TRATAMIENTO Y SÍNTOMAS DE LA HERNIA INGUINAL - Enciclopedia de Tareas


TRATAMIENTO Y SÍNTOMAS DE LA HERNIA INGUINAL


Una hernia inguinal es definida como una protrusión del contenido de la cavidad abdominal por un punto débil del conducto inguinal. Surge cuando una porción del intestino encuentra una debilidad en la pared abdominal y consigue empujarla, creando un abultamiento en la región inguinal (región de la ingle), que se puede ver por debajo de la piel.

El diagnóstico de una hernia inguinal está fundamentado en la historia clínica y el examen físico de la ingle. Rara vez se requieren exámenes adicionales para confirmar el diagnóstico. En ciertos casos un ultrasonido o un TAC se justifican, en particular para descartar un hidrocele.

Para resolver una hernia inguinal solo se hace con una operación quirúrgica. Es quirúrgico en prácticamente todos los casos. Solamente en pacientes que no puedan ser intervenidos se puede recomendar un braguero de contención herniaria. El postoperatorio suele durar unas 24-48 horas.

Tratamiento

El único tratamiento definitivo para la hernia inguinal es la corrección quirúrgica, llamada herniorrafia o hernioplastia. La corrección quirúrgica de la hernia inguinal es una de las operaciones más comunes, responsable de más de 20 millones de procedimientos al año en todo el mundo.

Hubo un momento en que la mera existencia de una hernia inguinal era suficiente para que el médico indicase la reparación quirúrgica de la misma, para evitar que ella pudiese encarcelarse o estrangularse en el futuro. En la actualidad, sin embargo, no todos los tipos de hernia inguinal son sometidos a cirugía en corto plazo. Factores como los síntomas, la edad del paciente y la posibilidad de reducción manual deben tenerse en cuenta antes de indicar la herniorrafia.

Una hernia encarcelada que se puede reducir manualmente puede observarse durante 24 a 48 horas. Si en esto intervalo no ocurrir ninguna recidiva del encarcelamiento, la cirugía de corrección puede ser programada de forma electiva, conforme sea más conveniente para el paciente y para el equipo quirúrgico. En los niños, las hernias encarceladas que son reducibles suelen ser operadas dentro de 2 a 5 días después de la reducción manual con el fin de evitar nuevo episodio de encarcelamiento.

Por otro lado, pacientes con hernia encarcelada, no reducible con maniobras manuales deben operarse urgentemente. En los casos de estrangulamiento, la cirugía se realiza con urgencia preferentemente dentro de las primeras 4 horas después del inicio de los síntomas, para evitar la muerte del tejido intestinal y sus consiguientes complicaciones.

Hernias inguinales no encarceladas, que presenten síntomas tales como dolor o incomodidad, generalmente son operadas, pero no hay ninguna urgencia. La cirugía puede programarse de manera electiva, cuando sea más conveniente.

Ya en los casos de hernias asintomáticas de los adultos, que ocurren solamente cuando el paciente hace algún esfuerzo, el paciente puede optar por la reparación quirúrgica o por un simple acompañamiento médico, siendo correctamente orientado para aprender a reconocer los síntomas del encarcelamiento. En general, 1/3 de los pacientes de conducta conservadora termina necesitando operar dentro de 4 años.

En niños, inclusive las hernias asintomáticas a menudo se corrigen quirúrgicamente, ya que el riesgo de encarcelación futuro es mayor que en adultos. La conducta más adecuada en estos casos es la cirugía de corrección dentro de los primeros 14 días tras el diagnóstico de la hernia inguinal.

Síntomas

La hernia inguinal se presenta habitualmente como un abultamiento o protuberancia de consistencia blanda en el área de la ingle o en la región escrotal. Más de 2/3 de las hernias inguinales se presentan del lado derecho.

La hernia puede ser visible todo el tiempo o solamente cuando el paciente hace algún esfuerzo para aumentar la presión intraabdominal como toser, llorar, hacer fuerza para evacuar o llevar algo de peso. En la mayoría de los casos, la hernia se ve más fácilmente cuando el paciente está de pie. Dolor local o molestias son comunes, especialmente después de algún esfuerzo.

Cuando el paciente se acuesta, algunas hernias vuelven espontáneamente a la región abdominal, haciendo con que el tumor desaparezca. En otros casos, la hernia debe ser empujada con el dedo de vuelta para dentro, una maniobra que llamamos reducción de la hernia. Por último, hay casos donde la hernia no es reducible, es decir, inclusive cuando intentamos empujarla para dentro del abdomen, ella no se mueve.

Las hernias no reducibles se llaman hernias encarceladas. Las hernias encarceladas son aquellas que tienen el mayor riesgo de estrangulación, que es una complicación que ocurre cuando los tejidos alrededor provocan una compresión de la base de la porción herniada del intestino, causando menor riego sanguíneo para esta región, lo que puede causar necrosis del tejido.

Los signos y síntomas de una hernia estrangulada son:

  • Náuseas y/o vómitos.
  • Fiebre.
  • Dolor repentino que se intensifica rápidamente.
  • Una hernia que se convierte en roja, púrpura o ennegrecida.
  • Interrupción de las evacuaciones y de la eliminación de gases intestinales
  • Irritación y llanto persistente en bebés.

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