SEGURIDAD DE LA OZONOTERAPIA



1856, tan sólo 16 años después de su descubrimiento, el ozono fue utilizado por primera vez para el cuidado de la salud para desinfectar quirófanos y esterilizar material quirúrgico. Para finales del siglo XIX se utilizó el ozono para potabilizar agua y eliminar sus microorganismos, fue difundido este proceso en Europa continental. En 1892 "The Ancet" publicó un artículo describiendo la administración de ozono para el tratamiento de tuberculosis.

La ozonoterapia es una forma de tratamiento médico alternativo que pretende la saturación de oxígeno en el organismo a través de la insuflación de una mezcla de oxígeno y ozono al cuerpo por diversas vías. Se sugieren varios métodos para introducir la mezcla de gases al cuerpo, los presuntos beneficios de esta terapéutica incluyen el tratamiento de diversas enfermedades incluyendo cáncer, SIDA, esclerosis múltiple, entre otras. No existen pruebas creíbles en publicaciones revisadas por iguales que respalden el uso del ozono como un tipo válido de tratamiento médico.

La mayor parte de la preocupación acerca de la ozonoterapia surge alrededor de la ozonización de la sangre. Es bien conocido que cuando los mamíferos inhalan el ozono, éste reacciona con compuestos en los tejidos que revisten los pulmones iniciando una cascada de efectos patológicos. Saul Green ha argumentado que ya que el ozono tiene la capacidad de oxidar compuestos orgánicos en un ambiente atmosférico, debe también lógicamente oxidar componentes de la sangre y tejidos endógenos humanos. Cuando es infusionado con sangre humana, el ozono puede llegar a producir EROS (especies reactivas del oxígeno) o radicales libres, una exceso de estos es conocido que causa estrés oxidativo y daño celular, y está implicado en la progresión de ciertas enfermedades crónico-degenerativas. Parece probado que altos niveles de ozono inhalado pueden tener efectos tóxicos, aunque niveles bajos y controlados pueden no llegar a serlo.

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