EL ANTIMONIO – Elemento Químico - Enciclopedia de Tareas

EL ANTIMONIO – Elemento Químico



En sentido general, un elemento químico es definido como un tipo de materia constituida por átomos de la misma clase. En su forma más simple posee un número determinado de protones en su núcleo, haciéndolo pertenecer a una categoría única clasificada con el número atómico, aún cuando éste pueda desplegar distintas masas atómicas. Es un átomo con características físicas únicas, aquella sustancia que no puede ser descompuesta mediante una reacción química, en otras más simples. No existen dos átomos de un mismo elemento con características distintas y, en el caso de que estos posean número másico distinto, pertenecen al mismo elemento pero en lo que se conoce como uno de sus isótopos. También es importante diferenciar entre los «elementos químicos» de una sustancia simple. Los elementos se encuentran en la tabla periódica de los elementos.

El antimonio es un elemento químico de la tabla periódica, cuyo Símbolo son las letras (Sb), Numero Atómico 51. Estudios arqueológicos e históricos indican que el antimonio y sus sulfuros han sido usados por los humanos al menos durante los últimos 6 milenios. En la antigüedad la antimonita o estibina, Sb2S3, la forma más común de sulfuro de antimonio fue el principal ingrediente del “kohl”, una pasta negra usada por los egipcios entre otros como maquillaje para los ojos. Los babilonios conocían la forma de obtener antimonio de sus compuestos y lo usaban como ornamento para vasijas.

El alquimista Basil Valentine, presentado a veces como el descubridor del antimonio, fue el primero en describir la extracción de antimonio de sus compuestos en su tratado “Triumph Wagens des Antimonij” (El carro triunfal del antimonio).

El antimonio en su forma elemental es un sólido cristalino, fundible, quebradizo, blanco plateado que presenta una conductividad eléctrica y térmica baja y se evapora a bajas temperaturas. Este elemento semimetálico se parece a los metales en su aspecto y propiedades físicas, pero se comportan químicamente como un no metal. También puede ser atacado por ácidos oxidantes y halógenos.

El antimonio es un elemento químico metaloide que no es muy abundante en la naturaleza. Las estimaciones sobre la abundancia de antimonio en la corteza terrestre van desde 0,2 a 0,5 ppm. El antimonio es calcófilo, presentándose con azufre y con otros metales como plomo, cobre y plata.

El antimonio se encuentra en la naturaleza en numerosos minerales, aunque ya mencionado es un elemento poco abundante. Aunque es posible encontrarlo libre, normalmente está en forma de sulfuros; la principal mena de antimonio es la antimonita (también llamada estibina), Sb2S3.

Mediante el tostado del sulfuro de antimonio se obtiene óxido de antimonio (III), Sb2O3, que se puede reducir con coque para la obtención de antimonio.

2Sb2O3 + 3C → 4Sb + 3CO2

También se puede obtener por reducción directa del sulfuro, por ejemplo con chatarra de hierro:

Sb2S3 + 3Fe → 2Sb + 3FeS

También el antimonio es un metal de color blanco plateado que se encuentra en la corteza terrestre. Los minerales de antimonio son minados y luego se combinan con otros metales para formar aleaciones de antimonio, o se combinan con oxígeno para formar óxido de antimonio.

El Antimonio en la Tabla Periódica

En la tabla periódica el Antimonio pertenece al grupo V A, al periodo 5 y a los metales del bloque P.

Número atómico 51.
Símbolo Sb.
Peso atómico 121, 75.
Punto de ebullición ̊c 1380, 0.
Punto fusión ̊c 630, 5.
Densidad 6, 62.
Estado de Oxidación: ±3, 5.
Estructura electrónica Kr 4d10 5s2 5p3.
Año de su descubrimiento: Aproximadamente 1450.

Usos del antimonio

El antimonio es un elemento químico con grandes importancia en el área de la industria de semiconductores en la producción de diodos, detectores infrarrojos y dispositivos de efecto Hall.

El antimonio incrementa mucho la dureza y resistencia a esfuerzos mecánicos de la aleación; se emplea en distintas aleaciones como peltre, metal antifricción (aleado con estaño), metal inglés (formado por zinc y antimonio), entre otros:

El antimonio es utilizado en recubrimiento de cables; en bacterias y acumuladores; tipos de imprenta; cojines y rodamientos.

También compuestos del mismo, ya sea en forma de sulfuros, óxidos, halogenuros, entre otros, son utilizado para la elaboración de materiales resistentes al fuego, esmaltes, vidrios, pinturas y cerámicas. El trióxido de antimonio es el más importante y se usa principalmente como retardante de llama. Estos usos como retardantes de llama comprenden distintos mercados como ropa, juguetes, o cubiertas de asientos.

El antimonio en la salud

La exposición a altos niveles de antimonio puede producir una variedad de efectos perjudiciales para la salud.

Respirar altos niveles de antimonio por largo tiempo puede irritar los ojos y los pulmones, y puede causar trastornos del corazón y de los pulmones, dolor de estómago, diarrea, vómitos y úlceras estomacales.

El antimonio y muchos de sus compuestos son tóxicos, debiéndose tener los mayores cuidados posibles en su manipulación. Reacciona violentamente con oxidantes fuertes (ejemplo: halógenos, permanganatos alcalinos y nitratos) originando riesgo de incendio y explosión. Reacciona en medio ácido con hidrógeno naciente produciendo un gas muy tóxico (estibamina). En contacto con ácidos concentrados en caliente, emite gases tóxicos (estibamina). Estos compuestos se forman en presencias de metales atacables por el ácido que se está usando, como por ejemplo el hierro, por lo que nunca deben emplearse objetos metálicos (recipientes, pinzas, etc.) cuando se limpien con ácido minerales de antimonio.