BATALLAS DE AZUA Y SANTIAGO


El ejército haitiano atravesó la amplia zona fronteriza dividiendo sus tropas en dos grandes columnas, una entró por el Sur, dirigida por Herard, y la otra por el Noroeste, encabezada por Juan Luis Pierrot, con el plan de tomar a Santo Domingo. Y mientras Santana partía al Sur, la Junta nombra a Ramón Matías Mella para que organizara la defensa de Santiago. El 19 de marzo se produjo la primera batalla entre las tropas de Santana y las de Herard, en Azua. El combate duró dos horas y mientras los haitianos recogían sus muertos y heridos, Santana y sus tropas se retiraron a Baní.

Al día siguiente, Azua quedó ocupada por Herard, quien reforzaba su ejército con nuevas tropas llegadas allí, comandadas por el general Soufront.

En realidad, las tropas de Herard no fueron derrotadas en Azua, sino contenidas en su marcha arrolladora hacia la capital dominicana, mérito que en justicia le corresponde al general Antonio Duvergé, quien, en diferentes puntos estratégicos ubicados entre Azua y Baní, cerrada el paso a los invasores cada vez que intentaban avanzar.

La situación de las tropas comandadas por Santana empezaba a preocupar a la Junta Gubernativa. En ese sentido, la Juta dispuso que Juan Pablo Duarte, recién regresado y nombrado de inmediato miembro de la misma con el grado de General, prestara sus servicios auxiliares al ejército del Sur, disposición que acató y de inmediato se dirigió a Baní con sus tropas, donde encontró y se puso en contacto con el General Santana, y en virtud de las ordenes que llevaba trató de concertar con él un plan de ataque contra el enemigo acantonado en Azua.

El primero de abril, el general Duarte le escribía a la Junta desde Baní solicitándole que le permitiera actuar solo con su división. Duarte se quejaba porque llevaba ocho días en Baní y “en vano ha solicitado al general Santana que formemos un plan de campaña para atacar al enemigo”. Unos días después, de la respuesta de la Junta a la solicitud del patricio fue a ordenarle que regresara a Santo Domingo “solo con los oficiales de su Estado Mayor”, frustrándose así sus empeños de entrar en acción contra las desmoralizadas tropas de Herard.

En Santiago, mientras tanto, la situación era diferente, pues los norteños conocían que las tropas que comandaba el general Pierrot se presentarían allí en cualquier momento. Las tropas invasoras se presentaron en Santiago el 30 de Marzo y cuando se disponían tomar la ciudad por asalto, encontraron una fuerte y bien organizada resistencia, en la que se destacaron el general José María Imbert, héroe de la batalla, el batallón dirigido por Fernando Valerio y el fuego de la artillería de los oficiales José María López y los hermanos Silvio y Dionisio Mieses. Después de seis horas de combate, los haitianos quedaron derrotados.

El desconcierto fue tan grande entre los haitianos, que el general Pierrot se vio obligado a solicitar una tregua, ocasión que aprovechó un grupo de oficiales dominicanos para comunicarle la falsa noticia de que el Presidente Herard había muerto en el ataque de Azua, y como supuesta prueba mostraron una hoja impresa que había sido preparada por la Junta de Santo Domingo.

En cuanto a Herard, después de permanecer durante casi dos meses en Azua, desmoralizado por la continua deserción de sus tropas, decidió retirarse y regresar a su país para tratar de sofocar una conspiración en su contra. Antes de partir, decidió incendiar a Azua, pero fue perseguido hasta la frontera por cuadrillas dominicanas. Cuando regresó a Puerto Príncipe, comprendió que era imposible recuperar el poder y decidió embarcarse para el éxito.

Fuente:
Viaje al Centro de la Historia, Curso Audio Visual de Historia Dominicana, de Jimmy Sierra, Cap.2, pp. 30-31