmatischer Hinscht” 1798. (ver Morley, “Lectura de Foucault”, p. 63-65).

El genial autor de la “Crítica de la razón pura” ordena los Conceptos Psiquiátricos. Defiende la especificidad pragmática de la Antropología.

Clasifica Lo Psicopatológico:
a. Sin razón: error de las facultades.
b. Locura: desvío de la naturaleza.

Define a las Pasiones como enfermedad de la mente, casi siempre médicamente incurables. Rechaza la competencia médica en la Locura, y considera que el Dominio de la misma corresponde al Filósofo.

Por Guillermo R. Gagliardi.-
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