EL MAESTRO Y EL LIDERAZGO – En educación - Enciclopedia de Tareas

EL MAESTRO Y EL LIDERAZGO – En educación



Un maestro es definido cono aquel individuo que ha estudiado magisterio y se encarga de la educación formal e institucionalizada de los niños de Educación Infantil, Primaria o Especial en escuelas o colegios. Algunos maestros pueden estar destinados en institutos de educación secundaria en programas de garantía social, educación compensatoria o apoyo a alumnos con necesidades educativas especiales, así como en centros de Educación de Personas Adultas.

Un maestro se ocupará generalmente de la educación básica de los alumnos en edad de escolarización básica obligatoria hasta los 3-16 años. Si estos alumnos tienen algún tipo de necesidad educativa extraordinaria dicha edad puede intercalarse.

El liderazgo del maestro/a 

Según “El Nuevo diario”, publicado en su portal www.elnuevodiario.com el 10 de Julio de 2008 a la 9:43 p.m.:

El liderazgo del maestro (a): “El término liderazgo tiene aspectos muy particulares según el ámbito en el que se actúa. Para nosotros los educadores, el liderazgo no es una técnica ni táctica, es una actitud y comportamiento de vida y de trabajo, que se visibilizan de diversas formas en nuestra permanente relación con personas. No son las instituciones ni las corporaciones, sino las personas las que tienen conciencia de sí mismas, y son los seres humanos los que tienen amor. Conciencia de sí mismos y amor, son elementos que habitan en el liderazgo educativo.

Todos somos líderes y toda nuestra vida está llena de oportunidades de liderazgo, casi siempre en cosas pequeñas y de manera natural. Vivimos innumerables encuentros en el hogar, en el trabajo educativo, en la calle donde dejamos un mensaje. Esos momentos suman gran parte de nuestra vida. La cotidianidad en la familia, el aula, la escuela, la comunidad, la relación con la gente, constituyen el espacio real del liderazgo educativo. Todo maestro tiene un potencial de liderazgo con la permanente oportunidad de abrir ese potencial a los demás, a sus colegas, estudiantes, padres y madres de familia. Esto supone afianzar la propia personalidad, la autoafirmación y la autoestima, algo clave en el liderazgo educativo.

El liderazgo educativo está vinculado al trabajo. Liderazgo y trabajo, trabajo y liderazgo van juntos. El líder indica el sitio al que ir, señala el camino, nos convence y produce cambios de comportamiento y sentimiento yendo él a la cabeza en una actitud de servicio; sintetiza, proyecta los sentimientos, necesidades, aspiraciones y esperanzas de la gente. Esto hace el maestro todos los días.

El maestro tiene en sus manos algo que la gente necesita, reclama, aspira: es la educación. El maestro es quien incita a activar las capacidades de los estudiantes, la adquisición de conocimientos, destrezas, valores para la vida individual y social. Los padres y madres ven al maestro como el centro, el manantial del que poco a poco fluye el desarrollo de sus hijos; confían en el maestro (a), esperan mucho de él. Los propios estudiantes lo animan e incluso le exigen ejercer cierto liderazgo.

El líder maestro inspira y crea un ambiente de confianza. Hace que los estudiantes trabajen porque antes ha logrado que quieran trabajar, puesto que los ha motivado para trabajar.

El gran aliciente y la base del liderazgo educativo están en ayudar a los estudiantes a crecer, a incentivar un liderazgo incipiente, proyectado más allá de ellos.

El líder maestro aporta energía, ambición, motivación al trabajo en un clima de equipo, de interacción con sus colegas y sus estudiantes.

El éxito de un líder social, de un educador, es el resultado de un servicio de calidad, porque liderar es poner al servicio de los demás la propia capacidad, la propia vida en momentos sucesivos pero haciendo suyos los momentos, circunstancias y condiciones de sus estudiantes. De ahí que el liderazgo del maestro nicaragüense se nutra de una realidad social, humana, económica y cultural, la que comparte en su propia vida. ”