HISTORIA DE LAS ARCHAEBACTERIAS



Archaebacterias, nombre que recibían las arqueas en el pasado. Las misma son definida como un grupo de microorganismos unicelulares que, al igual que las bacterias, tienen morfología procariota (sin núcleo ni, en general, orgánulos membranosos internos), pero son fundamentalmente diferentes a éstas, de tal manera que conforman su propio dominio y reino.

En realidad, las arqueas tienen una historia evolutiva independiente y muestran muchas diferencias en su bioquímica con las otras formas de vida, por lo que fueron clasificadas en un dominio separado dentro del sistema de tres dominios: Archaea, Bacteria y Eukarya.

Las archaebacterias son procariotas, que a diferencia de las bacterias y las eucariotas poseen membranas compuestas de carbono ramificadas, a su vez se unen al glicerol por uniones de éter. Además dichas células están filogenéticamente próximas a las eucariotas debido a que gozan de una pared celular que no contiene peptidoglicano, lo cual no las hace sensibles a antibióticos que afectan a las bacterias pero si a los que afectan a los eucariotas.

Las metanógenas son el grupo de archaebacterias más antiguamente estudiadas, la misma fue descubierta en el lago Mayor de Italia en 1776, al observar en él el burbujeo de "aire combustible". En 1882 se observó que la producción de metano en el intestino de animales se debía a la presencia de microorganismos (Popoff, Tappeiner, y Hoppe-Seyler).

En 1936, año que marcó el principio de la era moderna en el estudio de la metanogénesis, H.A Barker brindó las bases científicas para el estudio de su fisiología y logró desarrollar un medio de cultivo apropiado para el crecimiento de los metanógenos. Para ese año (1936) se identificaron los géneros Methanococcus y Methanosarcina.

Las primeras archaebacterias extremófilas se encontraron en ambientes calientes. En 1970, Thomas D. Brock de la Universidad de Wisconsin descubrió a Thermoplasma, un arquea termoacidófila y en 1972 a Sulfolobus, una hipertermófila. Brock se inició en 1969 en el campo de la biología de los hipertermófilos con el descubrimento de la bacteria Thermus.

En 1977 se identifica a las arqueas como el grupo procariota más distante al descubrir que los metanógenos presentan una profunda divergencia con todas las bacterias estudiadas. Ese mismo año se propone la categoría de superreino para este grupo con el nombre de Archaebacteria. En 1978, el manual de Bergey le da la categoría de filo con el nombre de Mendosicutes y en 1984 divide al reino Procaryotae o Monera en 4 divisiones, agrupándolas en la división Mendosicutes.

Las arqueas hipertermófilas fueron agrupadas en 1984 con el nombre de Eocyta, identificándolas como un grupo independiente de las entonces llamadas arqueobacterias (referencia a los metanógenos) y las eubacterias, descubriéndose además que Eocyta era el grupo más cercano a los eucariontes. La relación filogenética entre metanógenos e hipertermófilos hace que en 1990 se renombre a Eocyta como Crenarchaeota y a las metanógenas como Euryarchaeota, formando el nuevo grupo Archaea como parte del sistema de tres dominios.