MECANISMOS DE IDEALIZACIÓN - Enciclopedia de Tareas

MECANISMOS DE IDEALIZACIÓN


Los mecanismos de idealización poseen tres divisiones esenciales, las cuales son:

Racionalización.
Consiste en la justificación de conductas para salvar la autoestima. Racionalizar es el proceso de interpretar una situación de tal modo que pueda (el sujeto) quedar bien ante sí y ante los otros. ¿Me suspendieron? “El examen fue muy duro”. ¿No me invitaron a un baile? “De todos modos no tenía ganas de ir, etc.

El daño de este recurso está en que altera la realidad para hacer una conjetura agradable. En consecuencia, no tomando las cosas como son, se corre el peligro de agrandar el problema o, al menos, dejarlo como está; eres perezoso, te suspenden y dices; “ese profesor terrible”. Con lo cual puedes seguir siendo perezoso.

De este modo se ve que el que racionaliza no sabrá aprovechar nunca la crítica ajena.

La realización se usa ampliamente desde los más pequeños hasta lo más grande. “Lo que en otros llamamos pecado, en nosotros es mero experimento”. Nuestro hijito rompe una ventana: “nada, diabluras de niños”; perdemos en el juego; “Es la mala suerte”; el otro nos critica: “es que nos tiene mala voluntad”. La racionalización puede usarse incluso en problemas capitales: el sacerdote que no se resigna ya a vivir su compromiso, lo justifica: “no hay derecho a exigir tanto”.

Muchas filosofías no son más que racionalizaciones elaboradas por sus respectivos autores.

Pero Allport, de quien son todos estos ejemplos, anota enseguida, muy cuerdamente: hay mucha racionalización en nuestras vidas; pero no hay que exagerar, aceptando que todo razonar es racionalizar; en tal caso, se acabaría con la verdad y con la ciencia. Conviene pues distinguir entre razón y racionalización. Decimos que es razón cuando se alega un motivo real, y racionalización cuando el motivo alegado es aparente.

Proyección.
Consiste en “proyectar” o visualizar en otros los puntos deficientes que hay en uno mismo. Se produce así un autoengaño consolador: “el otro es el que tiene la culpa”. Este mecanismo nos ayuda a protegernos, falsamente sin duda, de los sentimientos negativos de culpa, vergüenza, miedo, proyectándolos en otros. El niño tímido cree que la criada tiene malas intensiones hacia él; el desconfiado descubre en los otros rechazo, etc.

Como se ve, este mecanismo sigue el camino de la racionalización; el proceso de la paja y la viga; veo la paja en el ojo ajeno y no veo la viga en el propio. Así, miento yo, me da vergüenza reconocerlo y digo: aquí todos son unos embusteros… (Allport, p. 197).

Fantasía.
Consiste en huir al mundo de la imaginación, y allí realizar, imaginariamente desde luego, los deseos más profundos del individuo; cine, novelas o simplemente soñar despierto, son recursos de la fantasía. Retirándose a ellos; el hombre se libera de los sentimientos de frustración, causados por la realización implacable.


Fuente:
1. Hacia la Realización del Hombre (Fundamentos de Psicología). Mateo Andrés, s.j. 1994- R.D.