FACTORES DE RIESGO PARA LA HERNIA INGUINAL



Una hernia inguinal es definida como una protrusión del contenido de la cavidad abdominal por un punto débil del conducto inguinal. Surge cuando una porción del intestino encuentra una debilidad en la pared abdominal y consigue empujarla, creando un abultamiento en la región inguinal (región de la ingle), que se puede ver por debajo de la piel.

El diagnóstico de una hernia inguinal está fundamentado en la historia clínica y el examen físico de la ingle. Rara vez se requieren exámenes adicionales para confirmar el diagnóstico. En ciertos casos un ultrasonido o un TAC se justifican, en particular para descartar un hidrocele.

Para resolver una hernia inguinal solo se hace con una operación quirúrgica. Es quirúrgico en prácticamente todos los casos. Solamente en pacientes que no puedan ser intervenidos se puede recomendar un braguero de contención herniaria. El postoperatorio suele durar unas 24-48 horas.

El defecto en el canal inguinal es el principal factor de riesgo, pero no es el único. Situaciones que llevan al debilitamiento de los músculos de la pared abdominal y el aumento de la presión dentro del abdomen también aumentan el riesgo de desarrollar hernia inguinal, sea directa o indirecta. Los más comunes son:

  • Edad superior a 50 años.
  • Ser del sexo masculino.
  • Ser caucásico.
  • Historia familiar de hernia inguinal.
  • Parto prematuro o bajo peso al nacimiento.
  • Tos crónica.
  • Constipación intestinal.
  • Histórico de cirugía en la pared abdominal.
  • Histórico de trauma abdominal.
  • Esfuerzo físico con exceso de presión intraabdominal.
  • Obesidad.
  • Tabaquismo.
  • Embarazo.

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