Las pruebas de la evolución orgánica son tal decisivas
que nadie enterado de sus bases científicas pueden dudar de que las nuevas
especies derivaron de otras antecesoras por descendencia con modificaciones. La
presencia de fósiles es directa de la evolución orgánica, y brinda detalles de
las relaciones evolutivas de varias líneas de descendencia.
Incluso si no existiera el registro notablemente
detallado de los fósiles, estudios de anatomía, fisiología y bioquímica de las
plantas y animales modernos, su
desarrollo y citogenética, y la forma como están distribuidos sobre la superficie
de la Tierra, proporcionarían la demostración categórica de que ha tenido lugar
una evolución orgánica.
Tomado de: Biología Moderna 4, Cuarto Curso Educación
Media.