ALCÁZAR REAL DE GUADALAJARA (Fortificación)

En la ciudad y municipio español Guadalajara, se encuentra ubicado el Alcázar Real de Guadalajara, conocido como una fortificación de origen andalusí del siglo IX, convertida a lo largo del tiempo en palacio real, fábrica de sarguetas y cuartel militar. Las fortificaciones son edificaciones militares construidas para servir como defensa en la guerra.

Alcázar Real de Guadalajara, con un perímetro de unos 400 m, construido por Izraq ibn Muntil y reconstruido por el rey de España Felipe V de España.

Forma un recinto fortificado de algo más de una hectárea sobre el barranco del Alamín y junto a la antigua carretera de Madrid. Desde su origen ocupa un espacio en la entrada oeste de Guadalajara junto a la puerta de Bradamarte y separa el barrio artesano de la Alcallería o de Cacharrerías del resto de la ciudad. Su principal función como fortificación andalusí es la de proteger la entrada a la ciudad y vigilar el paso por el valle del río Henares y la Campiña. Durante la época cristiana cumple las funciones de palacio real a imagen de los Reales Alcázares de Sevilla y del Alcázar de Córdoba, que datan de la misma época, hasta su abandono y conversión, primero, en fábrica de sarguetas y, después, en cuartel militar, última utilidad que tiene hasta quedar destruido definitivamente en 1936. Desde 1998 se están llevando a cabo una serie de excavaciones y estudios arqueológicos que han ido dejando al descubierto las distintas capas y estancias correspondientes a cada época.

Durante la última Guerra Civil las tropas rebeldes se acuartelan en el cuartel de San Carlos. La respuesta de las tropas republicanas se produce el 22 de julio de 1936 con el ataque al cuartel mediante bombas incendiarias que dejan el edificio en llamas y en desuso. El ataque aéreo perpetrado por los rebeldes sobre Guadalajara el 6 de diciembre de ese mismo año, el mismo que destruye el palacio del Infantado y gran parte de la ciudad, acaba con lo que quedaba de las instalaciones del Alcázar dejando en pie los pocos muros que hoy se ven. Desde entonces, el Alcázar Real de Guadalajara pasaría 69 años de abandono absoluto hasta que en 1998 se comenzaron las primeras excavaciones arqueológicas para el estudio y consolidación de los restos que deja esta fortificación.

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