MAL DE PARKINSON: PROGRESIÓN, DIAGNÓSTICO Y TRATAMIENTO



El mal de Parkinson, también conocido como la enfermedad de Parkinson, o simplemente Parkinson, es una enfermedad del sistema nervioso central que afecta a la capacidad del cerebro para controlar nuestros movimientos.

Nuestro cerebro no es responsable solamente de nuestros pensamientos y razonamientos; cada movimiento que hacemos, desde un simple abrir y cerrar los ojos hasta el acto de caminar, nace de una orden del sistema nervioso central, que a través de neurotransmisores llega a su destino final, los músculos.

Un grupo de células cerebrales, llamadas neuronas dopaminérgicas, son responsables de producir dopamina, un neurotransmisor que actúa sobre el control de movimientos finos y coordinados. Algunas de las actividades de nuestro día a día son tan triviales que nunca paramos para pensar acerca de su complejidad. El acto de beber un vaso de agua, por ejemplo, requiere un mayor control de nuestros músculos, no sólo para traer el brazo hasta el vaso, sino también para agarrarlo de forma estable, llevarlo hasta a la boca y girarlo lo suficiente como para que una cierta cantidad de líquido llegue a nuestra boca. Se llaman movimientos finos, muy dependientes de la acción de las neuronas dopaminérgicas.

La enfermedad de Parkinson se caracteriza por la destrucción de estas neuronas, llevando a una escasez de dopamina en el sistema nervioso central y, en consecuencia, un trastorno de movimientos.

Progresión

Las complicaciones de la enfermedad de Parkinson ocurren en personas que desarrollan demencia o discapacidad física grave. Neumonía, caídas y aspiración de alimentos son complicaciones que pueden ocurrir en los estadios más avanzados y que pueden llevar a la muerte. En general, sin embargo, el paciente con Parkinson no tiene la expectativa de vida menor que el resto de la población. El gran problema del Parkinson es la gran pérdida de calidad de vida.

La progresión de la enfermedad de Parkinson es muy variable y no hay síntomas o signos que permitan predecir con exactitud cómo evolucionará la enfermedad a largo plazo en cada paciente. Sin embargo, la revisión de algunos estudios puede proporcionarnos una amplia visión sobre la evolución de la enfermedad de Parkinson:

En un estudio antiguo llevado a cabo entre 1949-1964, la proporción de pacientes que se encontraban discapacitados o muertos dentro de cinco años después de la aparición de la enfermedad fue del 25%. Ese número aumentó para un 67% en 9 años y para un 80% entre los pacientes con enfermedad por cerca de 14 años. El estudio también identificó la existencia de un pequeño grupo de pacientes que tuvieron una progresión lenta, manteniendo el equilibrio, estabilidad postural y ausencia de discapacidad grave inclusive después de más de 20 años de enfermedad.

Un estudio similar fue llevado a cabo entre 2000 y 2012 y han sido identificadas complicaciones como demencia, discapacidad física o muerte en cerca del 77% de pacientes con 10 años de enfermedad.

Diagnóstico

Varios otros trastornos neurológicos pueden presentar un cuadro clínico similar al mal de Parkinson, lo que hace difícil de distinguir, sobre todo en fases iniciales de la enfermedad.

El gran problema es que no hay ningún examen adicional, sea de sangre o de imagen, que proporcione el diagnóstico de la enfermedad de Parkinson. El médico se basa solamente en la historia clínica y en el examen físico para cerrar el diagnóstico, lo que hace importante la experiencia del experto.

En general, para el diagnóstico es necesario identificar 2 de los 3 principales síntomas (temblor en reposo, bradicinesia y rigidez), asociados con una mejoría con el uso de medicamentos específicos para la enfermedad de Parkinson. No siempre el cuadro clínico es suficientemente claro para establecer el diagnóstico.

Tratamiento

No existe cura para la enfermedad de Parkinson, sin embargo, los tratamientos actuales son muy eficaces en el control de los síntomas.

Una de las drogas más usadas es la levodopa + carbidopa (Sinemet), que se convierte en dopamina en el cerebro. Pueden utilizarse varios otros medicamentos que imitan la acción de la dopamina en el cerebro, incluyendo: bromocriptina, pramipexol y ropinirol.

Además del tratamiento medicamentoso, la práctica de ejercicios físicos regularmente es importante para disminuir los síntomas motores de la enfermedad.

Fuete:
ENFERMEDAD DE PARKINSON – Síntomas, Causas y Tratamiento
www.mdsaude.com/es/2016/12/enfermedad-de-parkinson.html