PRECURSORES DEL MODERNISMO HISPANOAMERICANO

El periodo conocido por sociólogos e historiadores como el de la “modernización” de América Latina comenzó en los últimos dos decenios del siglo XIX y se caracterizó por el desplazamiento del sector más tradicional de la oligarquía terrateniente hacia las ciudades, produciendo el crecimiento acelerado de las capitales y un paralelo estancamiento de las provincias, junto con el afianzamiento de una nueva burguesía que buscaba controlar tanto el mundo de los negocios como el de la política. En sentido general, en América Latina, este proceso implicó un reajuste en su modo de inserción en el sistema económico mundial establecido por los grandes países industrializados. En su conjunto, este periodo se consolidó alrededor de 1880 y terminó a raíz de la Primera Guerra Mundial (1914-1918).

Antes de que el prestigio literario y cultural del modernismo fuera confirmado, desde España, por la acogida- simultáneamente buena y mala, pero no indiferente- que recibió allí el libro Azul (1888), del poeta nicaragüense Rubén Darío, una serie de autores de distintos países hispanoamericanos habían comenzado a buscar en sus obras el sentido de una transformación en el arte de poetizar que anunciaba ya lo que, pocos años más tarde, sería el modernismo. Entre estos autores se destacan los mexicanos Manuel Gutiérrez Nájera y Salvador Díaz Mirón, el colombiano José Asunción Silva y los cubanos José Martí y Julián del Casal. Algunos autores incluyen en esta lista cerrada al poeta el uruguayo Julio Herrera y Reissig (1875-1910), cuya breve y agitada vida se desarrolló, sin embargo, en el periodo de confirmación del Modernismo.

En un primer momento, el Modernismo estuvo incluido en la torre de marfil (vacío de todo contenido más o menos coyuntural): en una poesía amanerada y preciosista, perfecta en rimas e imágenes cromáticas, tributaria, en este aspecto, de la estética parnasiana y decadente europea. Acompañó el proceso de urbanización de las ciudades latinoamericanas y constituyó la artificialidad como reelaboración de lo natural. Pero ante todo, el Modernismo fue un posicionamiento estético de artistas y escritores que registró el desorden del universo sociopolítico y de los valores vigentes a finales del siglo XIX. En el plano del lenguaje, el Modernismo reacciona contra el retrocismo, el descuido formal del Romanticismo y la “vulgaridad” del Realismo y del Naturalismo, escuelas literarias con las que compartieron su contemporaneidad. Esta oposición siguió el mismo esquema que, en Francia, había asumido las escuelas poéticas llamadas Parnasianismo y Simbolismo.

Fuente:
MANUEL GARCÍA- CARTAGENA (Dominicano). Lengua y Literatura, 2do de Bachillerato, 2do Grado/ 1er Ciclo. Educación Media, Serie Ambar, Santillana. Pág. 134.