El bulgur de trigo

El bulgur conocido en los países de Oriente medio, es un alimento elaborado a partir del trigo y es utilizado como ingrediente de platos como mujaddara, tabule y otros. Al igual que el trigo, es rico en hierro, fosforo, magnesio y vitaminas. También tiene fibras, proteínas, grasas y carbohidratos. Su interés principal reside en su riqueza en glúcidos lentos. Tiene un índice glucémico de 46.

Como ya mencionado anteriormente el bulgur tiene un bajo índice glucémico. Su alto contenido en fibra logra ralentizar los azúcares cuando se entran en el torrente sanguíneo.

Si se consume el bulgur junto a líquidos como en sopas o caldos contribuye a crear sensación de saciedad. La fibra se hincha y la persona se siente ‘llena’ antes, por lo que tiende a comer menos.

Este alimento contribuye a mejorar el funcionamiento del sistema inmunológico al aportar antioxidantes. Los antioxidantes son unas moléculas que luchan contra el estrés oxidativo. Este proceso es responsable de la oxidación del colesterol y de que se acelere el envejecimiento de las células.

El bulgur se elabora cociendo los granos de trigo tierno en agua y removiendo constantemente para que se cuezan de manera uniforme y lenta. Una vez cocido se escurre y se deja secar durante varios días.

Una vez que los granos de trigo cocidos están secos, se machacan para romperlos en trozos, se les quita el salvado y se tamizan para agrupar los trozos resultantes según su tamaño. Se dejan secar unos cuantos días más y ya está listo el bulgur, que según el tamaño puede ser grueso, fino o muy fino. El bulgur finalmente resulta ser un alimento precocinado que se conserva durante mucho tiempo.

Se cocina igual que el arroz, siendo necesario el doble de volumen de agua que de bulgur, y un tiempo de cocción que variará entre los 5 y 7 minutos para un bulgur de grano fino a los 20-25 minutos para uno de grano grueso.