¿En qué se diferencia el sistema digestivo humano y el de las vacas?



En sentido generar, un aparato digestivo o sistema digestivo es el conjunto de órganos encargados del proceso de la digestión, es decir, la transformación de los alimentos para que puedan ser absorbidos y utilizados por las células del organismo. La función que realiza es la de transporte (alimentos), secreción (jugos digestivos), absorción (nutrientes) y excreción (mediante el proceso de defecación). El proceso de la digestión es el mismo en todos los animales monogástricos: transformar los glúcidos, lípidos y proteínas en unidades más sencillas, gracias a las enzimas digestivas, para que puedan ser absorbidas y transportadas por la sangre.

Recibe el nombre de “Vaca” en el caso de la hembra, el macho es llamado “Toro”, es un animal herbívero, mamífero artiodáctilo de la familia de los bóvidos. El nombre científico es el que se le asignó al animal vacuno doméstico europeo y norasiático, un conjunto de bóvidos domésticos descendientes de la subespecie de uro salvaje euroasiático conocida como Bos primigenius primigenius; mientras que se denomina Bos primigenius indicus a los cebúes y otras razas bovinas domésticas provenientes del mismo tronco, y descendientes de la subespecie de uro salvaje del Sudeste Asiático, denominado Bos primigenius namadicus. Se trata de un mamífero rumiante grande y de cuerpo robusto, con unos 120-150 cm de altura y 600-800 kg de peso medio. Las vacas son rumiantes, lo que significa que regurgitan y vuelven a mascar su comida y poseen un sistema digestivo extremadamente versátil. La mayoría de los aspectos del sistema digestivo de una vaca --desde sus dientes a su esófago y a sus cuatro compartimientos de estómago-- rompen y extraen energía de las plantas como el pasto y la paja, que el sistema digestivo humano encontraría sin valor nutricional.

La digestión comienza en la boca y la estructura de los dientes de las vacas es muy diferente a la de los humanos. En vez de tener dos filas de afilados incisivos, las vacas tienen una fila inferior de incisivos y una almohadilla dental en donde los humanos tienen una fila superior de incisivos. Debido a que mucho de lo que consume una vaca es fibra gruesa de plantas no pueden simplemente masticarla como lo harían los humanos. Deben deshacerla al molerla contra la almohadilla dental, así como un pistilo muele el material duro contra el mortero. El esófago de una vaca, que transporta el alimento de la boca al estómago, también funciona de diferente manera que el humano. Su diseño es para el transporte por dos vías; las vacas repetidamente regurgitan y vuelven a mascar su alimento para molerlo más y permitir una digestión más eficiente en el estómago. En contraste, los humanos mastican su alimento una vez. Para los humanos, el regurgitar su alimento es señal de un mal estomacal.

Los compartimentos primarios del estómago de una vaca son el rumen y el retículo. El rumen es el más grande de los dos y sirve como cámara de almacenamiento. Almacena 52 galones de comida con facilidad, mucho más que el galón  que acomoda el estómago humano. El alimento que pasa al rumen se difiere, no por enzimas o ácidos, como en el estómago humano, sino por millones de microbios que viven ahí y deshacen el alimento a través de un proceso llamado fermentación ruminal. A diferencia del estómago humano, que es relativamente inmóvil, el rumen se contrae de una a dos veces por minuto, mezclando los contenidos y asegurando que todo el alimento se encuentre con los microbios digestivos.

La fermentación ruminal es el proceso por el cual los microbios que viven en el rumen de la vaca degradan la celulosa o fibra en alimento consumido y lo transforman en ácidos grasos. Estos ácidos grasos entonces se absorben al torrente sanguíneo directamente a través de las paredes del rumen y representan entre el 60 y 80 por ciento de la energía necesaria de la vaca. En contraste, los humanos no pueden degradar la celulosa y no se obtiene energía de ella. Los microbios en el rumen también sintetizan una variedad de vitaminas, incluyendo la vitamina K y complejo B, las cuales el humano no puede sintetizar y debe obtener directamente a través de sus dietas o suplementos. Finalmente, estos microbios sirven para producir proteína del nitrógeno no proteínico como son la urea y el amoníaco, los cuales la vaca después convierte en aminoácidos. Los humanos, en contraste, deben obtener aminoácidos directamente de su dieta. En general, la actividad de los microbios en el rumen permite a las vacas consumir y extraer valores nutritivos de una variedad enorme de alimentos, los cuales que el sistema digestivo humano encontraría sin valor nutricional, incluyendo paja, pasto y tallos de maíz.

El omaso y el abomaso, también considerados parte del estómago de una vaca, funcionan de manera similar al estómago humano. El omaso reabsorbe algo de agua mientras que el abomaso produce enzimas y ácidos para iniciar la digestión de proteínas. El alimento después pasa al intestino delgado en donde las grasas, almidones, vitaminas, minerales y proteínas se absorben al torrente sanguíneo y después al intestino grueso en donde se reabsorbe el agua. Las diferencias principales entre ésta porción de la vaca y los intestinos humanos es que los intestinos son mucho más largos en la vaca; el intestino delgado mide 150 pies, mientras que el intestino grueso mide 33 pies. En los humanos, los números son de 20 pies y entre 5 y 7 pies , respectivamente.