RÉGIMEN ECONÓMICO DE INGLATERRA


Fue completamente distinto al de España y Portugal, pues, aunque Inglaterra también aplicó el mercantilismo y procuró tener grandes reservas de oro y plata, no las buscó en las minas sino desarrollando sus industrias y su comercio. En ello, sin duda alguna, influyó el hecho de haber llegado tarde al continente americano y establecerse en regiones de escasas o ninguna riqueza en metales preciosos.

Protección a la industria. Desde la segunda mitad del siglo XVI, la misma reina Isabel I, quien favoreció los ataques de corsarios al comercio español, estimuló a las compañías nacionales, fomentó la explotación minera en su propio país, las industrias textiles y la construcción de barcos, atrayendo valiosos trabajadores asalariados para las distintas ramas de la economía.

Protección del comercio. En el siglo XVII, el gobierno dictó las célebres Actas de Navegación, leyes que prohibían introducir en Inglaterra mercancías en América y el Oriente salvo que llagasen en embarcaciones inglesas. De esta manera se protegió la producción agrícola e industrial del país obligando a los comerciantes ingleses a venderla en el exterior y a desarrollar tanto la construcción de navíos como las exportaciones. Fue así como Inglaterra alcanzó la suprema comercial y marítima en el mundo.

Este régimen favoreció a las colonias inglesas porque las Actas de Navegación a la vez que la obligaban a comprar a Inglaterra, también las obligaba a producir y vender azúcar, tabaco, algodón, índigo (palo tintóreo) y otros productos de la agricultura no sólo a Inglaterra sino también a las demás colonias. Por consiguiente, Inglaterra no estableció un monopolio sofocante a favor exclusivo de la metrópoli como tenia España y supo sacar mejor provecho de los recursos de sus colonias que Portugal.

Fuente:
MONTENEGO GONZÁLEZ, Augusto, Historia de América, 2005. Edición Actualizada, Colección: Nuestro Mundo y Sus Hechos, Grupo Editorial Norma Educativa, See. Pág. 114.