NACIMIENTO Y EVOLUCIÓN DEL LENGUAJE VERBAL - Enciclopedia de Tareas

NACIMIENTO Y EVOLUCIÓN DEL LENGUAJE VERBAL


La evolución del lenguaje es el campo teórico de la biolingüística que trata acerca de cómo emergió y evolucionó el lenguaje en la linea evolutiva del ser humano. La comunicación verbal es aquella que utiliza palabras en la transmisión del mensaje, y es específica del ser humano. Puede producirse cara a cara, entre dos personas, en microgrupos o macrogrupos, mediante canales naturales (la voz resonando en el aire) o por canales artificiales (prensa, radio, TV, ordenador, etc.).

La comunicación verbal puede ser utilizada de dos formas. La primera y principal es la forma oral o hablada, que pueden usar todos los hablantes, cualquiera que sea su nivel sociocultural. La segunda es la forma escrita que es posterior a la oral y sustitutiva de ella; es decir, sustituye los signos lingüísticos (auditivos y temporales) por signos gráficos (visuales y espaciales).

El lenguaje verbal es el principal recurso en el proceso de enseñanza-aprendizaje y se emplea para dar informaciones, proporcionar aclaraciones a los estudiantes y orientarlos durante todo el proceso de aprendizaje. "El lenguaje es el más general de los medios didácticos (...), la palabra es el medio principal de enseñar, esto es, de hacer aprender, orientando al discípulo e ilustrando su entendimiento" (Ruiz Amado, cfr. Mattos, 1974: 168). Para ello, el lenguaje debe ser didáctico y, por tanto, instructivo y educativo.

Como instructivo, el lenguaje oral debe prestar atención al estilo y a la elocución. En cuanto al estilo, el lenguaje debe ser fluido, natural, directo, claro y accesible y, en cuanto a la elocución, debe ser bien articulado, correcto gramaticalmente, animado, expresivo y ocasionalmente enfático.
Como educativo, el lenguaje debe promover en el auditorio el interés por el bien hablar con desenvoltura, claridad y corrección.

PRINCIPIOS BÁSICOS DEL LENGUAJE VERBAL
En el lenguaje verbal debemos considerar dos principios básicos:
1. La naturalización del aprendizaje, que significa partir de los conocimientos y usos que el interlocutor posee. El lenguaje oral debe conceptualizarse dentro del lenguaje que el interlocutor utiliza espontáneamente en el ámbito familiar y social.
2. Utilización activa del lenguaje, llevándose a cabo una estimulación global o específica para el desarrollo de su capacidad comunicativa a través del uso del lenguaje.
La expresión del comunicador en la conducta verbal deber atenerse a unas condiciones mínimas de adaptación, en cuanto a vocabulario, estructura, contenido, tiempo, fluidez, combinación con otros lenguajes, etc. Deber poseer, también, una habilidad para estimular y orientar el desarrollo de la conversación, desde extremos de lo espontáneo a lo formal y ser conscientes de los efectos de las cualidades.

El lenguaje verbal lo utilizamos en la exposición y orientación de los distintos componentes del currículum y en el interrogatorio -hacer preguntas al auditorio-, que es un procedimiento didáctico universalmente empleado para despertar y dirigir la actividad reflexiva de los oyentes. "El arte de preguntar es para el maestro el arte de las artes y la manera más didáctica de enseñar" (Ruiz Amado; cifr. Mattos, 1974: 171).

Siguiendo a Mattos, el interrogatorio puede ser:
• De fundamentación, en este tipo de interrogatorio las preguntas tienen por finalidad recordar conocimientos anteriores necesarios para comprender la nueva información.
• Motivador, para despertar la atención y el interés de los oyentes por el nuevo tema.
• Reflexivo o socrático, para estimular la reflexión y guiar el razonamiento de los interlocutores.
• Diagnóstico, para diagnosticar deficiencias o incomprensiones.
• Integrador, para recapitular e integrar la materia
• Verificador, para comprobar el aprendizaje.

Coincidimos con el autor citado cuando considera que el interrogatorio bien hecho atrae la atención del público, motiva y estimula su actividad mental, siendo, por tanto, un importante procedimiento para el aprendizaje auténtico.
Los interrogatorios se realizarán a través de las preguntas que, pueden formularse siguiendo la taxonomía de Bloom, lo que nos llevaría a elaborarlas de conocimiento, comprensión, aplicación, análisis, síntesis y evaluación o, simplemente de memoria o informativas y reflexivas. Para realizarlas hay que tener en cuenta las siguientes normas:

• Ser claras, simples y bien definidas.
• Adaptarse a las características del auditorio, ni demasiado fáciles ni demasiado difíciles.
• Ser interesantes, atractivas y formuladas con habilidad.
• Distribuirse de manera que las respondan el mayor número de personas.
• Exigir frases como respuesta y dar tiempo para que reflexionen antes de responder.

Las normas que nos propone Mattos para dirigir bien el interrogatorio son las siguientes:
• Formular la pregunta para todo el auditorio y después de una pausa, indicar la persona que la deberá contestar.
• No limitar el interrogatorio a uno o dos personas, sino que participen todos.
• Las preguntas nominales se deben hacer en un orden que no se pueda prever y de acuerdo con la capacidad probable de la persona designada para contestar.
• Apreciar y elogiar las respuestas acertadas y destacar debidamente sus aciertos.
• Demostrar una actitud acogedora, de aprecio y de satisfacción por los intentos honestos de responder con acierto, aunque no lo consigan, ayudando a los tímidos, vacilantes o confusos.
• Exigir respuestas claras, correctas, bien definidas y enunciadas, de forma que toda el mundo pueda oírlas.

El aspirante a comunicador/a deberá recibir una formación especial en el uso de diversos tipos de lenguaje, entre ellos el verbal, debiendo poseer una habilidad especial para orientar la conversación en el aula desde lo espontáneo a lo formal y ser consciente de los efectos de otros tipos de lenguaje -los lenguajes no verbales- en su expresión.

Entre las bondades del buen orador podemos citar:
• El principal objetivo es respirar bien para poder usar mejor las pausas y emitir la voz correctamente. Además, es necesario respirar para poder elevar el tono o mantenerlo y así lograr una dicción perfecta. Igualmente debemos manejar el ritmo, para que el orador no caiga en una comunicación lenta o sumamente rápida.
• Trabajar sobre la estructura del lenguaje oral. Cuando hablamos tenemos que poner primero el circunstancial de tiempo, luego el sujeto, después el verbo y por último lo demás. Las oraciones deberán ser cortas para poder respirar y no bajar el tono al final. Hay que aprovechar los primeros minutos para aportar informaciones que ayuden a la comprensión del resto de la sesión, es el momento de exponer los objetivos, explicar el significado del título del tema, presentar la estructura de la sesión, contextualizar los contenidos, etc. Debemos concluir bien para ayudar a fijar los aprendizajes. Una síntesis final redondea la actividad de la clase y explicita cuáles son las ideas principales que esperamos que retengan (Sanz, 2005:136). Si conseguimos conectar el final con el principio, lograremos a la vez producir la sensación de cierre y de unidad. Es lo que se denomina redondear el discurso y se consigue repitiendo algún comentario, pregunta, o ejemplo de la introducción. Finalmente, no debemos olvidar que es conveniente empezar con un saludo y acabar con una despedida. Podemos iniciar con unos buenos días y concluir la despedida con el agradecimiento por la atención.
• No descuidar la entonación. Cada estado anímico tiene una determinada voz.
• Cada persona debe crear su propio estilo. Comunicar bien no es una ciencia sino un arte.

Para Sanz (2005) algunos recursos para captar y mantener la atención del interlocutor pueden ser:
1. Mirar el rostro de la persona a la que nos dirigimos con naturalidad, evitando la mirada intimidatoria o demasiado larga.
2. Sonreír y mover acompañando el discurso con gestos cortos (la proximidad hace innecesarios los gestos amplios, más adecuados en situaciones de distancia).
3. Evitar el exceso de muletillas y tics lingüísticos, porque, sin duda, distraen la atención.
4. Introducir y concluir la intervención.
5. Referirse a realidades o conceptos que compartimos con los interlocutores (atención con los ejemplos o las comparaciones; si no se eligen con ese criterio, pueden tener un efecto nulo).
6. Usar un lenguaje claro y accesible.
7. Usar recursos de énfasis: variaciones de volumen o repeticiones, por ejemplo.
8. Variar los movimientos, la postura, el volumen o el ritmo con los cambios temáticos.
9. Suavizar los mensajes desagradables o negativos. Evitar o matizar el imperativo.
10. Acabar cualquier intervención larga con una breve síntesis o con la repetición de la idea más importante.
Presentamos, a modo de ejemplo, algunos ejercicios para el calentamiento de la voz, sabiendo que es aconsejable dedicar entre diez y quince minutos antes de iniciar el discurso.
• Tararear a media voz sin forzar el sonido mientras nos aseamos o conducimos.
• Modular pequeños sonidos a modo de sirenas para ir ganando tonos y evitar la voz grave y monótona.
• Emitir cifras a distintas intensidades y tonos variando en cada cifra.
• Ejercicios de respiración: colocamos las manos sobre el abdomen. Tomamos aire por la nariz de forma pausada y lo expulsamos por la boca también de forma pausada, notando cómo se expande la zona abdominal en el momento de la inspiración y cómo se hunde durante la espiración.
• Ejercicios de resonancia superior: tomamos aire de forma pausada y emitiendo en un tono e intensidad suave los siguientes sonidos de forma prolongada: /mmmmmmmmmmmm../; /mommommom/, /mummummum/. Tomamos aire y emitimos el sonido /mmmmmmm.../ a intensidad suave, empezando en una nota grave y ascendiendo a notas más agudas. Tomamos aire y emitimos el sonido /mmmmmmm../a intensidad suave en un tono ligeramente agudo y descendemos a notas graves.
• Ejercicios de articulación relajada: decir los días de la semana, los meses del año, cifras, etc. De forma pausada y bien articulada en un tono e intensidad cómodo.

CARACTERÍSTICAS DEL LENGUAJE VERBAL
El lenguaje verbal tiene unas características únicas que lo distinguen de otros, entre las que destacan:
1. el carácter arbitrario de la relación entre significante y significado, que se demuestra con la pluralidad de lenguas: no hay ningún motivo para que una realidad concreta reciba ese nombre y no otro y por eso los diferentes idiomas usan diferenres términos.
2. la doble articulación del signo.
3. el carácter simbólico de la palabra, que la aleja del referente inmediato y que permite referirse a realidades no presentes y ampliar así el espacio de expresión.

Las características del lenguaje verbal, también se encuentran en razon de su aplicación diaria. De forma sencilla, se caracteriza por dos aspectos: La EXPRESIVIDAD, dando al lenguaje verbal una espontaneidad, cuando se usa de forma natural, lleno de matices afectivos que dependen del tono que se emplea y que se complementa con gestos y ademanes. El VOCABULARIO, siendo este sencillo y limitado, lleno de incorreciones como frases hechas (muletillas) y repeticiones.

FUNCIONES DEL LENGUAJE (VERBAL)
El Lenguaje (Verbal), según Roman Jakobson –quien incluye la tríada de Bühler-, cumple funciones específicas en ciertas situaciones:

1) Cumple una Función Referencial o Representativa cuando sirve para exponer contenidos en el marco del tema sobre el cual versa la comunicación.
La comunicación verbal se centra en el asunto que se transmite. El énfasis del lenguaje está puesto, por lo tanto, en el mensaje objetivo y con sentido.
Ejemplos: “Hace frío. El termómetro marca dos grados”; “Los niveles de polución en Santiago superaron el índice 300”.
Por lo tanto, la función se centra en el siguiente factor o elemento del proceso de la comunicación: el Contexto Temático o Referencial (contenido del mensaje).

2) Cumple una Función Emotiva o Expresiva cuando sirve para expresar los propios sentimientos del Emisor.
El proceso comunicativo está centrado en la persona del hablante (fuente), de modo que éste manifiesta o exterioriza contenidos emocionales.
Ejemplo: “Hoy me siento dichoso. ¡Qué contento estoy!”. Por lo tanto, la función se centra en el siguiente factor o elemento del proceso de la comunicación: el Emisor.

3) Cumple una Función Apelativa o Conativa cuando sirve para llamar la atención o influir en otras personas. El proceso de la comunicación se centra en la persona del oyente (receptor, destinatario).
Esta función consiste, pues, en influir o actuar sobre el oyente, requiriendo de él una respuesta o una conducta, verbales o no verbales. El lenguaje verbal utiliza un tono imperativo o conminatorio.
Ejemplo: “Échame colonia… ¡Hazlo!”, “Claudia, asómate al balcón”. Por lo tanto, la función se centra en el siguiente factor o elemento del proceso comunicativo: el Receptor.

4) Cumple una Función Fática cuando sirve para comprobar que el canal o medio funciona de modo correcto; o sea, si el emisor es escuchado o comprendido correctamente (fidelidad).
Esta función apunta al canal o medio y sus condiciones. El medio, así, adquiere especial relevancia.
Ejemplos: “¿Me has escuchado bien, me comprendes?”, “Hablaré con más volumen”. Por lo tanto, la función se centra en el siguiente factor o elemento del intercambio comunicativo: el Canal o Medio.

Fuentes:
1. Wikipedia.org
2. http://rodas.us.es
3. www.wikillerato.org
4. http://carlostejos.blogspot.com