¿CÓMO REGULAD EL AGUA LA TEMPERATURA EN EL CUERPO?



El agua es uno de los elementos más esenciales para la salud, tanto del planeta, como de los animales que lo pueblan, y que resulta fundamental en la supervivencia del ser humano. El agua es una sustancia cuya molécula está formada por dos átomos de hidrógeno y uno de oxígeno (H2O). El término agua generalmente se refiere a la sustancia en su estado líquido, aunque la misma puede hallarse en su forma sólida llamada hielo y en su forma gaseosa denominada vapor. Es una sustancia bastante común en el universo y el sistema solar, donde se encuentra principalmente en forma de vapor o de hielo. Es esencial para la supervivencia de todas las formas conocidas de vida.

El agua es el principal componente del cuerpo humano, que posee 75 % de agua al nacer y cerca del 65 % en la edad adulta. Aproximadamente el 65 % de dicha agua se encuentra en el interior de las células y el resto circula en la sangre y baña los tejidos. Es imprescindible para la existencia del ser humano, que no puede estar sin beber agua más de cinco o seis días sin poner en riesgo su vida.

Nuestros cuerpos pueden regular la temperatura por medio del agua. El exceso de calor puede disiparse por medio de la sudoración de la piel. La sangre a su vez, abandona los capilares cercanos a la piel de modo que la parte externa de nuestra epidermis se conserve fresca. La evaporación del agua a través de la piel es responsable del 22 % de la totalidad de calor perdida por el organismo, el resto se pierde mediante otros mecanismos, como la emisión de ondas infrarrojas o la dilatación de los vasos sanguíneos.

Las células del organismo necesitan permanecer siempre a una temperatura constante, de unos 36 a 37 grados. Por encima de los 40 grados, puede aparecer lo que se conoce como golpe de calor, el hipotálamo sufre un colapso, y puede ocasionar incluso la muerte. Precisamente, es esta glándula la que regula el calor en el interior del organismo.

A modo de anécdota, cabe citar que los perros no tienen glándulas sudoríparas, por lo que regulan su temperatura mediante la saliva de la boca. Es común por tanto ver los días de calor a los perros con la boca abierta. Los elefantes, en cambio, utilizan la gran capilaridad de sus orejas, para circular por allí la sangre y enfriar su cuerpo.