LA REVOLUCIÓN BOLIVIANA


Después de los fracasos de los militares y las clases medias populistas en las décadas anteriores, el Movimiento Nacionalista Revolucionario ganó las elecciones de 1951. Un golpe militar le impidió llegar al gobierno pero originó la insurrección de campesinos, obreros y sectores antioligárquicos del ejército que instalaron en el poder al partido triunfador y su líder Víctor Paz Estenssoro. De inmediato hubo cambios radicales: nacionalización de las minas de estaño, principal riqueza del país, lo que puso fin al poder de las poderosas familias empresarias, reforma agraria que elevó la condición social y económica de las comunidades indígenas, extensión del derecho al voto a los analfabetos. Reforma educativa y nacionalización de los ferrocarriles. El gobierno creó sindicatos rurales y milicias mineras que participaron activamente en el proceso. Las minas nacionalizadas pasaron a ser administradas conjuntamente por el Estado y los obreros.

La revolución boliviana constituyó inicialmente un ejemplo porque llevó a cabo la segunda reforma agraria en Latinoamérica (la primera fue la mexicana). Hacia 1970 se habían repartido más de doce millones de hectáreas de tierra entre 271,000 familias, principalmente indígenas. Las grandes propiedades quedaron divididas en pequeños minifundios.

A pesar del gran cambio social, la revolución no trajo consecuencias económicas favorables: el Estado pagó altas indemnizaciones, la administración de las empresas nacionalizadas resultó ineficiente y no se logró el desarrollo industrial y agrario que se esperaba al ser los obreros y campesinos los propietarios o administradores. Además, como cayó el precio mundial del estaño, el gobierno necesitó el apoyo de Estados Unidos mediante préstamos e inversiones. A la vez, esta alianza con la gran potencia en aquellos años de la guerra fría, evitó que la revolución cayera bajo control comunista. Paz Estenssoro fue reelegido después de cuatro años (1956-1960) en que gobernó Hernán Siles Zuazo, dirigente del ala moderada del MNR. La situación económica se agravó y, tanto por este motivo como por el acercamiento a Estados Unidos, la Central Obrera boliviana y su líder Juan Lechín rompieron con el gobierno revolucionario.

Los militares derrocaron a Paz Estenssoro cuando estaba en su tercer periodo presidencial (1964). El general René Barrientos reprimió los disturbios de los mineros, se ganó la solidaridad de los campesinos mediante un pacto que firmaron ellos y las fuerzas armadas, y se enfrentó a un movimiento guerrillero dirigido por Ernesto “Che” Guevara, que terminó con la muerte de éste a manos del ejército boliviano (1967).

Fuente:
MONTENEGO GONZÁLEZ, Augusto, Historia de América, 2005. Edición Actualizada, Colección: Nuestro Mundo y Sus Hechos, Grupo Editorial Norma Educativa, See. Pág. 150.