Factores de Tolerancia en la Frustración


El termino frustración se aplica a las circunstancias que dan como resultado la falta de satisfacción de una necesidad o un motivo. (Withaker 1989). De acuerdo a esta observación que se nos ha dado de la frustración, podemos decir esta se puede llegar a presentar en cada una de las etapas de nuestra vida, como por ejemplo cuando estábamos pequeños y había un juguete que deseábamos con gran anhelo y que se nos negaba la posibilidad de tenerlo, hasta cuando siendo ya adultos y en nuestra vida profesional se nos vea impedida la posibilidad de ascender dentro de una empresa u obtener el aumento que tanto se deseaba, ambas situaciones aunque totalmente distintas y ahora adultos pueda ser que consideremos ala primera como una cosa superflua y sin importancia, las dos necesidades que en su momento consideramos muy importantes para nosotros, pero que el mero hecho de no ser satisfechas o alcanzadas nos generaron frustración en algún nivel.

Los factores de Tolerancia son:

a) Importancia del Objetivo. La frustración depende de lo que el objetivo significa para la persona; un mismo objetivo, un aprobado, tiene distinto significado para estudiante, para uno es casi-fracaso, para otro, puente para seguir, para un tercero, un verdadero éxito… pues bien, conviene notar ya desde ahora, que cada uno vive la realidad simbólicamente; un anilla para el comerciante es un objeto de lucro; para la novia, recuerdo y cifra de un amor, para el artística, clave de entrada a una peña artística, etc.

b) Causa de la Frustración. Lo que consideramos causa de la frustración es también un factor de tolerancia; en efecto, toleramos mejor la frustración cuando podemos decir que la causa está fuera de nosotros; un suspenso frustra más o menos según se piense que se debe a que no quise estudiar, a que no tuve tiempo, a que no doy para más… El llegar tarde a una cita resulta distintamente frustrador según que se deba a un accidente fortuito, a un embotellamiento, o a mi descuido… Pues bien, desde este punto de vista tenemos tres clases de personas; extrapunitivas, que achacan la frustración a otros…; la intrapunitivas, que se acusan a sí mismas, y la impunitivas que no recurren a la acusación ni de otros ni uno mismo, sino que toman la vida como es, frecuentemente frustrante, y sin embargo, digna de vivirse.

En la vida será verdad, algunas veces, que la culpa es de otro; otras mías, otras de nadie. Lo que esta distinción insinúa es que si hay tendencia marcada a echar la culpa a la misma causa, ello se deberá sin duda a proyección defensiva. Hay un test de ROSENZ-WEIG, que trata precisamente de medir este aspecto de la personalidad.

c) Variaciones situacionales. Es el tercer factor para entender la tolerancia a la frustración. Esta tolerancia, decimos, es variable, de acuerdo a las situaciones; una persona casada, enferma, con algún problema grave… es más explosiva que la vida normal.

La baja tolerancia a la frustración nos causa enojo, depresión e incapacidad ante cualquier molestia o problema y provoca la evitación o mala solución de los mismos.

Fuentes:
1. Hacia la Realización del Hombre (Fundamentos de Psicología). Mateo Andrés, s.j. 1994- R.D.
2. Monografías.com
3. http://www.crecimiento-y-bienestar-emocional.com