PERÍODO PALEOINDIO

Este abarcó miles de años, desde que llegaron los primeros inmigrantes a América hasta el 7000 a.C., aproximadamente. Se le denomina paleoindio, porque proviene de la palabra griega palaios que significa antiguo. Otros autores prefirieron llamarlo lítico (de la palabra griega lithos que significa piedra) porque todos los hallazgos culturales pertenecientes a este periodo son utensilios de piedra.

Durante esos milenios hubo fríos intensos debido a los avances del glaciar Wisconsin y etapas templadas durante las interglaciaciones o retrocesos de los hielos. Existen muy pocos vestigios culturales con antigüedad mayor de 30.000 años a.C. Está comprobado que a partir de esos vivieron cazadores superiores de mastodontes, mamuts, megaterios, caballos salvajes, bisontes de cuernos, perezosos gigantes, camellos prehistóricos y otros animales de clima frio que ya se extinguieron. Esta actividad cazadora se ha confirmado por los hallazgos de esqueletos de dichos animales prehistóricos y, sobre todo, por infinidad de punta de proyectiles o de flechas muy afiladas y de raspadores o raederas, con los cuales despojaban a los animales de sus pieles para convertirlas en vestidos o toldos.

El mayor número de estas puntas de proyectil y raederas de aquellos cazadores se ha encontrado en Norteamérica, especialmente en Estados Unidos. Las culturas cazadoras son conocidas con el nombre del lugar donde se encontraron los restos, siendo las más importantes de las culturas Sandia, Clovis de cazadores de mamuts, y Folson de cazadores de bisontes. En la localidad de Tlapacoya, México, fueron hallados utensilios de trabajo en piedra y restos de vivienda con una antigüedad entre 24.000 y 22.000 a.C. Hacia Centro y Suramérica escasean ya los hallazgos de culturas cazadoras, bien porque las exploraciones han sido menos intensas, bien porque hubo muy escasas poblaciones indígenas en esas regiones. En Lagoa Santa (Brasil) fue hallado hace más de un siglo un conjunto de esqueletos humanos pertenecientes a unos treinta individuos junto a huesos fósiles de animales, todo con una antigüedad de 8000 a.C. Otro vestigio de cultura del paleoindio se han localizado en Venezuela (El Jobo, estado de Falcón), en Perú (Lauricocha), Ecuador, Colombia (El Abra y Tequendama), Chile (Cueva del Milodonte). Las más abundantes y de mayor antigüedad en cuevas de Argentina, particularmente en la Patagonia.

En regiones no invadidas por los hielos, y en períodos de interglaciaciones, hubo grupos indígenas de cazadores-recolectores, o sea que se dedicaban a la caza de animales pequeños (carneros, antílopes y patos) y también de caballos, alternando esta actividad con la recolección de frutos silvestres. Los restos encontrados en el oeste de los Estados Unidos y norte de México consisten en piedras de moler o metates con la parte superior lisa donde colocaban las semillas y las golpeaban con piedras llamadas manos hasta obtener una harina o pasta.

Es muy probable que las zonas costeras y las orillas de los ríos estuvieran pobladas también desde tiempos muy remotos por grupos simplemente recolectores de moluscos (caracoles, almejas y ostras), pero las aguas han borrado casi todos los vestigios de estos lugares.

Como es natural, tanto los cazadores superiores como los cazadores recolectores y los simples recolectores de moluscos eran nómadas, pues cambiaban constantemente de sitio, persiguiendo a los animales o buscando lugares donde hubiera frutos o moluscos.

FUENTE:
MONTENEGO GONZÁLEZ, Augusto, Historia de América, 2005. Edición Actualizada, Colección: Nuestro Mundo y Sus Hechos, Grupo Editorial Norma Educativa, See. Pág. 19.