ESPIRITUALIDAD E INDIVIDUALISMO - Enciclopedia de Tareas

ESPIRITUALIDAD E INDIVIDUALISMO


LA EDAD MEDIA Y EL RENACIMIENTO
La obra de Platón “El Timeo” ejerció gran influencia en el pensamiento medieval, siendo la única de incursión en la filosofía natural que describe el mundo como creado por una criatura casi divina a imagen de las ideas inteligibles de acuerdo a un orden racional que toma en cuenta la razón humana.

La alta Edad Media que comenzó en Europa dio también importancia a la aplicación de la razón filosófica, la teología, donde San Anselmo de Canterbury (1033-1109) defendía la fe en busca de la razón en vez de limitarse a aceptar la Biblia y el dogma de la iglesia. Ya en la baja Edad Media (1100-1350) antes los avances tecnológicos, desarrollo económico y auge de la autonomía de las grandes ciudades y ya no controladas por los señores feudales ni por la iglesia, se desarrollan instituciones que influyeron en el proceso de las ciencias modernas y se definió la política en el documento de la Carta Magna (1215) que limita el poder real.

Al final de la Edad Media y principio del Renacimiento (1350-1600), la peste negra que solo en Europa mató a un tercio de la población, creo tensión en los líderes religiosos y la iglesia amplía la ciencia aristotélica al final de la Edad Media que se funde con el Renacimiento.

LA PSICOLOGÍA CRISTIANA.
En los siglos XII y XIII se produjo un gran desarrollo en el ámbito de la educación y aparecieron numerosos filósofos. Limitaremos nuestro estudio a dos, San Buenaventura (1221-1274) y Santo Tomás de Aquino (1225-1274). Cada uno representa una de las dos grandes formas de aproximación medieval al conocimiento, la humanidad y dios: el camino místico platónico-agustiniano y el camino de la razón natural moderada por la fe que podemos denominar aristotético-tomista.
San Buenaventura - Podemos considerar a San Buenaventura como el portavoz más importante de la filosofía conservadora platónico-agustiniana que se opuso a la introducción del pensamiento aristotélico en el ámbito de la cristiandad. De la misma forma en que lo había hecho Agustín, defendió un marcado dualismo en el que estaba representada la división platónica entre el alma y el cuerpo. Para Buenaventura el alma era mucho más que la mera forma del cuerpo, ya que el alma y el cuerpo eran dos sustancias totalmente distintas y el alma inmortal tan sólo utilizaba el cuerpo mortal durante su existencia terrenal. La esencia de una persona por tanto, sería el alma.

El alma podría alcanzar dos tipos de conocimiento: el primero vinculado a lo corporal, consistente en el conocimiento del mundo externo., la segunda correspondería tan sólo al alma: se trata del conocimiento del mundo espiritual, que incluye el conocimiento de Dios. La fuente de ese conocimiento es la introspección. Su objetivo era la contemplación de Dios y no el conocimiento de los individuos o de la humanidad. Buenaventura distinguió 4 facultades mentales : facultades vegetativas, sensitivas, el intelecto y la voluntad.

El platonismo defendido por Buenaventura estaba destinado a ser superado por el aristotelismo de santo Tomás de Aquino, que llegó a convertirse en doctrina oficial de la iglesia católica. A pesar de todo, las concepciones de Buenaventura aún persisten en el protestantismo.

Santo Tomás de Aquino - A medida que la obra de Aristóteles se iba convirtiendo en algo cada vez más conocido en occidente, muchos pensadores intentaron reconciliar su naturalismo científico con las enseñanzas de la iglesia. El pensador más importante y que, además, consiguió una mayor repercusión de entre todos ellos fue SantoTomás de Aquino. Denominó a Aristóteles el filósofo, el pensador que había demostrado tanto el poder como los límites de la razón humana sin contar con la palabra de Dios. Aquino adoptó el sistema aristotélico, demostrando que no era incompatible con la cristiandad. Para demostrar este objetivo puso a Aristóteles cabeza abajo: cuando Aristóteles permanecía cerca de la naturaleza, sin hacer mención a Dios, Aquino lo reorientaba todo para hacerlo depender de dios y de su revelación.
Con objetivo de armonizar la filosofía y la teología, Aquino marcó una clara distinción entre ambas, limitando la razón individual al conocimiento del mundo natural. De esta manera, aceptaba el empirismo aristotélico y una de sus consecuencias: la razón tan sólo puede acceder al conocimiento del mundo y no al de Dios. Dios debe ser conocido por medio de inferencias, ya que podemos ver su obra en el mundo.

Aquino estaba más interesado que Aristóteles, o sus comentaristas islámicos, por distinguir a las personas, portadoras de alma, de los animales. Aquino mantuvo que existían dos tipos de estimación: en primer lugar la estimación como tal, característica de los animales y carente de control voluntario, el segundo tipo se encuentra bajo control racional. Aquino la denominó cogitata y la consideró exclusiva de los humanos. El poder de estimación de cada uno de nosotros estaría bajo el control del libre albedrío individual, ya que elegimos y llevamos a cabo juicios en vez de responder ciegamente ante los instintos animales. De la misma forma que existirían dos tipos de estimación, habría dos tipos de motivaciones o apetitos. El apetito animal o sensitivo, carente de libertad y el apetito intelectual o voluntad (humano) que persigue el bien general bajo la guía de la razón.
Debemos señalar otros tres cambios con respecto al esquema propuesto por Ibn Sina. En primer lugar, Tomás de Aquino renunció a incluir en su esquema a la imaginación compositiva, al considerarla un añadido innecesario a la imaginación retentiva y al pensamiento racional. En segundo lugar, al considerar a la cogitata -la estimación humana- como una facultad guiada por la razón y relacionada con el mundo exterior, desaparece la necesidad del intelecto práctico propuesto por Ibn Sina. Finalmente Tomás de Aquino vuelve a hacer de la mente una totalidad al dotar al alma humana del intelecto activo. El conocimiento sería, por tanto, un producto activo del conocimiento humano en vez de un don de la iluminación divina proveniente del intelecto agente.
Tomás de Aquino rechazó la tradición platónico-agustiniana que defendía un dualismo radical alma-cuerpo. El cuerpo no es un sepulcro, una prisión o un castigo, ni tampoco una marioneta manejada por el alma. Una persona es una totalidad integrada por una mente más un cuerpo.

También adoptó un empirismo coherente: la mente humana tan sólo puede tener conocimiento directo de aquello que haya estado alguna vez en los sentidos, ya que no existen las ideas innatas. Todo pensamiento requiere de imágenes. Buenaventura había apoyado la noción agustiniana del autoconocimiento directo a través de la introspección que revelaba una imagen innata de Dios. Tomás de Aquino rechazó esa afirmación. Tomás de Aquino defendió su filosofía aristotélica destacando la idea de la resurrección, el momento en el que el alma y el cuerpo estarían unidos para siempre. La comunión directa con Dios o con nuestra propia esencia es imposible, puesto que tan sólo podemos conocer a Dios por medio de la observación del mundo, que es su obra. Igualmente, tan sólo no podemos conocer a nosotros mismos inspeccionando nuestras acciones, nuestras obras.


Fuentes:
1. Guía Didáctica, Historia de la Psicología. Escuela de Psicología, Uapa,
2. http://psicologiamx.blogspot.com