COMPLICACIONES Y PÉRDIDA DEL BOTOX



Botox®, marca comercial y farmacéutica de la toxina botulínica, una proteína tóxica originalmente producida por la bacteria Clostridium botulinum. Se trata de uno de los venenos más poderosos que existen. Esta toxina es un veneno potente, siendo la misma que causa el botulismo. El botulismo es una intoxicación causada por la toxina botulínica, una neurotoxina bacteriana producida por la bacteria Clostridium botulinum. La vía de intoxicación más común es la alimentaria: Por ingestión de alimentos mal preparados o conservados de manera inapropiada, pero también puede adquirirse la enfermedad por la contaminación de heridas abiertas, o como efecto colateral del uso deliberado de la toxina en el tratamiento de enfermedades neuromusculares o en cosmética.

La toxina botulínica es una neurotoxina que impide la contracción del músculo, llevando a la parálisis de los mismos. La intoxicación por la toxina botulínica es una emergencia médica porque puede causar parálisis de los músculos respiratorios, llevando el paciente a la muerte por insuficiencia respiratoria. Esta neurotoxina es uno de los venenos más potentes que se tiene conocimiento; si inhalada, basta 1 microgramo para llevar una persona a óbito por parálisis difusa de los músculos del cuerpo.

La aplicación de Botox es un procedimiento médico y debe hacerse siempre en ambiente médico. Recuérdate que estamos tratando con un veneno muy potente que puede llevar a la muerte si utilizado de manera irresponsable.

Entre las complicaciones más frecuentes del Botox están:

  • Dolor y equimosis en el local de la aplicación
  • Alergias
  • Enrojecimiento local
  • Náuseas
  • Dolor de cabeza

En algunos casos los efectos del Botox terminan siendo más grandes que lo deseado, causando parálisis del músculo. Esto puede resultar en la caída de los párpados o ausencia de expresión facial cuando se aplica en la frente; cambios en el habla y en la masticación cuando se aplica alrededor de los labios; dificultad para tragar y debilidad para levantar la cabeza cuando se aplica en el cuello.

Si se aplica correctamente y por profesionales capacitados, el riesgo de la propagación de la toxina por el cuerpo es insignificante. En raros casos de intoxicación sistémica, el cuadro clínico es similar al botulismo.

El Botox es una toxina y como resultado, cada vez que se aplica, desencadena una respuesta inmunitaria del organismo contra este cuerpo extraño dañoso. Después de aplicaciones repetidas, el nuestro organismo es capaz de crear anticuerpos contra la toxina botulínica, haciendo que su efecto sea neutralizado rápidamente.

Fuente:
BOTOX – Uso Cosmético y Terapéutico:
http://www.mdsaude.com/es/2016/11/botox-uso-cosmetico-y-terapeutico.html