CAUSAS Y PREVENCION DEL CALAMBRE – En los pies, brazos y otros



Los calambres, también llamados “Espasmos musculares” son contracciones (involuntaria) espasmódicas, dolorosas y transitorias de un músculo o grupo de ellos, la misma puede hacer que dichos músculos se endurezcan o se abulten. Puede darse a causa de una insuficiente oxigenación de los músculos o por la pérdida de líquidos y sales minerales como consecuencia de un esfuerzo prolongado, movimientos bruscos o frío. El envenenamiento o ciertas enfermedades también pueden causar calambres, particularmente en el estómago. Suele mejorar o desaparecer realizando ejercicios de estiramiento de la zona afectada, descansando y tomando algún tipo de relajante muscular o antiinflamatorio.

Los calambres se diagnostican por la presencia de músculos tensos o duros que son muy sensibles al tacto y no existen estudios imagenológicos ni exámenes de sangre que puedan ayudar a diagnosticar esta condición. Si la causa del espasmo es la irritación de un nervio, como sucede en la espalda, una imagen por resonancia magnética (IRM) puede servir para determinar la causa de dicha irritación.

En deportistas, el calambre es frecuente su aparición debido al cambio de calzado (de calzado alto a calzado deportivo) o correr sobre terreno blando (la salida de la batida del pie en el impulso de la carrera es mayor). Pueden ser diurnos y nocturnos, donde la relajación parcial del músculo afectado provoca espasmos involuntarios.

También pueden producirse por una disminución de electrolitos (pérdida de sal común a través de la transpiración) o por la fatiga, después de un esfuerzo prolongado y repetitivo.

Otras causas se deberían a patologías concretas: varices, flebitis, pie plano, poliomielitis, ciáticas, diabetes, algunas miopatías y variaciones endocrinas.

Para prevenir dicho calambres, se recomienda lo siguiente:

  • Hacer estiramiento para mejorar la sensibilidad.
  • Modificar las sesiones de entrenamiento para ejercitarse dentro de las capacidades.
  • Beber mucho líquido mientras se hacen ejercicios e incrementar la ingesta de potasio que se puede encontrar en fuentes como el zumo de naranja, los plátanos y el tomate.
  • En ocasiones, el tratamiento preventivo con dobesilato de calcio o el hidróxido de aluminio puede ayudar a disminuir la frecuencia de las crisis.