DIAGNÓSTICO Y TRATAMIENTO DEL CÓLERA



El cólera es conocida como una enfermedad infecto-contagiosa; es un cuadro de diarrea aguda causada por algunas cepas de la bacteria Vibrio cholerae productoras de enterotoxinas virulentas. Estas toxinas son capaces de cambiar el funcionamiento de los intestinos, causando gran pérdida de agua y electrólitos, tales como bicarbonato, sodio, cloro y potasio.

En otras palabras o definición es considerada una enfermedad intestinal aguda, provocada por los serotipos O1 y O139 de la bacteria Vibrio cholerae, que produce una diarrea secretoria caracterizada por deposiciones semejantes al agua de arroz, con un marcado olor a pescado, una elevada cantidad de sodio, bicarbonato y potasio, y una escasa cantidad de proteínas. En esta enfermedad intestinal, la cantidad de líquido perdido en las heces es tan grande y ocurre tan rápidamente, que si el paciente no recibe tratamiento oportuno, puede desarrollar un cuadro de deshidratación severa y shock hipovolémico dentro de 12 a 24 horas. Un shock hipovolémico es una afección de emergencia en la cual la pérdida grave de sangre o líquido hace que el corazón sea incapaz de bombear suficiente sangre al cuerpo. Este tipo de shock puede hacer que muchos órganos dejen de funcionar.

El cólera, en general, se adquiere mediante el consumo de agua contaminada, y su diarrea, en casos graves, es más intensa que los cuadros de diarrea que la mayoría de las personas suelen tener de vez en cuando.

El diagnóstico de cólera se realiza mediante el aislamiento del V.cholerae en la cultura de las heces. Sin embargo, como el cólera es un cuadro que puede llevar a la muerte en pocas horas, el tratamiento debe iniciarse inclusive antes de cualquier resultado de laboratorio. La confirmación del diagnóstico, por lo tanto, es más importante desde el punto de vista de vigilancia epidemiológica que para el tratamiento del paciente.

Lo qué hace el cólera ser un cuadro potencialmente fatal es la grave y rápida instalación de la deshidratación. En consecuencia, la base del tratamiento de cólera debe ser siempre una agresiva hidratación para compensar el gran volumen de líquido perdido en las heces. Ancianos y niños son los grupos bajo un mayor riesgo de tener complicaciones por deshidratación.

Si el paciente no tiene vómitos, la hidratación puede hacerse por vía oral, preferiblemente con los sales de rehidratación oral, que contienen las cantidades de electrolitos y glucosa adecuadas para el tratamiento de las diarreas. Si no hay ninguna solución de rehidratación disponible, el cuadro puede tratarse inicialmente con solución de rehidratación casera hasta que se pueda comprar la sal de rehidratación oral en una farmacia o clínica.

En los bebés con diarrea, mantener la lactancia materna, junto con la solución de rehidratación, es esencial. Ya los niños mayores y adultos deben intentar alimentarse normalmente, evitando solamente alimentos grasos o derivados de la leche.

Personas que viajarán a zonas donde el cólera es común deben siempre llevar, de manera preventiva, los sobres para preparo de sales de rehidratación. Ocho sobres por persona es el número sugerido.

En los casos más graves, cuando el paciente está vomitando, lo que impide la rehidratación, o cuando es incapaz de rehidratar por vía oral de forma proporcional a la intensidad de la diarrea, se indica la hospitalización para administración de líquidos por vía intravenosa.

Medicamentos antidiarreicos como la loperamida (Imosec), que actúan mediante la inhibición de la perístasis (movimiento) de los intestinos, están contraindicados en el tratamiento del cólera. Las razones son dos:

  1. Una de las funciones de la diarrea es eliminar las bacterias y sus toxinas del cuerpo. Si el paciente toma un medicamento que inhibe la diarrea, evita este proceso de limpieza, que facilita la proliferación de V. cholerae en el intestino y retarda la cura de la enfermedad.
  2. El hecho de que los intestinos dejan de contraerse no impide que la pérdida de agua sigua ocurriendo. La diferencia es que, en lugar de eliminarse heces líquidas, ellas se acumulan en el tracto intestinal. Los antidiarreicos, por lo tanto, solamente enmascaran los síntomas y se hace más difícil evaluar la cantidad de líquidos que el paciente pierde a cada hora.

Aunque no sea el elemento más importante del tratamiento, el uso de antibióticos puede ayudar a reducir el tiempo de enfermedad, especialmente si es iniciado en las primeras 24 horas de diarrea. Los esquemas más recomendables son Azitromicina 1 g en dosis única o Doxiciclina 300 mg también en dosis única.

En los casos sin gravedad, el uso de antibióticos no es justificable, ya que no cambian el curso de la enfermedad ni interfieren en la propagación de V.cholerae.

En pacientes que no logran mantenerse hidratados durante la fase más aguda de la cólera, la tasa de mortalidad de cólera es menos del 0,5%.

Fuente:
CÓLERA – Síntomas, Causas y Tratamiento
http://www.mdsaude.com/es/2016/12/colera-sintomas-causas-y-tratamiento.html