CISTITIS DE LA LUNA DE MIEL – Infección Urinaria Postcoital - Enciclopedia de Tareas


CISTITIS DE LA LUNA DE MIEL – Infección Urinaria Postcoital


La cistitis es la inflamación aguda de la vejiga urinaria, con infección o sin ella. Etimológicamente, como todos los términos médicos acabados en "-itis", hace referencia a la inflamación de un órgano, en este caso la vejiga (en griego, κύστη, kisty).

En otra palabra o definición, la cistitis postcoital, también conocida como cistitis de la luna de miel, es el nombre que damos a la infección urinaria que se presenta dentro de las primeras 24 a 48 horas después del coito.

Algunas mujeres presentan cistitis reincidentes que aparecen 24 a 48 horas después de cada relación sexual. Esta forma de infección urinaria es también conocida como cistitis postcoital. Contrario a lo que muchos piensan, la cistitis postcoital no es una enfermedad transmitida sexualmente ni está relacionada a una mala higiene personal de la pareja, aunque sea una infección que es efectivamente facilitada por el acto sexual.

Los síntomas más frecuentes son:

  • Aumento en la frecuencia de las micciones (polaquiuria). Se experimenta una necesidad constante de ir al baño incluso durante la noche (nicturia, apremiante en ocasiones).
  • Dolor intenso en la región suprapúbica (sobre la vejiga).
  • Disuria (ardor y dificultad, complicada con dolor, al orinar e incluso después).
  • Fiebre (por encima de los 37 °C).
  • También puede presentar orina turbia acompañada o no de piuria (aumento de los leucocitos en la orina) o hematuria (presencia de hematíes en la orina). Suele ir acompañada también por mal olor.
  • En los niños menores de cinco años es frecuente que los síntomas adopten formas más imprecisas como debilidad general, irritabilidad, falta de apetito o vómitos.
  • En personas mayores, los síntomas pueden complicarse con debilidad, confusión, fiebre o caídas.

Algunos de los síntomas enumerados en la sección anterior no son exclusivos de esta patología, por lo que se hace necesario recurrir a pruebas diagnósticas concretas que confirmen que se trata de un caso de cistitis. Generalmente se recurre a una muestra de orina en la que se rastrean los siguientes componentes: glóbulos blancos, glóbulos rojos, bacterias y ciertos elementos químicos como los nitritos.

Fuentes:


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