PREVENCIÓN DE LA CISTITIS POSTCOITAL - Enciclopedia de Tareas


PREVENCIÓN DE LA CISTITIS POSTCOITAL


En medicina, el termino cistitis es definido como una inflamación aguda de la vejiga urinaria, con infección o sin ella, la misma como todos los términos médicos acabados en "-itis", hace referencia a la inflamación de un órgano, en este caso la vejiga. La causa más frecuente de esta inflamación es la infección por bacterias gram negativas, destacando entre todas la Escherichia coli. Para que un germen produzca cistitis primero debe colonizar la orina de la vejiga (bacteriuria) y posteriormente producir una respuesta inflamatoria en la mucosa vesical. A esta forma de cistitis se le denomina cistitis bacteriana aguda. Afecta a personas de todas las edades, aunque sobre todo a mujeres en edad fértil o a ancianos de ambos sexos. Otras formas de cistitis son la cistitis tuberculosa (producida en el contexto de una infección tuberculosa del aparato urinario), la cistitis química (causada por efectos tóxicos directos de algunas sustancias sobre la mucosa vesical, por ejemplo la ciclofosfamida), la cistitis rádica (secuela crónica de tratamientos con radioterapia sobre la pelvis), la cistitis glandular (una metaplasia epitelial con potencialidad premaligna) o la cistitis intersticial (una enfermedad funcional crónica que cursa con dolor pélvico, urgencia y frecuencia miccional).

Como no es una infección de transmisión sexual, el uso de un condón no altera el riesgo de cistitis postcoital en la mayoría de los casos. De hecho, como se explicó anteriormente, el condón inclusive puede aumentar el riesgo, principalmente si viene recubierto con espermicida.

La excepción es el sexo anal activo, ya que el condón protege a la uretra del hombre, impidiendo que ella tenga contacto directo con las bacterias del ano de la pareja.

Orinar inmediatamente después de cada relación sexual es frecuentemente sugerido como forma de reducir el riesgo de cistitis. Supuestamente, orinar después del coito serviría para lavar la uretra, empujando para fuera las bacterias allí presentes. Además, el pH ácido de la orina también ayudaría a reducir la actividad de las bacterias. A pesar de tener sentido, la eficacia de esta técnica no tiene comprobación científica. Ella probablemente ayuda, pero no sabemos con certeza. Siguiendo la misma lógica, algunos médicos sugieren que beber bastante agua después de la relación sexual también podría ayudar, ya que eso llevaría a un aumento del volumen de orina y de la frecuencia de la micción.

Otro consejo que tiene sentido teórico, pero no tiene la debida comprobación científica, es el lavado de la región genital con agua y jabón antes de la relación sexual. Es importante destacar que bastan agua y jabón neutro. El lavado excesivo de la región genital, principalmente si hecho con productos anti-bacterianos, puede tener efecto inverso, ya que la flora vaginal natural puede ser eliminada, facilitando la colonización por bacterias patógenas. El secreto de la limpieza íntima es la moderación, no en exceso ni escasamente.

Mujeres con problemas de lubricación vaginal también tienen un mayor riesgo de cistitis después del sexo. Cuanto menos lubricada la mujer esté en el momento de la penetración, mayor será la fricción durante el acto. En las mujeres después de la menopausia, el uso de estrógeno en gel vaginal ayuda a mejorar la pérdida de lubricación que es natural de la edad.

Fuentes:

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