LAS DICTADURAS TRADICIONALES DEL CARIBE

En varias repúblicas de América Central, en Haití y República Dominicana, el cese de la ocupación militar por los Estados Unidos produjo dictaduras tradicionales, o sea personalistas con apoyo del ejército o de las guardias nacionales que habían sido creadas con la asesoría técnica de norteamericanos. En otras con apoyo del ejército tradicional. Al parecer, en todos los casos (al igual que el de Cuba) el gobierno de Washington prefirió a hombres fuertes que dominaran la situación y asegurasen la paz interna, antes que gobiernos democráticos elegidos. Al menos este apoyo o beneplácito lo tuvieron los dictadores del Caribe en la década del 30.

Dos dictaduras personalistas llenaron varias décadas del siglo: la de Rafael Leónidas Trujillo en República Dominicana y la de Anastasio Somoza en Nicaragua. Trujillo gobernó durante treinta años (1930-1961) como amo de República Dominicana llegando a cambiar el nombre de la capital por Ciudad Trujillo, y los de otras ciudades y lugares por los de sus familiares. Durante algunos periodos hizo elegir presidente a su hermano. Su régimen permitió liquidar la deuda exterior y modernizar el país, pero bajo opresión, tiranía y crueldad. Trujillo cayó asesinado en 1961.

En Nicaragua, Somoza, jefe de la guardia nacional, asumió el poder (1937) y gobernó la república como si fuera su propia hacienda, hasta 1956 en que fue asesinado. Sus hijos le sucedieron en la presidencia.

Guatemala, Honduras y el Salvador también padecieron golpes y dictaduras militares varios años. En Costa Rica la agitación y las dictaduras no prosperaron.

Puerto Rico tuvo una evolución sin paralelo. La política del buen vecino y la conmoción en la isla, surgiendo el Partido Popular Democrático con Luis Muñoz Marín al frente. Este partido ha sido la solución política para una isla que era colonia de Estados Unidos, pues logró grandes cambios sociales, mejorar la instrucción y la economía hasta obtener que el cargo de gobernador sea electivo (1947) y, por último, que la isla dejara su condición de colonia para convertirse en Estado Libre Asociado a Estados Unidos (1952).

Colombia inició sus progresistas reformas laborales bajo el gobierno del partido liberal, renovado en los años treinta al regresar al poder y sin intervención militar alguna. Pero la paz se alteró en la década siguiente a raíz del asesinato del gran líder popular Jorge Eliécer Gaitán (1948). Desde entonces se recrudeció la lucha partidista y se desató la violencia en los campos.

Venezuela, fue de los países menos afectados por la crisis económica, lo cual permitió la continuación de dictaduras personalistas tradicionales apoyadas en los terratenientes vinculados a las exportaciones y en los poderosos intereses extranjeros que explotaban el petróleo. Así, Juan Vicente Gómez gobernó más de medio siglo (1908-1935), siendo sucedido por generales que intentaron poner al día al país en lo social en medio de la abundancia y las grandes obras públicas. En 1945, un golpe militar favoreció a las clases medias y el Partido Acción Democrática llevó al poder sucesivamente a Rómulo Bentacourt y a Rómulo Gallegos. Se inició la transformación social con el apoyo de obreros y campesinos, y lograron una constitución que restableció el civilismo y consagró los derechos sociales. Pero por poco tiempo, el populismo de Acción Democrática, muy similar al aprismo peruano aunque moderado en el poder, no pudo entenderse con el ejército y los grupos oligárquicos que desde 1948 impusieron dictaduras militares.

En Ecuador desde los años 30 llenó la vida política del país un líder civil de gran atracción popular e intachable honestidad, José María Velasco Ibarra. Un levantamiento de militares en 1932 propició la presidente de Velasco Ibarra pero pronto el mismo ejército lo obligó a renunciar (1934). Diez años más tarde otro movimiento populista de civiles y militares estableció una junta que dio la presidencia nuevamente de Velasco Ibarra. Sin embargo, los intentos de reformas estructurales de este personaje fracasaron; sus proyectos chocaron frecuentemente con las fuerzas armadas, con los partidos u las oligarquías. Además, su carácter autoritario y el sello dictatorial que pretendió imprimir a sus gobiernos provocaron sus derrocamientos, pues en las décadas del 50 y del 60 varias veces llegó a la presidencia y varias veces fue derrocado.

Fuente:
MONTENEGO GONZÁLEZ, Augusto, Historia de América, 2005. Edición Actualizada, Colección: Nuestro Mundo y Sus Hechos, Grupo Editorial Norma Educativa, See. Págs.238-239.
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