EL ANEMÓMETRO


Este aparato sirve para medir la velocidad del viento; es muy útil y debería, como la veleta, usarse profusamente.

El anemómetro clásico o de Robinson consiste en tres cazoletas como las de cocina, soldadas por sus mangos en forma de estrella, a un eje vertical libre. Todo el conjunto es muy fuerte y liviano.

Cada cazoleta cuando gira, mira alternativamente frente al viento que lo impulsa como a un molinillo, haciéndolo rotar con una velocidad proporcional a su fuerza. Son tan variados los diseños que su eje, o termina en agujas como un reloj, o mide como un contador totalizador análogo al del fluido eléctrico, o por medio de un sistema eléctrico deja leer o graba, a distancia, la velocidad del viento.

Hay anemómetros de manos, pero estos son muy débiles y los huracanes o los arrastran o los parten y destrozan.

Los usados especialmente para huracanes se parecen a una veleta, pero la barra está sustituida por un tubo, el que frente al viento recibe su presión y la trasmite a un aparato registrador que grafica y señalas las velocidades de las rachas del huracán. Estos elaboradísimos instrumentos son muy especializados, costosos y resistentes.


FUENTE:
Hombres y Huracanes. Fernando Boytel Jambú, Editorial Oriente, Empresa de Producción Gráfica “Urselia Díaz Báez”. 1978. Año del XI Festival. pp. 32-33.