¿QUIÉNES ADMINISTRAN LOS SACRAMENTOS?



Los sacramentos son administrados por los presbíteros, por los diáconos, por los laico, por los sacerdotes, entre otros.

Los sacramentos se administran en distintos momentos de la vida del católico y simbólicamente la abarcan por entero, desde el bautismo (que se suele administrar a los niños) hasta la unción de los enfermos (que antes del Concilio Vaticano II se aplicaba sólo a los que estuvieran en peligro de muerte).

Mientras la totalidad de los sacramentos pueden ser administrados por el obispo, solo 5 de los 7 sacramentos pueden ser administrados por un presbítero. Los diáconos por su parte sólo pueden administrar el bautismo y el matrimonio. El bautismo, en ocasiones excepcionales, puede ser administrado por cualquier laico, o incluso no católico, que tenga la intención de hacer con el signo lo que la Iglesia hace. Además, según la opinión de la mayoría de los teólogos de rito latino en el sacramento del matrimonio los ministros son los mismos contrayentes, sin embargo prácticamente la totalidad de los teólogos de rito oriental y una importante minoría de los de rito latino rechaza esta tesis.

En el caso de la Ortodoxia (Iglesia Ortodoxa) y del Coptismo (Iglesia Copta) bautismo, confirmación y eucaristía (en ese orden) se administran a los niños durante el primer año de vida. Los niños siguen recibiendo la eucaristía sin condición previa hasta que tiene uso de razón, desde este momento deben confesarse antes de acceder a la Eucaristía. El Matrimonio es administrado por el sacerdote. Al contrario de la Iglesia Católica por lo regular a los diáconos no se les permite administrar sacramentos en estas iglesias.

Sacramento

Los sacramentos son una serie de actos característicos de varias corrientes cristianas, aunque no todas, mediante los cuales los creyentes exteriorizan su relación con Dios, como hijos de él. Las diversas corrientes cristianas discrepan sobre los actos que deben considerarse sacramentos, así como sobre las formalidades de los mismos.

El vocablo sacramento proviene del latín sacramentum, con el cual en las traducciones más tempranas del griego al latín se buscó traducir el griego mystērion (μυστήριον).

Morfológicamente, sacramentum es una derivación del verbo sacrare ('hacer santo') mediante el sufijo denominalizador -mentum (instrumental, "medio para"), esto es, sacramentum equivale gramaticalmente a 'instrumento para hacer santo'. Este vocablo se usaba a la llegada del cristianismo a Roma para designar un juramento de los soldados romanos de servicio incondicional al ejército imperial.

En cuanto a mystērion, refiere a lo que hoy en día llamamos con la palabra 'misterio' o con 'místico'. El griego bíblico, hace referencia a "lo que, estando fuera de la comprensión natural, puede ser conocido solo por revelación divina".