LA EMPATÍA



La empatía es esencial para poder escuchar a los demás y también es fundamental para que los demás también nos escuchen.

La empatía es la capacidad para ponerse en el lugar del otro y saber lo que siente o incluso lo que puede estar pensando. También se podría definir como una disposición a escuchar y a entender a un orador, lector o interlocutor.

¿A qué nos referimos cuando hablamos de empatía? 

La empatía no es otra cosa que “la habilidad para estar conscientes de reconocer, de comprender y apreciar los sentimientos de los demás". En otras palabras, el ser empáticos es el ser capaces de “leer” emocionalmente a las personas.

La empatía es sin duda una habilidad que, empleada con acierto, facilita el desenvolvimiento y progreso de todo tipo de relación entre dos o más personas. Así como la autoconciencia emocional es un elemento importantísimo en la potenciación de las habilidades intrapersonales de la inteligencia emocional, la empatía viene a ser algo así como nuestra conciencia social, pues a través de ella se pueden apreciar los sentimientos y necesidades de los demás, dando pie a la calidez emocional, el compromiso, el afecto y la sensibilidad.

Tipos de empatía

Existen tres tipos de empatía, esta son: La Empatía Cognitiva, La Empatía Emocional y preocupación empática.

La Empatía Cognitiva

La Empatía Cognitiva se refiere a una persona capaz de saber cómo van las cosas en la otra persona. También la Empatía Cognitiva es la que se percibe cuando uno ve cómo son las cosas que ocurren y adopta la perspectiva del otro. Las personas con éste tipo de empatía las podemos encontrar en el ámbito organizacional o de la empresa. Un jefe que logra que sus trabajadores obtengan buenos resultados porque consigue explicar las cosas de una forma que le entiendan y eso hace que estén motivados. También ejecutivos con gran empatía cognitiva, tienen puestos en el extranjero porque captan las normas de otra cultura con mayor rapidez.

La Empatía Emocional 

La Empatía Emocional se refiera a una persona capaz de sentir lo que siente la otra persona. También la Empatía Emocional es la base de la compenetración y de la química, es sentir a la otra persona, hacerle ver que nos hacemos cargo de su situación. Las personas que destacan en empatía emocional son buenos consejeros, maestros, profesores, tienen cargos de responsabilidad en la atención con el cliente y jefes de grupos que gracias a esa capacidad y tipo de empatía detectan las reacciones en los demás en el momento.

La Preocupación Empática

La Preocupación Empática o simpatía se refiera a una persona que estar dispuesto a ayudar a alguien necesitado.

Las personas con ésta empatía, sienten la preocupación, notan que los demás necesitan ésa ayuda y se la ofrecen incondicional y espontáneamente. Son aquellas personas que pertenecen a un grupo, una empresa o una comunidad, los que ayudan a los demás sin más y porque les agrada hacerlo cuando lo necesitan.

La empatía tiene como característica esencial la compasión, tenemos que darnos cuenta de qué le pasa a la otra persona, qué siente para que se despierte la compasión, que es ése amor incondicional hacia los demás, de no reproche y auténtico yo por ayudar a las personas y que hará que prevalezca durante toda la vida. Es posible desplegar estas capacidades empáticas y sólo es necesario que la vayamos desarrollando a lo largo de nuestra vida, para así superar muchas de las dificultades a las que nos podemos enfrentar e ir aprendiendo día a día de ésa Inteligencia Emocional que todos deberíamos cultivar para ser felices con nosotros mismos y con los demás.

Falta de empatía

La falta de empatía puede verse a menudo al observar las reacciones de los demás. Cuando una persona está principalmente centrada en sí misma, en satisfacer sus deseos y en su propia comodidad, no se preocupa por lo que los demás puedan estar sintiendo y no tiene una respuesta empática ante ellos. Es la madre o padre que responde con un "mmm" indiferente, cuando su hija pequeña le enseña con entusiasmo su último dibujo, sin percibir la decepción de la niña al ser ignorada. Es el marido que llega a casa cansado del trabajo y se sienta a ver la tele mientras espera que su esposa, que también llega cansada del trabajo, se ocupe de hacer la cena y de bañar a los niños. O es la persona que dice no importarle si hay calentamiento global o si estamos contaminando el ambiente porque considera que ya habrá muerto cuando todo eso sea un verdadero problema.

Tal vez vivamos en una sociedad donde la gente es cada vez menos empática (según estudio de la Universidad de Michigan, los niveles de empatía de estudiantes universitarios cayeron un 40% entre el año 2000 y el 2010). No obstante, el único modo de hacer que el mundo sea cada vez más empático y no al revés, consiste en que cada persona se esfuerce por ser más empática, prestando más atención a los demás, a sus emociones, a lo que pueden estar sintiendo o pensando, o cómo les afecta lo que dices o haces.

¿Cómo ser más empático?

Para lograr ser más empático te recomendamos que te ponga en el lugar del otro, es decir la persona tiene que sentir que lo entiendes sin juzgarlo. Si esto no se da se afecta la empatía.

También una persona puede aumentar su empatía observando con más detalle a los demás mientras habla
con ellos, prestándoles atención y observando todos los mensajes que esa persona transmite. Si mientras hablas alguien, estás más pendiente de tus propias palabras, de lo que dirás después, de lo que hay a tu alrededor o de ciertas preocupaciones que rondan tu mente, tu capacidad para "leer" a la otra persona no será muy alta.

Pero la empatía es mucho más que saber lo que el otro siente, sino que implica responder de una manera apropiada a la emoción que la otra persona está sintiendo. Es decir, si alguien te dice que acaba de romper con su pareja y tú sonríes y exclamas "¡Qué bien!", no estás dando una respuesta muy empática.