PRIMERA MENSTRUACIÓN



El término menstruación se refiere al sangrado normal que experimentan las mujeres cuando el óvulo que fue expulsado del ovario para ser fecundado no se fertiliza. En esta última fase del ciclo menstrual, llamada fase postovulatoria, se produce cuando se desprende el endometrio, que se había ido engrosando como preparación para recibir, implantar y nutrir al óvulo fecundado.

La menstruación o el flujo menstrual es de 40 a 50 mL y está compuesto de sangre, tejido endometrial y otros fluidos vaginales. Este fluido sale por la vagina y su duración promedio es de tres a siete días.

Por otra parte el ciclo menstrual consiste en el proceso mediante el cual se desarrollan los gametos femeninos (óvulos u ovocitos), y en el que se produce una serie de cambios dirigidos al establecimiento de un posible embarazo. El inicio del ciclo se define como el primer día de la menstruación y el fin del ciclo es el día anterior al inicio de la siguiente menstruación. La duración media del ciclo es de 28 días, aunque puede ser más largo o más corto.

La menstruación es un ciclo que empieza en la mujer entre lo 8 y 16 año de edad. A la primera menstruación se le denomina menarquia o menarca.  La menarquia no aparece hasta que todas las partes del aparato reproductor de una niña han madurado y están funcionando en conjunto. Esto indica el comienzo de la capacidad reproductiva. La menarquia es el principal marcador psicológico de la transición de la infancia a la edad adulta.

La edad de aparición de la menarquia tiene implicaciones importantes para la salud. Una menarquia temprana se asocia con diversos efectos negativos, tales como un aumento de la incidencia de trastornos cardiovasculares y de la mortalidad debida al cáncer, especialmente de mama, síntomas de ansiedad, depresión, relaciones sexuales prematuras y comportamiento violento. La menarquia tardía se asocia con mayor riesgo de desarrollar osteoporosis y fracturas óseas.

La menarquia es la culminación de una serie de procesos fisiológicos y anatómicos en la pubertad. Se produce después de la reactivación del eje hipotálamo-hipofisario-gonadal y la secreción de la hormona liberadora de gonadotrofina (GnRH). La GnRH opera temporalmente durante la vida fetal y los primeros 6 meses de vida, período que se ha denominado "minipubertad". Esta primera activación de la GnRH juega un papel importante en la feminización o masculinización del cerebro.

En las fases iniciales de la pubertad, se produce una elevación de la secreción de la GnRH, que a su vez provoca un aumento de los receptores hipofisiarios para ésta. La secreción pulsátil de la GnRH es estimulada por la leptina. Después de haber sido producida por el tejido adiposo, la leptina informa al hipotálamo de que se ha acumulado la cantidad necesaria de grasa (cerca de 16 kg) para que comience la última etapa de la pubertad. Existe además una disminución de la sensibilidad hipotalámica a los esteroides sexuales, lo cual provoca una elevación paulatina de las gonadotrofinas. Se produce una aumento gradual de las alzas episódicas de la hormona luteinizante (LH) y la hormona foliculoestimulante (FSH) durante el sueño, con un aumento de los pulsos de LH, y una presentación gradual durante el día. Estos pulsos estimulan la producción de estrógenos por los folículos ováricos y en respuesta aparece la primera menstruación (la menarquia), que ocurre más o menos 2 años después de haberse iniciado el desarrollo de las mamas.

Los niveles séricos de leptina reflejan la cantidad de tejido adiposo en el cuerpo, que serviría como marcador periférico en el inicio del desarrollo puberal.