LA DISCRIMINACION Y LA ESTABILIDAD LABORAL EN EL PERU


El trabajo es un derecho fundamental y un bien para el hombre: un bien útil, digno de él, porque es idóneo para expresar y acrecentar la dignidad humana. El trabajo es necesario para formar y mantener una familia, adquirir el derecho a la propiedad y contribuir al bien común de la familia humana.

Mario pereda, B., & Cifuentes, E. (2010). En todos los países del mundo la existencia humana se debe al arduo trabajo de millones de personas, pero hay un obstáculo para estas personas, un obstáculo para conseguir trabajo, que por solo el color de piel, educación, procedencia, o simple burocracia hace al trabajo una meta lejana para el hombre que lo busca.
En este tiempo de globalización y tecnología, donde varios paradigmas cambiaron, el trabajo todavía no es facultativo para personas que por diferentes razones no pueden ser contratadas. ¿DE QUE MANERA INFLUYE LA DISCRIMINACIÓN A LOS TRABAJADORES EN SU ESTABILIDAD LABORAL, ACTUALMENTE EN EL PERÚ?

Lama More (2009) afirma que: “El trabajo debe ser un derecho para el hombre, no debe ser limitado ni condicionado a hostigamientos laborales o escusas políticas, económicas, etc., debe regir la meritocracia, antes que la burocracia o caprichos de cargos superiores” (p.90). El trabajo y su importancia hacen que el hombre exija un derecho a conseguirlo porque las leyes lo amparan.

En el siguiente informe se demostrara que antes que todo para la mantención de las familias se debe otorgar al hombre como derecho al trabajo para disfrutar de una vida digna sin discriminaciones ni restricciones.

Así, en el caso especifico del derecho laboral, este principio se refleja en la igualdad de oportunidades sin discriminación, cuya tutela se ha viabilizado mediante la institución del despido malo y desarrollo jurisprudencial que nuestros tribunales tienen al respecto. Carranza salinas (2009) afirma que “El Derecho del Trabajo es un desprendimiento del Derecho Civil, relativamente reciente en perspectiva histórica, ya que su antigüedad no se remonta ni siquiera a doscientos años atrás”.

Para comprender las razones de esa escisión, debemos reparar en un dato jurídico de inmensas repercusiones sociales, que es el de los principios que inspiran el ordenamiento civil. En el marco de las colosales transformaciones que supusieron la Revolución Industrial, en el plano de la ideología económica, así como de las formas de organización de la producción y del trabajo, y la Revolución Francesa, en el ámbito de las ideologías políticas y jurídicas, el Derecho Civil moderno se construye sobre pilares que pueden producir desastres sobre algunas relaciones sociales. Se proclama que todas las personas son formalmente iguales y libres, por lo que pueden concurrir al mercado a comprar o vender cualquier bien. Como este mercado está regido por una ley natural de la oferta y la demanda, las condiciones de dicha adquisición son fijadas por ésta. Las partes pueden en esta operación, acordar sin restricciones lo que convenga a sus intereses, en virtud de la autonomía privada individual.

El Estado debe garantizar que los sujetos puedan, celebrar el contrato y luego lo cumplan según lo pactado, pero no debe intervenir en la determinación de los derechos y obligaciones establecidos en aquél. Si
hubiera alguna ley que señalara el contenido de las relaciones jurídicas, ésta
tendría carácter dispositivo, por lo que cualquier regulación diferente del contrato
prevalecería sobre aquélla. La aplicación de este esquema en el campo de las relaciones laborales, más aún con la rigidez propia del liberalismo entonces en auge, mostró que los valores consagrados por el Derecho Civil no se verificaban en la realidad: el trabajador sólo dispone de su energía, que debe ofrecer a quien la vaya a utilizar, que será un empresario, a cambio de una retribución; pero como la necesidad de obtener un empleo, es mucho mayor que las probabilidades de encontrarlo, la voluntad única del empleador establece los derechos y obligaciones entre las partes.

Esto condujo a un régimen de extrema explotación de la mano de obra, sin
precedentes en la historia: jornadas extenuantes, salarios miserables, pagados
muchas veces en vales, pésimas condiciones de seguridad e higiene, etc. Hay
multitud de testimonios de este cruel período, en la historia, la filosofía, la
economía, la literatura. El problema principal que se presenta cuando el empleador ejerce irregularmente su poder de dirección, es el de determinar la actitud que puede asumir el trabajador: cumplir la orden y después reclamar ante un organismo jurisdiccional, o resistirse a ejecutarla.

La cuestión es controvertida en la doctrina, porque entran en juego valores diversos. Creemos que debe admitirse el derecho de resistencia del trabajador frente a las órdenes arbitrarias del empleador, siempre que éstas afecten los derechos fundamentales del primero; y, en los demás casos, el cumplimiento y eventual impugnación posterior. Sin perjuicio de ello, la Ley General de Inspección del Trabajo faculta a los inspectores para:

“Ordenar la paralización o prohibición inmediata de trabajos o tareas por inobservancia de la normativa sobre prevención de riesgos laborales, de concurrir riesgo grave e inminente para la seguridad o salud de los trabajadores”.

Pese a todo lo que esta ocurriendo en la actualidad, Es necesario un enfoque transversal de los principios de la Declaración en la formulación y la aplicación de las políticas públicas y de las acciones concretas y programas en el país.

Hemos visto que la discriminación laboral hacia los peruanos en Chimbote es una manifestación más del racismo que existe en el país. Éste es el producto de la historia colonial del Perú y de su evolución durante la República. En este contexto, etnia y clase han evolucionado como categorías coextensivas. Ser afro descendiente en Perú ha sido sinónimo de ser pobre. El racismo ha determinado que no accedan de la misma manera a los recursos económicos, a la educación, a los servicios que debería proporcionar el Estado que sólo recientemente ha empezado a asumir su rol con la población peruana.

Dentro del contexto racista del país, ha sido coherente que la población peruana sea discriminada en el empleo, en el acceso a éste, en las oportunidades de ascenso, en lo ocupacional. Y, como en cualquier otro ámbito de la vida en sociedad, los peruanos y peruanas han sufrido ataques racistas en sus empleos. Los prejuicios y estereotipos racistas fraguados durante la Colonia no han cambiado mucho y siguen siendo parte de los imaginarios de peruanos y peruanas. Estos, además son reforzados y transmitidos en los comportamientos y actos racistas.

Los estereotipos y prejuicios de vagancia, fechoría, violencia, sexualidad exacerbada, falta de intelectualidad, han afectado de manera decisiva la inserción en el ámbito laboral. Así, afrodescendientes han sido relegados a empleos de bajo prestigio, sin seguridad social, mal remunerados, sin contratación ni salarización formal, empleos manuales y que no impliquen decisión ni intelectualidad. Además, la esclavitud arraigada en los imaginarios ha tenido consecuencias nefastas haciendo posible que niñas y adolescentes sean convertidas en esclavas domésticas.

Pero podemos también mencionar aspectos positivos. Los cambios en las últimas décadas, logrados por la presión y manifestación de movimientos de reivindicación étnica y de lucha contra el racismo, en Perú y en el mundo, han tenido consecuencias positivas. Se ha tomado consciencia de la discriminación y ha sido denunciada, aunque lamentablemente los reconocimientos provenientes del Estado no han dado paso a la implementación de mecanismos jurídicos para luchar eficientemente contra la discriminación. Estos vacíos hacen posible que la discriminación producto del racismo pueda seguir siendo parte de la vida cotidiana de muchos y muchas en el país de manera solapada y negada en la mayoría de los casos y muchas veces de forma explícita.

Y es que los reconocimientos son un avance pero no son suficientes. Se necesita que los imaginarios cambien. Pero, estos, producto de la cultura, no cambian rápidamente. El racismo se transmite de generación en generación. Las condiciones de discriminación no permiten que padres y madres ofrezcan a sus hijos e hijas los recursos para poder salir de estas condiciones de pobreza, exclusión y discriminación.

Vivir en una sociedad capitalista implica que existan explotados. La noción de raza sirvió durante siglos para justificarla. Si se la deja de lado, con seguridad se encontrará otra u otras para justificar la explotación de unos por otros. El racismo llamado cultural, por ejemplo, es una muestra de ello: si no se puede usar la noción de raza ya caduca, se puede hablar de diferencias culturales que funcionen como la noción de raza.

Finalmente, quiero apuntar ciertos aspectos de la relación entre discriminación laboral y estabilidad laboral en Chimbote ya que no fueron abordados o apenas mencionados y que merecen ser profundizados: trabajo infantil, población indígena, género y etnia todo esto hace o crea una inestabilidad laboral principalmente psicológica , la cual esta evitando salir adelante , hoy por hoy podemos apreciar los grandes centros comerciales que llegaron a Chimbote los cuales están dando un trato digno a sus trabajadores , con remuneraciones a corde al mercado ,además de esto y la oportunidad de escalar laboralmente.

REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS

Chacón Alva, N (2007).Discriminación laboral. 4ta ed. Bogotá: el trabajo.
Dormán Navarro, K., (2008).estabilidad laboral. (Trabajo original publicado en el 2009).
http://es.scribd.com/doc/35559961/Derecho-Constitucional-Peruano-Usmp
http://www.derecho.usmp.edu.pe/instituto/revista/articulos/La_crisis_de_los_principios_del_derecho_del_trabajo.pdf
http://www.alemanyasociadosnic.com/pdf/derechocolectivo.pdf