SITUACIÓN DE LOS VALORES MORALES EN LA SOCIEDAD ACTUAL


Los valores morales en la sociedad actual solo son llevados a cabo mediante la acción por un pequeño porcentaje de la población mundial destacando que de esos valores solo se lleva a cabo una parte.

No es un secreto que la sociedad actual está pasando por una gran crisis moral. Un gran porcentaje de la población carece de conciencia como si en la maldad encontrasen la satisfacción y en hacer el bien el pesar de la conciencia.

Muchos son los que ponen el interés personal por encima del bien común y solo citan los valores éticos verbalmente al momento que representan un beneficio para ellos mismos.

Muchas veces los encargados de velar por el bien común o los que representan esa causa en los distintos países son los que dan el ejemplo a que se actué sin tomar en cuenta los valores morales con el fin de conseguir, en la mayoría de los casos, bienes y servicios materiales.

Los dirigentes de una sociedad no pueden hacer un llamado a actuar moralmente cuando entre ellos se da todo lo contrario, pero si una sociedad con una conciencia clara puede demostrar a sus dirigentes que si se puede actuar moralmente que la inmoralidad no tiene ni tendrá lugar en su ámbito.

Los principios éticos de una sociedad pueden ser diferentes a los principios éticos de otras sociedades ya que cada civilización tiene su propio modelo ético, pero esos principios éticos deben estar relacionados con los valores para así que cada individuo adapte esos valores a su forma de vida y en general se tendrá una sociedad armoniosa que servirá de ejemplo para las demás.

Aplicar los principios morales no es solo aplicable para el profesional, sino para todo el ser humano y aplicar los principios éticos no solo favorece a la sociedad de forma colectiva, sino también al propio individuo de forma personal en sus intereses individuales.

LOS VALORES MORALES EN NUESTROS DÍAS
Cuando hablamos de “valores morales”, es importante notar que éstos están frecuentemente constituidos por hábitos establecidos en un grupo o sociedad y que deben subordinarse a la valoración ética. Asimismo, la crisis y cambio de valores morales no significa necesariamente una amenaza o un peligro, se puede ver como algo saludable.
Al parecer en nuestros días los valores morales fueron perdiendo presencia en nuestros actos, poniéndolos en último lugar y reemplazados. Ahora existen las adicciones al sexo, a la comida, al trabajo, al consumismo, a la televisión, a las computadoras, a los juegos electrónicos y a la violencia, incluso dentro de la familia.

Muchos rechazan los principios morales que nuestros padres y la generación anterior nos inculcaron, por encontrarlos "pasados de moda". La razón principal es que la gente de hoy no ve la relación entre estos principios y la realización de la persona humana. Esa generación se limitó a transmitir unos principios pero sin establecer claramente su dimensión personal, su conexión con la dignidad de la persona y sus demás valores. En otras palabras, la educación moral quedó despersonalizada.

No es que nuestros padres o educadores conscientemente dejaran de mostrárnoslos. Lo que pasó fue que el contexto social de la generación pasada era diferente. La sociedad de hace 40 años en general gozaba de unas leyes, un entorno, un sistema educativo, en una palabra, una cultura, que apoyaba la vida familiar y la moral básica. La objetividad de los principios morales fundamentales no se cuestionaba, excepto en algunos círculos académicos.

Pero vino la famosa y convulsa década de los 60 y todo lo que antes "se cocinaba en la penumbra", por decirlo de algún modo, pasó al frente de la cultura, de la vida social. No sólo fueron los medios de comunicación y del entretenimiento los que comenzaron a difundir el relativismo moral que vivimos hoy, también lo hicieron las universidades, las instituciones políticas y otras instancias que moldean la opinión pública, como el arte y hasta ciertos sectores de las instituciones religiosas. Todo ello ha influido en los padres de familia y otros educadores, que se han encontrado sorprendidos y un tanto faltos de preparación para enfrentar la nueva manera de pensar.

Es por eso ello que se necesita una recuperación del sentido de la objetividad de la moral, pero expresándola de una manera nueva. La moral se funda en la dignidad de la persona humana y ello hay que demostrarlo. No sólo eso, también hay que demostrar que la moral no sólo no perjudica la libertad verdadera, sino que, por el contrario, es precisamente lo que la fomenta. JUVENTUD Y CRISIS DE VALORES MORALES
La pregunta sobre la juventud y los valores morales es hoy un tema de gran actualidad. De esta forma, analizar la crisis de los valores morales de la juventud será, en gran parte, analizar la crisis de los valores morales de nuestra sociedad en general.

Cuando nos preocupamos por la crisis de los valores morales de la juventud, generalmente estamos impactados por un cambio de conductas que chocan de algún modo con nuestras referencias establecidas. Este cambio altera las formas del vivir que es lo que genéricamente llamamos “valores” como son la libertad, responsabilidad, fidelidad, amistad, sexualidad, autonomía; y por otra parte, altera también la jerarquía o el orden de importancia de estos valores. El cambio se llama “crisis de valores” y la crisis es frecuentemente entendida en un sentido ético negativo. “crisis de valores” no quiere necesariamente decir que es una juventud éticamente mejor. La inseguridad ante lo nuevo ayuda a ver los nuevos escenarios de una manera pesimista, mientras la seguridad de los valores establecidos lleva a añorar el pasado. Realmente una comparación del comportamiento ético del pasado y del presente será siempre difícil. Por esta razón tiende más a dar lecciones del pasado, que establecer comparaciones entre el pasado y el presente.

Ante los cambios de los valores morales de la juventud, se puede tener una preocupación simplemente verificativa y fenomenológica. Cuando hablamos de “valor moral”, podemos incurrir en la misma ambigüedad que se origina con la confusión entre moral y ética.

Así, la crisis de los valores morales de la juventud, para que sea adecuadamente pensada, exige una consideración de un conjunto más amplio de cambios en los significados de la vida, cambios que afectan a toda la sociedad contemporánea. Podemos decir que, a propósito del “mundo de los jóvenes” no se puede ver aislado de este conjunto. Los jóvenes “no se les puede entender si no es en el seno de la sociedad en que viven. La juventud actual condensa y refleja los problemas y conflictos de una sociedad compleja”
En vez de preguntar por la crisis de los valores de la juventud, sería más correcto intentar saber cómo incide y es vivida por la juventud la crisis por la que pasa la sociedad. La presentación en estos términos parece facilitar una percepción más solidaria y menos judicial y arrogante ante nuestros jóvenes. A veces se usa una expresión como “desafíos de la juventud”, subentendiéndose quizás que los desafíos son de los jóvenes para los evangelizadores/as, en términos de comprensión, comunicación y de evangelización de las nuevas generaciones en su mentalidad, conductas y problemas.

En América Latina, son importantes para comprender a la juventud, las diferentes raíces culturales como son sus diferentes herencias morales, las diferentes clases sociales, entre los cuales destacan los jóvenes pobres y trabajadores; jóvenes marginales y expuestos a la delincuencia y al consumo de drogas; jóvenes de clase estudiantil urbana.

Ante las tendencias de elaboración moral de la cultura moderna, la Iglesia los ve como el desafío de vivir radicalmente los ideales del Sermón de la Montaña y de guiarlos hacia las utopías del Reino de Dios, reconociendo sus propias ambigüedades e insuficiencias en este sentido.

La crisis de valores morales de la juventud debe ser vista en el contexto bíblico de “signos de los tiempos”, provocadores no simplemente de una acción misionera, sino también de una revisión interna, espiritual y organizacional de la propia Iglesia.