ALERGIA ALIMENTARIA



Se llama alergia a una reacción inmunitaria del organismo frente a una sustancia generalmente inocua para el anfitrión, que se manifiesta por unos signos y síntomas característicos cuando este se expone a ella (por inhalación, ingestión o contacto cutáneo).

Se acepta, en general, que el desarrollo de las enfermedades de origen inmunitario es debido a la interacción entre los genes de susceptibilidad específicos y ciertos factores ambientales. En el caso de las alergias, antígenos como pólenes, ácaros del polvo doméstico, alimentos, mohos, caspa de animales, medicamentos, etc. Sin embargo, menos del 10% de las personas con mayor susceptibilidad génica desarrollan la enfermedad, lo que indica la existencia de un fuerte desencadenante que afecta también al progreso y pronóstico de la enfermedad.

Una reacción adversa a alimentos es cualquier reacción anómala provocada por la ingestión de un alimento y se clasifica como hipersensibilidad alérgica a alimentos cuando puede demostrarse un mecanismo inmunitario; cuando este mecanismo depende de la IgE, se denomina alergia alimentaria. La presencia de anticuerpos IgG específicos contra alimentos en el suero no tiene generalmente importancia clínica, y es simplemente indicación de la exposición previa a ese alimento.

La alergia alimentaria afecta a alrededor del 8 % de los niños y hasta un 3% de los adultos. La alergia alimentaria tiene un fuerte componente genético y hasta un 70% de los pacientes tiene historia familiar positiva.

La alergia alimentaria clásica es la causada por la acción de un anticuerpo llamado IgE. Nuestro sistema inmunológico está programado para luchar contra cualquier sustancia extraña que invada nuestro cuerpo, sin embargo, hay cierta tolerancia cuando estas sustancias entran por el sistema gastrointestinal. Un paciente alérgico a determinado alimento tiene, de hecho, un sistema inmunitario que reacciona desproporcionadamente a la llegada de una determinada proteína, pensando que es un invasor peligroso. Un paciente con alergia alimentaria suele tener otros tipos de alergia, tales como rinitis, asma, alergias de la piel, etc., porque el problema es la producción de IgEs dirigidas a blancos inadecuados, es decir, proteínas no nocivas para nuestro organismo. Más del 1/3 de los niños con eczema también tienen alergia a algunos alimentos.

Por ejemplo, un paciente alérgico a los mariscos es realmente alérgico a una o más proteínas presentes en estos alimentos. Por lo tanto, el paciente alérgico a los camarones no puede tolerar otros crustáceos, puesto que las proteínas son muy similares. Siguiendo la misma lógica, los pacientes alérgicos a los cacahuetes también pueden presentar reacción a la ingestión de soja, guisantes o judías.

Cuando una de estas proteínas alcanza el tracto digestivo, los anticuerpos de tipo IgE piensan erróneamente que éstas son dañinas para el cuerpo y desencadenan una reacción inflamatoria en un intento de destruir a este atacante. Cuando los anticuerpos IgE se unen a una proteína, ellos activan otras células, como los mastocitos (presentes en grandes cantidades en los pulmones, garganta, piel, nariz y los intestinos) y los basófilos que circulan en la sangre. Estas células producen sustancias químicas como la histamina, responsable de la destrucción del agente invasor que, al final, terminan causando los síntomas típicos de alergia. El mecanismo de la alergia alimentaria es similar, por ejemplo, al de la rinitis alérgica.

Cuanto mayor es la reacción del cuerpo a la presencia de una determinada proteína, mayor es la liberación de productos químicos por los mastocitos y basófilos y mayor la reacción alérgica. En algunos casos, la reacción es tan desproporcional que pone la vida del paciente en peligro, cuadro este llamado anafilaxia.

Los síntomas de una alergia alimentaria aparecen en unos pocos minutos después de la ingestión de los alimentos, sin embargo, pueden tardar hasta 4 a 6 horas. Como hay gran cantidad de mastocitos en el pulmón, la garganta, piel, nariz y los intestinos, los síntomas alérgicos suelen vincularse a estos órganos.El síntoma más común de alergia a un alimento es la urticaria, placas rojas y pruriginosas (que pican) situadas generalmente en el tronco.

Otro síntoma común, pero más peligroso, es el angioedema, una hinchazón de las mucosas que se manifiesta generalmente con edema de los labios. Cuando el angioedema es grave, puede ocurrir hinchazón de la lengua y de las mucosas de la garganta, causando la obstrucción del flujo de aire a los pulmones. El paciente puede dejar de respirar debido a la obstrucción del aire.

Otros síntomas de alergia incluyen rinitis, conjuntivitis, asma, diarrea, dolor abdominal y vómitos.

Si hay una masiva activación de basófilos y mastocitos, la reacción puede ser tan fuerte que causa una vasodilatación excesiva, llevando al paciente a un estado de shock circulatorio conocido como shock anafiláctico.

Fuente:
ALERGIA ALIMENTARIA – Causas, Síntomas y Tratamiento
http://www.mdsaude.com/es/2016/12/alergia-alimentaria.html