DEFINICIÓN DE YAGEÍNA



¿Qué es Yageína?

Yageína es aquel Alcaloide extraído de la Planta Trepadora Yagé. El Yagé es un arbusto procedente de Ecuador y Colombia empleado por los indígenas para procurarse un estado embriaguez con alucinaciones. Contiene un alcaloide (Yageína) que a dosis débiles producen euforia con aumento de la memoria y de las facultades intelectuales y una vivacidad muscular similar a la que originan los cafeínicos. A dosis tóxicas provocada incoordinación motriz y convulsiones; tiene igualmente propiedades anestésicas locales parecidas a las de la novocaína.

¿Qué es Alcaloides?

Se llaman alcaloides a aquellos metabolitos secundarios de las plantas sintetizados, generalmente, a partir de aminoácidos, que tienen en común su hidrosolubilidad a pH ácido y su solubilidad en solventes orgánicos a pH alcalino. Los alcaloides verdaderos derivan de un aminoácido, son por lo tanto nitrogenados. Todos los que presentan el grupo funcional amina o imina son básicos. La mayoría de los alcaloides poseen acción fisiológica intensa en los animales incluso a bajas dosis con efectos psicoactivos, por lo que son muy usados en medicina para tratar problemas de la mente y calmar el dolor. Ejemplos conocidos son la cocaína, la morfina, la atropina, la colchicina, la quinina, cafeína, la estricnina y la nicotina.

Sus estructuras químicas son variadas. Se considera que un alcaloide es, por definición, un compuesto químico que posee un nitrógeno heterocíclico procedente del metabolismo de aminoácidos; de proceder de otra vía, se define como pseudoalcaloide.

¿Qué es el Yagé?

El Yagé es la planta más importante en la región amazónica para la sanación o curación ritual tradicional. Luna cita más de 70 grupos culturales amazónicos que consumen ayahuasca, la mayor parte de ellos ubicados en la parte occidental de la selva amazónica tanto en la alta como en la baja amazonia. De acuerdo con Reichel Dolmatoff, el Yagé es utilizado prácticamente por todas las tribus de la Hoya Amazónica y de los Llanos del Orinoco, así como por algunas de la Costa Pacífica, llegando hasta Panamá. Pérez de Barradas recuerda que Spruce, Reinburg, Tessman y Pardal han dado listas de pueblos que usan Yagé. Los chamanes con los que Jimmy Weisskopf trató durante su iniciación, le dicen que “el yagé contiene el 99% del poder del reino vegetal”. En una gran cantidad de leyendas, el Yagé aparece como planta maestra, planta de plantas, resumen del reino vegetal; y el hombre que la usa es resumen de los hombres, como lo sugirieron de manera complementaria Homero, Pascal, Bubber y Borges. Gracias al Yagé el hombre normal se transforma en uno que “lleva una serpiente por dentro”, deviene río de la vida y encuentra su lugar en el cosmos con los dioses. Viene a la mente la Pitonisa de Delfos que, igualmente, era poseída por el espíritu de la serpiente (la Pitón), con la cual lucha Apolo. Según otro mito, el Yagé es un bejuco continuo que se extiende hasta el origen del tiempo y se lo compara con un cordón umbilical que vincula a los seres humanos con el pasado mítico. Para revisión de mitos relacionados, el lector puede retomar las tradiciones y leyendas yagecianass registradas entre los Sionas por Plácido de Calella. De acuerdo con los pueblos que lo usan, el Yagé es - además de medicina cotidiana - iluminación, visión, sindéresis, sabiduría. Es el principal ingrediente de la llamada “Poción del Yagé”, la cual incluye otras plantas que son adicionadas según la voluntad del ayahuasquero, chamán, curaca, payé, yacha, sinchi, chai, o taita que hace el preparado. En aproximadamente dos siglos, el Yagé ha desbordado el santuario vegetal de la selva y se ha extendido por las ciudades pequeñas y medianas de América, sobre todo de, Perú, Brasil y Colombia, en ese orden de importancia. Tali Uribe informa que “el consumo del Yagé en Colombia ha trascendido la esfera de lo tradicional para permear otros ámbitos sociales con características culturales propias. Se trata de la cultura popular y grupos urbanos modernos” Este universo citadino comprende “...personas de clases campesinas o humildes que han asimilado el Yagé dentro de un sistema sincrético de creencias, fusionando elementos religiosos, mágicos, médicos, modernos y primitivos; grupos sociales urbanos típicamente modernos, que han entrado en contacto con el Yagé por curiosidad, por intereses científicos o académicos, por motivos religiosos o por razones espirituales, en búsqueda de autoconocimiento” En las comunidades mixtas (mestizas) de la amazonia y en las pequeñas ciudades del Valle del Cauca y del departamento del Cauca, el ritual está al alcance del hombre y la mujer común, sean indígenas o no, e independientemente de la edad. “Según la cultura y el objetivo buscado, la persona que toma banisteriopsis bebe la bebida solo o en grupo”, precisa Harner. “El Yagé – dice Jimmy Weiskopf – fascina a todos aquellos que han perdido contacto con sus propias raíces espirituales, lo que ha culminado, en décadas recientes, en un virtual renacimiento de su uso.” Fericgla informa que “es el embriagante más popular entre expertos y turistas occidentales: desde los años 1980 en los Estados Unidos se ofrecen viajes organizados con destino a Ecuador, Perú y Brasil, con el casi único objetivo de consumir esta sustancia visionaria...” Quien usa Yagé busca guía espiritual, curación, información sobre enemigos, comunicación a distancia, disipación de preocupaciones, éxito en transacciones, resolución de preguntas, consecución de fidelidad de pareja, predicción de futuro, protección contra hechizos - o poder para causarlos - e interacción social, entre otras. Inusualmente, también se reporta el uso del Yagé por curiosidad humana y, más raro aún, por placer. Koch Grünberg relata sobre los Tukano que “En las danzas beben a menudo y en pequeñas dosis sucesivas, el Yagé, porque después de bebido ‘todo se vuelve más hermoso y más grande. Se ve mucha gente extraña, sobre todo mujeres’” Sin embargo, en una gran cantidad de casos, quizá la palabra “placer” no expresa exactamente la intención basica. Como lo señala Goldman en relación con los Cubeo, “No toman Mihi (Yagé) por el placer de sus alucinaciones sino por la intensidad de la experiencia total. No hay entre ellos alguno que pretenda disfrutarlo” Kenneth M. Kensinger, en su estudio sobre los Cashinahua, dice que “el comentario más persistente de todos los informantes sobre el Ayahuasca es que: ‘Es algo terrorífico. /produce/ miedo’ Son pocos los informantes que admiten encontrar placentera la experiencia”Aunque la mayoría de autores no refiere de efectos eróticos, me consta que éstos últimos se presentan con variable intensidad e in crescendo diacrónico después de las primeras tomas, como sucedió a partir de mi tercera experiencia con Yagé en el Amazonas. Stafford dice que – según Dobkin de Ríos – “una de las razones para usar la droga es ‘por sus efectos placenteros o afrodisiacos’ Esto ya había sido observado por Whiffen en 1915 y por Reinburg en 1921. Aunque tales fenómenos no son completamente ignorados, son usualmente relegados a un oscuro magazin de antropología o solamente notados de pasada. Los efectos sicoeróticos o afrodisiacos bien valen la pena de ser mas cuidadosamente documentados y atendidos” Reichel Dolmatoff – citado por Furst – dice: “Para los indios la experiencia alucinatoria es esencialmente sexual. Convertirla en sublime, rebasar lo erótico, lo sensual, hacia una unión mística con la era mítica, el estado intra-uterino, es la última meta, obtenida por unos cuantos pero envidiada por todos” Bellier describe que en las visiones del Yagé, la madre de la Ilusión, Mariri, “se acerca y cubre al tomador con una ola de placer” Quizá la mejor síntesis del efecto global fue la que hizo un indígena – citado por Reichel Dolmatoff: “Tomar yagé es un coito espiritual; es la comunicación espiritual de la que hablan los sacerdotes” No obstante que Dobkin de Ríos señala que con el uso del Yagé “pocas experiencias religiosas trascendentales han sido reportadas” sin duda el Yagé es – por la difusión de su uso, sus nulos efectos secundarios y su legalidad- una de las vías vegetales más importantes para alcanzar la iluminación; y por los relatos que conocemos de los éxtasis de los místicos, el componente erótico es inherente al contacto con la divinidad, como lo señala el Tantrismo hindú. Plutarco Naranjo indica que a muchas plantas sicotrópicas, entre ellas el Ayahuasca, “se las ha relacionado con algunos aspectos del llamado culto fálico”, como parecen comprobarlo antiguas figurillas de arcilla que exhiben penes erectos. En realidad, no es difícil comprobar que sexo y religión siempre han estado unidos desde Ur de Caldea, pero un análisis extenso del tema es imposible cae fuera de la perspectiva de esta monografía. Tomas Moore dice “el sexo es una gnosis o conocimiento sagrado” y de ello son testimonio las figuras copulantes y en exposición sexual del frontispicio de muchos templos de oriente y de la catedral de Notre Dame. El frontispicio de ésta última fue probablemente labrado en la época en que todavía se practicaba el Risus Paschalis, ceremonia producto del sincretismo de la tradición cristiana con antiguos ritos de fertilidad, durante la cual el oficiante mostraba el pene a los participantes en la misa. En la iglesia de Notre Dame de Villefranche se contempla a un chivo –símbolo de la fertilidad- que monta por detrás a una monja. Para Sócrates y Platón, el arquetipo de la inteligencia se autodefine como un amante y Eros es guía del conocimiento. Samael Aun Weor, uno de los últimos iniciados, en sus comentarios a La Pistis Sofía–las supuestas enseñanzas esotéricas de Jesús, traducidas del copto -, dice: “La electricidad sexual trascendente es la fuerza maravillosa que origina todo movimiento en el telar de Dios” El cosmos, para el esoterismo y en las visiones, se parece a un telar o a una telaraña. Moore, cita a Blake, el iluminado del siglo XIX, que dijo: “El hombre no tiene un cuerpo distinto de su alma, pues lo que se llama cuerpo es una porción del alma distinguida por los sentidos, que hoy son los principales canales del alma”. Así, sexo y alma no están separados. Al ejercitar su fuerza sexual amorosa el hombre pone en funcionamiento las potencias del espíritu. Moore relata cómo los Helénicos expresan míticamente la convergencia del hombre con lo divino: “Zeus, para los griegos el soberano divino de la vida, quiere asegurar que los inmortales y los humanos se interpenetren. Este gran misterio, relacionado en el cristianismo con la encarnación, explica la condición humana, en la que la espiritualidad y la vida común van juntas para completar nuestra humanidad. Estamos hechos de espíritu y cuerpo, con un alma viva entre ellos y toda la corporización del espíritu es una encarnación. El himno Homérico a Afrodita comienza con Zeus infundiendo en ésta, la diosa del sexo, el deseo por un mortal.

Banisteriopsis caapi o Yagé

Banisteriopsis caapi es una especie botánica de liana de la familia de las malpiguiáceas. Recibe varios nombres comunes según el área geográfica, tales como ayahuasca, yagé, caapi, yagugue, mariri o pildé. Es una liana o enredadera de las selvas de Sudamérica (Bolivia, Brasil, Colombia, Ecuador, Perú y Venezuela), que lleva miles de años siendo usada por los pueblos originarios, razón por la cual es muy raro que crezca de forma silvestre.

Banisteriopsis caapi tiene varios tallos leñosos, ramificados. Las hojas alcanzan un tamaño de hasta 18 cm de longitud y de 8 cm de ancho, formando un óvalo completamente, que finaliza en una punta fina. Tiene flores de unos 13 mm de ancho en umbelas con cinco sépalos de color blanco o rosa pálido. La planta florece rara vez, si es así, lo hace entre diciembre y agosto. Los frutos alados son formados a partir de marzo a agosto.

Propiedades

La especie Banisteriopsis caapi contiene beta-carbolinas inhibidoras de las monoamina oxidasas (IMAO), de la familia harmala, tales como harmina, harmalina, tetrahidroharmina y banisterina.

Usos

Los médicos indígenas tradicionales elaboran la poción amazónica conocida como ayahuasca o purga.

Los médicos indígenas cosechan esta planta que al ser cortada recibe la denominación de "palo", y preparan con ella la purga, un brebaje cocinado durante más de diez horas, mezcla de tronco de Banisteriopsis caapi con hojas de chacruna (Psychotria viridis) o de Diplopterys cabrerana. Si bien es cierto que la mezcla con la chacruna es de las más habituales, la variabilidad en la composición de la ayahuasca es muy amplia. Con todo, su componente de referencia básico será la liana Banisteriopsis caapi.

El brebaje, de color café, olor madera, sabor extremadamente amargo y seco, pero no es constante pues tiene muchísimas variedades en su elaboración que lo hacen de diferentes densidades y sabores, a veces también es dulce, tiene propiedades enteógenas que expanden la conciencia, o a la capacidad de explicar el entorno, el tiempo y la propia percepción del cuerpo. Mentalmente puede producir un estado de conciencia muy lúcido y visiones que los instruidos pueden interpretar o vivenciar.

La Psychotria viridis aportaría a las infusiones de ayahausca, en su caso, la molécula dimetiltriptamina o DMT. Si se atiende a la escasísima concentración de DMT que estas plantas aportan a la infusión resultante en comparación con los niveles estándar de psicoactividad probados para la ingesta oral del DMT, se advierte la complejidad farmacológica de esta infusión y se comprenderá el por qué de su escasa toxicidad. Algo similar cabrá decir de los IMAOs ingeridos que, utilizados como antidepresivos en psiquiatría, requieren de un uso muy prolongado. Existen diferentes variedades a las que se atribuyen diferentes usos, especialmente en lo que se refiere a la relación médico-paciente y a las diversas situaciones en que se prepara y consume.

El efecto de la purga medicinal con la ayahuasca es, en general, descrito como mareo, con abundantes y constantes vómitos, dependiendo del estado de quien se trate, puede desencadenar defecaciones, pero todo depende del estado físico, mental y emocional en que se encuentre el paciente que la ingiere.

Algunas etnias usan la corteza fresca o seca para producir un efecto estimulante moderado al masticarla.

La ayahuasca tiene un origen milenario entre las culturas de Colombia, la Amazonia de Ecuador y Perú, Bolivia y Brasil, siendo los grupos étnicos de los Sionas quienes son reconocidos como el primer pueblo en conocer el Yage, ellos fueron quienes luego enseñaron a los demás pueblos de toda la región suramericana, entre estos otros pueblos se encuentran los Ingas, Kofanes, Yanaconas, Yaguas entre otros en el territorio de Colombia, del Perú algunos de los más importantes representantes de su uso y práctica en sus ceremonias y ritos de curación los Urarinas y los Shipibo Conibo todos estos pueblos poseen los conocimientos desde tiempos muy antiguos. Los chamanes, médicos shipibos (por su rango de menor a mayor: Junes, Onayas, Murayas y Mutsarawas) o Taitas, herederos del conocimiento ancestral de las diferentes mezclas, preparaciones y usos del ayahuasca, utilizan estas combinaciones de plantas por diferentes motivos, determinando las plantas que agregan según el efecto u objetivo buscado, pudiendo ser ritual, ceremonial o curativo, o dependiendo la enfermedad a tratar, en su cultura ancestral el Yage es una medicina que puede curar cualquier tipo de enfermedad.

La administración de esta planta, considerada una medicina sagrada por las cosmovisiones y tradiciones ancestrales de los pueblos originarios de las selvas sudamericanas, suele ser ejercida por aquellas personas que han recibido las instrucciones para su adecuada administración. Dichos conocimientos provienen de una tradición que ha subsistido por milenios. Existen testimonios de su mala utilización, especialmente si esta es usada fuera se sus contextos tradicionales, en casos en que causó serios problemas de salud, generalmente de orden anímico, en personas que han utilizado la ayahuasca sin estar debidamente capacitados o dotados para hacerlo.

El ayahuasca es legal en muchos estados, debido a su uso étnico tradicional y a su rol en algunas religiones modernas, tales como el Santo Daime, culto originario de Brasil.

El ayahuasca ha mostrado ser una terapia muy efectiva en el campo de la psiquiatría y la psicología, en el tratamiento de la depresión y la ansiedad, así como con problemas de personalidad y la esquizofrenia. Problemas los cuales son los mismos que los médicos tradicionales nativos tratan solo que con otros nombres tales como el susto o el miedo.

Estudios Modernos

Actualmente en Perú y en todo el mundo se encuentran instituciones con equipos mixtos de chamanes nativos y médicos psiquiatras y psicólogos que trabajan en conjunto las terapias con ayahuasca, así como investigadores de medicina moderna como el chamanismo , que han estudiado a fondo la forma y mecanismos de acción de los alcaloides activos de la ayahuasca y sus conexiones con la cosmovisión y religiosidad de los pueblos originarios de esta tradición y otras culturas del mundo, como la egipcia, considerando imprescindible el nexo con la experiencia fisiológica y la experiencia espiritual que existe en los estados que provoca el ayahuasca y su alcaloide activo visionario (DMT). En su caso es la primera investigación seria y oficial hecha en Estados Unidos con una metodología científica y profesional. Actualmente se encuentra rodando un documental en Perú y otras locaciones sobre este trabajo.

Bebida Ayahuasca o Yagé

La Yagé es una bebida utilizada por los pueblos indígenas amazónicos, donde se denomina comúnmente "medicina", para acceder a estados elevados de conciencia, experimentar con distintos dioses, emociones, miedos y egos, realizar "curaciones", cambiar habitos, pensamientos, estados emocionales, etc. También es relacionada con arquetipos universales como una serpiente o una mujer de muchos años. El componente básico es la liana Banisteriopsis caapi.

En quechua ayahuasca significa 'soga de los espiritus' por su etimología aya espíritu, muerto y waska 'soga, cuerda', ya que en la cosmovisión de los pueblos nativos el ayahuasca es la soga que permite que el espíritu salga del cuerpo sin que este muera.

Componentes

El componente básico es una decocción de la liana Banisteriopsis caapi, pero existen otras plantas que también contienen este elemento, tales como Colaoriopsis caapi o Peganum harmala (ruda siria), por lo que pueden utilizarse en lugar de la liana, lo que dotará a las diversas ayahuascas de una gran variabilidad en su composición química, respuesta física y efecto espiritual. En otros casos, como por ejemplo en los rituales shuar del natemano, la liana Banisteriopsis caapi es el único componente de la decocción.

La liana Banisteriopsis caapi contiene unas sustancias conocidas como alcaloides harmala. Las principales son harmina (un principio activo al que antes de su clasificación oficial en 1939 se le llamó banisterín, yageína), y en bajas concentraciones también presenta harmalina y harmalol. Este grupo de alcaloides no es exclusivo de las especies de Banisteriopsis, también se presenta en las semillas de Peganum harmala o ruda siria.

Uno de los preparados más comunes es la mezcla de Banisteriosis caapi con Psychotria viridis, Chacruna en uno de sus nombres nativos. También se puede encontrar mezclada con Diplopterys cabrerana o chacopranga, o con Mimosa hostilis. Estas plantas aportarían al preparado, en su caso, la molécula dimetiltriptamina o DMT. Si se atiende a la escasísima concentración de DMT que estas plantas aportan al cocimiento resultante, en comparación con los niveles estándar de psicoactividad probados para la ingesta oral del DMT, se advierte la complejidad farmacológica de esta decocción y se comprenderá el porqué de su escasa toxicidad. Algo similar ocurre con los inhibidores de la monoaminooxidasa (IMAO) ingeridos que, utilizados como antidepresivos en psiquiatía, requieren de un uso muy prolongado para que puedan ser efectivos. Con todo, la variabilidad en la composición de las diversas ayahuascas será muy grande encontrándose en alguna de sus variantes el tabaco u otras plantas. El resultado es un brebaje farmacológicamente complejo y de escasa toxicidad empleado para rituales médicos y/o religiosos y en la medicina tradicional de los pueblos nativos amazónicos.

Referencias:


          [Consultado el 03 de Febrero de 2016]