LAS MOTIVACIONES


Las motivaciones son muchas y diversísimas, desde la motivación del niño: impetuosa, inconexa, exigente, egoísta… (el niño, llega a decir Allport-, es como un criminal en potencia) hasta la motivación del adulto: unificada, respetuosa, transegoísta.

¿En qué relación están estas motivaciones, sobre todo las motivaciones egocéntricas, típicas del niño, y las ontocéntricas que caracterizan a muchos adultos?

En respuesta a este punto, tomo de Allport, capitulo IX, las siguientes observaciones.

1.- Es evidente que las motivaciones, en un principio, son de tipo egoísta; es decir, que buscan satisfacer las necesidades del organismo; pero igualmente es evidente que esos motivos se van transformando de modo que uno puede buscar, y buscar de hecho, actividades que, al parecer, nada tienen que ver con los instintos: Las motivaciones del egoísta se van haciendo trascendentes. ¿Cómo se explica esto?

2.- Hay psicólogos que creen que los motivos de un hombre, no obstante su aparente diversidad y autonomía (respecto a las necesidades), no son sino formas camufladas de un solo motivo egoísta, v. gr., el placer, la libido, (Freud), la necesidad de dominio, (Adler)… A la luz de la experiencia, confiesa Allport, hay que decir que esa reducción de los motivos humanos a uno solo es inadmisible… (pág. 249).

Ni siquiera puede afirmarse esa unificación de la felicidad. Al respecto cuenta Allport el siguiente experimento: un grupo de trabajadoras declararon que lo único que buscaban era ser felices. Un psicólogo que estaba presente les mostró dos fotografías: una de una muchacha alegre, que se veía que era feliz, pero obrera; y otra, de una muchacha rica, pero que se la veía triste y abatida. De hecho las trabajadoras coincidieron todas en que la primera parecería feliz y la segunda desgraciada. Sin embargo, a la pregunta sobre cuál de ellas querrían ser, todas respondieron que la rica. Algunas rieron de su propia elección lógicamente absurda; y una de ellas comentó: “reconozco que es chocante, porque yo deseo de veras ser feliz; pero esto es lo que de veras pienso”.

Se ve en el ejemplo que, para estas chicas, la situación social es más motivadora que la felicidad. En el fondo, todas ellas piensan que la tristeza de la rica no es por ser rica; por tanto que ellas podrían separar esos dos extremos y juntar los otros dos; alegría y riqueza (pág. 241).

3.- Toda teoría que aspire a explicar la transformación de las motivaciones, que tiene que admitir estos datos:

a) El motivo tiene que ser actual; el pasado, solo en cuanto presente, puede influir en el hombre. (pág. 265).

b) Los motivos son, de hecho, innumerables y variadísimos. Todo intento de reducirlos a uno solo, falla por la base. (pág. 266).

c) El motivo más eficaz es siempre la intención básica. Lo que uno quiere de veras ser, v. gr., abogado, sacerdote, etc. Porque ese querer básico dirige casi todos los quereres concretos, como vemos en la experiencia diría. La Escuela de la Psicología Profunda descuida totalmente la intención, pero a costa de abandonar al hombre concreto.

d) Las motivaciones adultas son, pues, autónomas, respecto a los impulsos e instintos orgánicos; no se explican desde el pasado, sino desde el futuro. O sea, existen únicamente porque han sido elegidas por el sujeto. Esa es su explicación: la libertad concreta del hombre. (pp. 269-272).


Fuente:
Hacia la realización del hombre. Fundamentos de Psicología. Mateo Andres S.J. 6ta. Ed. 2005. Ediciones MSC. 1994