EL ONANISMO



El onanismo, en inglés “onanism”, también llamado masturbación, es la autosatisfacción sexual hasta el orgasmo, ya sea de hombre o de mujer. En general e; onanismo no tiene consecuencia corporales o espirituales de carácter patológico; sin embargo, puede desencadenar sentimientos de culpa y vuelta al mundo de la fantasías.

La masturbación, tanto femenina como masculina, es la estimulación de los órganos genitales con el objeto de obtener placer sexual, pudiendo llegar o no al orgasmo. La masturbación puede realizarse por uno mismo en solitario o como estimulación realizada sobre los genitales de otra persona con los mismos fines placenteros, como ocurre en la masturbación mutua.

La masturbación suele efectuarse con las manos o mediante el frotamiento de los genitales contra algún objeto adecuado, como los llamados «juguetes sexuales», para obtener este tipo de excitación.

Se atribuye a Sigmund Freud el descubrimiento de que la masturbación es algo común en la infancia. Sin embargo, debemos más el conocimiento de la sexualidad humana en la actualidad a un coetáneo suyo: Havelock Ellis. Este autor no solo señaló que la masturbación era común en los hombres, sino que también se trataba de una práctica habitual en las mujeres de todas las edades.1 También es bien conocida la práctica en perros y otros mamíferos.

Se han empleado diferentes términos a la hora de denominar a esta actividad sexual: autoerotismo, ipsación, masturbación, onanismo, entre otros. En todo caso, el origen del vocablo masturbación es incierto. La primera referencia conocida viene de Marcial, un poeta satírico hispanorromano del siglo I de la era cristiana. La voz podría derivar de una palabra compuesta por raíces latinas: manus, "mano" y turba, "alteración", "perturbación", "excitación". Con lo que masturbación significaría "excitar el pene". También podría proceder exclusivamente del latín: manus stuprare, "violar con la mano", o manus turbare, "excitar con la mano".

En todo caso, suele preferirse manus stuprare, porque históricamente se ha considerado "sucio" masturbarse. Aunque manus turbare resulta más ecléctico e indica en qué consiste el acto y no prejuzga ni el sexo de quien lo practica, ni si la actividad a la que se refiere es buena o mala.

Técnica de Masturbación en Hombres y Mujeres

Hombre: Existen variantes en la masturbación. La mayoría de los hombres se masturban agarrando el pene con la mano, moviéndola de arriba hacia abajo o de atrás hacia adelante, según la postura del individuo. Otros no utilizan toda la mano sino que agarran la zona del frenillo entre los dedos índice y medio, y el pulgar por el otro lado. Otra técnica es emplear las dos manos en el pene. Otros solo frotan su pene con una mano y con la otra se estimulan los testículos o pezones, entre otras partes del cuerpo.

Los hombres no circuncidados, no suelen necesitar el uso de lubricantes, porque el prepucio ya mitiga los efectos del roce directo por sí solo, aunque los hay que los emplean para añadir sensaciones a su actividad. El uso de lubricantes es más frecuente entre los hombres que tienen su pene circuncidado, con el fin de facilitar el deslizamiento de la mano sobre el glande.

Existen artilugios eléctricos y mecánicos para que los hombres se masturben: muñecas inflables, vaginas artificiales, bombas de vacío, etc. También pueden utilizar vibradores, concentrando su actividad sobre el frenillo.

Mujeres: La mayoría de las mujeres se masturba estimulando la zona del clítoris. Una cuarta parte de ellas suelen añadir también el estímulo vaginal introduciéndose sus dedos para incrementar la sensación placentera. Pero el estímulo exclusivo de la vagina para masturbarse es un procedimiento minoritario, a pesar de lo que muestran las películas pornográficas.

Las mujeres suelen utilizar los dedos para masturbarse. Estimulando el clítoris indirectamente al frotarlo a través del prepucio del clítoris o, menos frecuentemente, estimulando directamente el glande del clítoris. Suelen lubricarse los dedos, sobre todo si estimulan directamente el glande del clítoris, bien introduciéndolos de vez en cuando en la vagina para extender su humedad al clítoris o, bien, mojándolos con su propia saliva.

La gran mayoría de las mujeres se masturban acostadas, o en el baño, y con las piernas abiertas, un 10 % lo hace boca abajo y las piernas más juntas o muy juntas. La mitad de estas últimas no emplean los dedos para masturbarse, sino que se frotan contra una almohada, el rebujo de las sábanas o montando algún peluche. El 3 % de las mujeres se masturba en cualquier postura simplemente contrayendo los muslos. Otro 2 % lo hace empleando el chorro de agua de la ducha o la bañera. Y existe un 2 % más que lo hace sin manos, estimulándose solo con fantasías. A pesar de las numerosas técnicas existentes para masturbarse, la mayoría de las mujeres (71 %) suelen serle fiel a una de ellas durante toda su vida.

El uso de dildos, vibradores y otros juguetes eróticos parece estar extendiéndose entre la población femenina. No resulta fácil saber cuántas los emplean. Pero las diferentes encuestas demuestran que entre una de cada cuatro y dos de cada tres mujeres, según los países, utilizan estos artilugios.