LA REVOLUCIÓN CUBANA - Enciclopedia de Tareas

LA REVOLUCIÓN CUBANA


EL antecedente inmediato fue la segunda dictadura de Batista. En 1952 el Partido Revolucionario Cubano Auténtico estaba desacreditado por su actuación de ocho años en el poder. En las elecciones que debían celebrarse parecía seguro el triunfo del partido de ortodoxo (formado por disidentes del partido autentico) frente al candidato oficial y al general en retiro Fulgencio Batista, candidato a la presidencia por unos pequeños partidos. Convencido de que perdería las elecciones, Batista dio un golpe de estado el 10 de marzo de 1952. La oposición de los partidos y los estudiantes fue cruelmente reprimida.

LA OPOSICIÓN ARMADA CONTRA BATISTA.

Fidel Castro, abogado perteneciente a una rica familia de provincia, atrajo la atención nacional al asaltar el cuartel Moncada (26 de julio de 1953). Salvó la vida gracias a la intervención del arzobispo de Santiago y fue juzgado, condenado a prisión y posteriormente indultado. En México se creó el Movimiento 26 de julio en 1956, regresó con unos pocos cubanos y el argentino Ernesto Che Cuevara, experto guerrillero marxista que se convirtió en el ideólogo de la revolución. En las Sierra Maestra, Castro contó con la ayuda en armas y dinero de las clases altas y medias hostiles a Batista y, sobre todo, con la lucha clandestina que desataron en las ciudades varias organizaciones de clases medias, universitarios y también numerosos católicos ayudados por miembros del clero. La hostilidad de los obreros no fue importante debido a que Batista se atrajo a las centrales sindicales y hubo prosperidad económica en esos años.

Con esa ayuda y la de los campesinos de la región, unas columnas del Ejército Rebelde marcharon hasta el centro de la isla donde grupos universitarios y profesionales alzados se unieron al Che Guevara y juntos derrotaron al ejército de Batista. Este huyó (1 de enero de 1959) y Castro bajó de la Sierra, entró triunfalmente en La Habana días después y controló militarmente el país.

COMIENZO DE LA REVOLUCIÓN

Las diferentes organizaciones de la guerra contra Batista confiaron a Castro la dirección del gobierno provisional, con el título de primer ministro. Todos los estratos sociales deseaban una trasformación total para sanear el país de la corrupción política y administrativa, y castigar los crímenes de la dictadura. Se instituyó la pena de muerte y fueron fusilados cerca de 500 oficiales y suboficiales del disuelto ejercito batistiano. El gobierno provisional reformó la Constitución, promulgó la reforma agraria, que acabó con los latifundios y dictó otras medidas de beneficio a los campesinos, y más tarde la reforma urbana. Aunque Castro negó reiteradamente que la revolución fuera comunista, hizo juzgar y condenar a presidio a oficiales del Ejército Rebelde y forzó la renuncia del presidente de la República (que él había designado) por denunciar la infiltración comunista en la revolución. Ministros, colaboradores y profesores universitarios antimarxistas se vieron presionados a renunciar y exiliarse.

A mediados del 60, los periódicos, canales de radio y televisión, los sindicatos y las asociaciones profesionales pasaron al Estado, la Universidad de La Habana fue despojada de su autonomía y miembros del partido comunista desplazaron de sus posiciones a los revolucionarios opuestos al marxismo. Simultáneamente, el gobierno estableció amistosas relaciones con la Unión Soviética y confiscó todas las empresas nacionales y extranjeras de los medios de producción. Estados Unidos, cuya prensa había solo hostil desde el comienzo, suprimió la cuota azucarera, rompió relaciones con Cuba y estableció un bloqueo comercial. Castro obtuvo ayuda económica y militar de la Unión Soviética.

Con su poder carismático, Castro se atrajo a las multitudes movilizadas por los comités de vigilancia que, al tiempo, controlaban a los desafectos del régimen. Así desde el comienzo, la revolución quedó identificada con el pensamiento y el liderazgo de Castro, que poco después logró subordinar a los dirigentes del partido comunista.

La contrarrevolución se nutrió con afectados por las leyes y, sobre todo, con grupos que habían luchado contra Batista y colaborado inicialmente con la revolución, pero que no querían una república marxista. Con la ayuda de la CIA se organizó un ejército que desembarcó en playa Girón, Bahía de Cochinos (al sur de la isla), en abril de 1961, pero la invasión fracasó al ser abandonados a última hora por orden del presidente Kennedy. Este triunfo consolidó al gobierno revolucionario: Castro proclamó la república socialista, nacionalizó todas las escuelas, colegios y universidades privadas, apresó y expulso a un obispo y más de cien sacerdotes, y presionó la salida masiva de la mayoría del clero. A fines de año, Castro se proclamó marxista leninista y que la revolución se inspiraba en dichos principios.

Estados Unidos logró que la Organización de Estados Americanos (OEA) condenara a Cuba por intervenciones armadas en Nicaragua, Venezuela y otros países donde efectivamente pretendía fomentar revoluciones. La isla quedó aislada diplomática y comercialmente de Latinoamérica durante 10 años y Castro se incorporó al bloque de países comunistas dirigidos por la Unión Soviética. A fines de 1962, el presidente de Estados Unidos John F. Kennedy denunció que los soviéticos estaba construyendo bases de lanzamiento de proyectiles en Cuba y exigió de Moscú el retiro de todas las instalaciones. Por un momento estuvo a punto de estallar la tercera guerra mundial, pero Nikita Kruschev, primer ministro de la Unión Soviética, ordenó el desmantelamiento de las bases a cambio del compromiso norteamericano de no invadir ni propiciar invasiones a Cuba.


Fuente:
MONTENEGO GONZÁLEZ, Augusto, Historia de América, 2005. Edición Actualizada, Colección: Nuestro Mundo y Sus Hechos, Grupo Editorial Norma Educativa, See. Págs. 251-252.